MEDIO AMBIENTE

Expertos hablan de millones de animales perdidos por los incendios

Dos investigadores calculan que, en los incendios en tierras bajas de Bolivia y principalmente en la Gran Chiquitanía, murieron millones de animales calcinados. 

El doctor Roger Carvajal, investigador en Biomedicina experimental del Instituto de Servicios de Laboratorio de Diagnóstico e Investigación en Salud (SELADIS-UMSA) y Pablo Solón, experto en cambio climático, exdiplomático, activista y director de la Fundación Solón, intercambiaron criterios en el programa Verdades ocultas: La hora de la naturaleza, que se transmite por la red nacional ERBOL. 

Ambos especialistas sostuvieron que, en base a los datos emitidos por la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), que cifra en más de un millón ochocientas mil hectáreas devastadas hasta fines de agosto y, reduciendo al mínimo de diez el promedio de animales por hectárea, se calcula que se “perdieron 18 millones de animales”.

Esto además, refieren los expertos, tomando en cuenta que algunas de las áreas afectadas por los incendios alberga la “mayor biodiversidad del planeta”, citando al científico británico John Wood del departamento de Ciencias Vegetales de la Universidad de Oxford quien investigó varios años los bosques de la Chiquitanía y recomendó cuidar tanto el Parque Nacional Noel Kempff Mercado así como la Reserva de Vida Silvestre del Valle de Tucabaca.

Carvajal indicó que el bosque seco chiquitano es particularmente delicado porque “se hace su propia agua”, el bosque captura el agua ambiental y con eso se riega a sí misma, y nutre ríos pequeños además del Pantanal, creando condiciones que hacen que las especies se adapten, con variedades que sólo hay en el lugar.

El estudioso afirmó que la poca agua que del lugar se generó porque hay bosques que se formaron a lo largo de cientos de miles de años. En cada milímetro cúbico de suelo, hay mil diferentes especies, entre microorganismos y otros, toda esta biodiversidad se instaló a lo largo de miles de años, ilustró.

El doctor indicó que la masa boscosa que trae el agua es la que se ha quemado y, por tanto, eso afecta a los mantos freáticos y a los manantiales que proveen el agua: “El suelo está como ladrillo, está quemado. La poco agua que había era consumida por el ganado”; lamenta que ahora es un suelo muerto

Sostuvo que para tratar de recuperar algo de lo que fue la zona tendrían que hacerse “obras faraónicas que permitan sacar agua del Pantanal, sacar agua del rio Grande, profundizar en los acuíferos del Chaco”, algo que teme que no vaya a ocurrir porque estima que costaría millones de dólares.

“Hacer bosques artificiales con reforestación, es hacer un bosque que cuando falte agua se va a morir”, advirtió y añadió que el bosque chiquitano contribuía a llevar agua desde el Atlántico hasta los Valles y el Altiplano sur de nuestro país.   

Tras los incendios Carvajal ve un “panorama tétrico”, pues sostiene que al ser quemadas áreas de gran biodiversidad se perdieron zonas muy importantes en cuanto a recursos genéticos del bosque.

Solón y Carvajal señalaron que, de acuerdo a las imágenes satelitales, alrededor de un tercio de los fuegos afectaron y están aun dentro de varias áreas protegidas del país.

Acotaron que más de 10% de esas áreas afectadas corresponde a “bosques intocados” es decir, según ellos, se trata de bosques primarios que nunca fueron afectados por la actividad humana.

Carvajal explicó que es importante tener áreas intocadas porque es importante tener reservas de la biósfera, se trata de reservas genéticas que sean alternativas para todos los recursos bióticos.

El investigador de la Universidad Mayor de San Andrés también lamentó que en cuanto a la deforestación que “Bolivia es uno de los puntos más neurálgicos del planeta, porque es uno de los que hace mayor deforestación pér capita en el mundo, 365 mil hectáreas al año de acuerdo a datos de la FAN”.

Por tal motivo el científico considera que hay factores humanos en los incendios forestales: “siempre hay una intervención de alguien que desata el problema”.

Solón recordó que al momento se deforestan cerca de 300 mil hectáreas por año según cifras oficiales de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) y hace notar que en relación al año 2012 las cifras se multiplicaron por cuatro.

Sólo en el caso del territorio indígena de Monteverde, para ver solo un ejemplo, las imágenes satelitales revelaron que en los recientes incendios se quemaron alrededor de 25 mil hectáreas y se reportan al menos 271 familias afectadas, informaron.

Por ello califican lo sucedido en el país como “dramático y pavoroso” y comparan los fuegos a los campos de exterminios nazis. 

En cuanto al proceso de desertificación y las actividades agropecuarias, el profesor universitario explicó que “cuando se quema bosque para las vacas se vuelve pastizal, posteriormente se vuelve pajonal y luego arenal”.

(Erbol)

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