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˝Mi tarea es poner sobre la mesa los temas continentales˝

Claudia Cronenbold, la mujer que se convirtió en la primera boliviana en ostentar el cargo máximo para Latinoamérica del Consejo Mundial de Energía (WEC, por sus siglas en inglés), regresó del 23º Congreso Mundial de la Energía llevado a cabo en Estambul, Turquía, y habló de su tarea como representante en la región.
¿Qué significa para usted asumir este cargo?
Es interesante como se lleva a cabo el proceso. Primero se recibe una nominación y luego, durante un año, participas en el Directorio como un ejercicio de transición para ir conociendo cómo funciona la organización, los proyectos y la toma de decisiones.
El Congreso se desarrolla cada tres años, es un evento en el que se despliegan muchos recursos. Es un momento en el que el Consejo Mundial de Energía tiene como principal objetivo lanzar sus mensajes más fuertes, sobre lo que es más importantes para el sector de energía, y generar así un diálogo entre líderes mundiales del sector.
Este es un reto muy importante en mi carrera. Me siento muy bien respaldada con el apoyo de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía, que tiene una estructura robusta, con profesionales que conocen mucho y que tienen un compromiso con los temas que se trabajan. Cuento, además, con el respaldo de los asociados y una diversidad de actores que ayudan a tener una visión completa de los problemas que se tienen día a día en el sector. Sin duda, el reto que asumo va más allá de las fronteras. Necesito un equipo ampliado y, en ese sentido, cada país tiene un Comité del Consejo Mundial de Energía. He recibido muchas muestras de apoyo, por lo que tenemos un buen equipo latinoamericano en el Consejo.
¿Fue al evento con algún documento o pronunciamiento de parte de los países de Latinoamérica?
En el Congreso participé de tres paneles. El primero fue sobre la ruta de la resiliencia y el manejo de riesgos, donde se habló sobre la riqueza natural de los países Latinoamericanos que son exportadores de petróleo y gas. En ese sentido, nuestra matriz energética está en un 53% basada en hidroeléctricas, y este año, que fue el más duro por el fenómeno de El Niño, principalmente en el norte del continente, tanto Venezuela como Colombia tuvieron problemas de racionamiento eléctrico, por la sequía, mientras que Brasil tuvo problemas con los niveles de reservorios de agua más bajos de su historia. Y el enfoque fue ese: cómo podemos manejar esos riesgos.
Existe un consenso de que la integración regional es una excelente medida para el balanceo, porque cuando hay sequía en el norte hay exceso de lluvia en el sur. Y si nosotros estuviéramos interconectados, podríamos equilibrar mejor el sistema y utilizar los excedentes donde haya déficit. Sería una forma de disminuir los costos para nuestra gente.
Otro tema fue el de la diversificación. Vemos que hay inversiones en energías alternativas como la eólica o solar, y al mismo tiempo, Latinoamérica no tiene una presencia fuerte de carbón, que es algo positivo dentro de la matriz energética, pero tiene el desafío de equilibrar el desarrollo económico y el desmonte afecta al medioambiente.
Por otra parte, tuvo la oportunidad de moderar un panel sobre Latinoamérica y los principales desafíos en el contexto mundial y los escenarios para el 2060. Ahí estaba el ministro de Ecuador, el presidente de la Empresa de Electrificación de Chile, la secretaria de Energía del Uruguay. Entre las conclusiones de este panel se habló de la importancia de la integración energética como un reto de largo plazo, donde se evidencian muchos acuerdos binacionales, pero aún hay dificultades para lograr acuerdos regionales que pasan por una serie de dificultades, que tienen que ver con acuerdos para categorizar, las distintas frecuencias y la falta de confianza. Por ejemplo, la relación entre Argentina y Chile, que en algún momento Chile quedó sin envíos de gas desde Argentina, generando tensión. No obstante, se están desarrollando relaciones comerciales en torno al gas y la energía.
En ese sentido, Latinoamérica y el Caribe tienen un potencial muy grande de crecimiento. Hoy tenemos un consumo per cápita de 1,4 MW por persona y en los países desarrollados está arriba de 4 MW.
Es importante tener diversidad de energía en la matriz, esto ayuda a tener un sistema robusto y más confiable que pueda superar los eventos climáticos. En otras palabras, que puedan ser más resilientes y, si hay problemas, logren reconectarse rápidamente. Ese sería el segundo gran desafío.
El otro gran desafío es cómo equilibrar el rol público-privado, ya que este es un sector estratégico para el desarrollo de la región.
¿Qué rol asume en el Consejo de la Energía?
La tarea que tengo es incorporar nuevos participantes y representantes en el WEC así como crear nuevos Comités. En este directorio se discuten los problemas del sector energético a nivel mundial, por lo que mi tarea es sensibilizar y colocar adecuadamente, sobre la mesa de discusión, los problemas de Latinoamérica, para que sean considerados en el Consejo Mundial. Esto pasa no sólo por el diálogo, sino por atraer financiamiento, cooperación e inversiones.
¿Cómo dividirá hoy su trabajo?
Las reuniones del Consejo son a través de videoconferencias, una vez al mes a las 09:00 a.m hora de Londres, cuando aquí en Santa Cruz son las 03:00 a.m. Toca levantarme a esa hora para trabajar. Hoy, más que nunca, hay que enfocarse y programarse para cumplir bien las tareas y enmarcarse en lo estratégico.
¿Cuáles son las exigencias de esta responsabilidad?
Creo que estamos en buen nivel y conseguimos llevar la discusión en un mismo estándar, pero hay que desarrollar nuestro sistema de información. Tenemos pocos datos y peor aún datos regionales. Por estar inmersos en nuestra lucha diaria, tenemos poco tiempo para trabajar en nuestros proyectos a futuro.
¿Qué aporte pretende dejar desde el WEC para Bolivia?
Por supuesto quisiera que nuestro país sea protagonista de esa integración regional. Y espero que encontremos sintonía con el Gobierno, que también está en esa línea.
Quiero tener un papel protagónico. Como latinoamericana, siento una gran responsabilidad. Que mi paso por el organismo deje una marca y demuestre el valor que tiene la diversidad. Que asimismo se logre más espacios para las mujeres latinoamericanas en el sector a nivel mundial.

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