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˝Todos son buenos… hasta que son malos˝

Tengo un gran amigo que usualmente utiliza la siguiente frase: “Todos son buenos… hasta que son malos”, naturalmente con ello no deja de sacar una sonrisa a más de un parroquiano. Quiero contarles que el otro día vino a mi mente esta frase dado que considero que ella se aplica no sólo a las personas, sino también a muchas de “las cosas que hace el Gobierno”, economista al fin, a estas “cosas” les llamaré “políticas públicas”.
Resulta que una política pública es buena, hasta que es mala y ahí surgen todos los problemas, por ello, las personas que tuvieron la fortuna (o infortunio) de pasar clases de política pública saben que, es necesario anticipar todas las consecuencias para que una idea (teórica) no se venga abajo al momento de su implementación. Es más, considero que algo así podría suceder con la mentada, desgastada, maltratada, aplastada, utilizada, ultrajada idea sobre la “industrialización del gas”, idea que también se aplica al uso del gas natural para generar energía eléctrica.
Comencemos por el argumento usual: “el precio del producto industrializado (transformado) es mayor al precio de la materia prima.” Bien, asumamos por un momento que ello es cierto, entonces podemos construir la siguiente figura, en ella vemos que el precio de exportación del gas natural como materia prima (en celeste) es menor al precio del producto industrializado (en verde). Como hasta el momento tanto los unos como los otros estamos de acuerdo, asumamos que esta figura es nuestra “base” de análisis.

 

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Ahora bien, gran parte de los proyectos de industrialización del gas que me tocó analizar así como también la Ley de Hidrocarburos No. 3058, requieren o establecen que el precio del gas natural, como materia prima para ser industrializada, debe ser menor al precio de exportación de este producto, de hecho la mencionada Ley de Hidrocarburos otorga ya un número, este precio no debe ser mayor al 50% del precio de exportación. Con esta nueva información, ahora en la nueva figura se observa que el precio del producto industrializado tiene inserto un precio del gas natural menor, al que le llamo “Nuevo precio del gas natural”.
Cuando uno expone esta idea el contraargumento inmediato es: “pero eso no importa, porque aún el área verde (en la figura) compensa la pérdida por el menor precio del gas natural”. Ello no es completamente cierto, ¿por qué? Porque el precio del producto industrializado debe cubrir los costos de operación y de inversión, entonces, con esta nueva pieza de información, la nueva figura será la que adjunto a continuación.
En este nuevo contexto, la pregunta es si el beneficio final (en verde) compensa la pérdida por el precio del gas natural más bajo. Algunos dirán que sí, otros dirán que no, no lo sabremos hasta que la empresa estatal del petróleo en Bolivia (YPFB) nos muestre el análisis financiero de los proyectos de industrialización que desea ejecutar; o en el caso de la generación de energía eléctrica le toque a ENDE.
En todo caso un problema grande viene a continuación, resulta que las regalías e impuestos (IDH ) en Bolivia son pagados utilizando el precio del gas natural como unidad de valor. Puesto que la suma de ambos conceptos (regalías e impuestos) en Bolivia alcanza la (torpe) cifra del 50%, entonces podemos visualizar este pago en los nuevos bloques azules de la siguiente figura. Dicho de otra forma, dado que los municipios, gobernaciones, universidades, fondos, policía, etc. reciben “el dinero del gas” del área azul, si este gas llega a industrializarse (o utilizarse para generar energía eléctrica) sus recursos disminuirían drásticamente (bloque azul abajo, a la derecha).
Y ahora viene la pregunta del millón de dólares ¿quién se queda con el área verde (si es que ésta existe)? Para los lectores más jóvenes, sólo comentarles que lo único cierto, en el corto plazo, cuando se realiza un proyecto de industrialización es el área roja.
También dejo para los lectores más jóvenes analizar los problemas asociados a este proceso, cuando las regiones productoras reciben menores regalías y el proyecto de industrialización es construido en otra región; analizar los problemas de mercado del producto industrializado ¿es realmente tan grande como se espera?; los problemas de suministro del gas natural futuro ¿cuál es nuestro verdadero nivel de reservas? y así. No cabe duda que el debate está planteado, pero hay una frase que nuevamente se abre paso en el baúl de los recuerdos: no siempre lo mejor para las empresas estatales es lo mejor para el país.

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