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Exequiel Espinosa: “Se van a cansar de hablar de Enarsa”
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Enarsa aspira a ser una empresa internacional.
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El presidente de la empresa estatal de
energía responde en esta entrevista a las
críticas que señalan que la firma es un mero
sello. Defiende la asociación, a riesgo de
los privados, con petroleras internacionales
en procura de hidrocarburos en el mar
Argentino.
El titular de Energía Argentina SA (Enarsa),
Exequiel Espinosa, afirmó que no le afectan
las críticas sino que le importa la
información que tiene el único accionista
-el Estado- sobre los negocios de la
empresa. Reconoció que hay poca exploración,
pero indicó que existe mucha explotación
hidrocarburífera. Y aclaró que en caso de
una exploración no exitosa los riesgos son a
cuenta del socio privado.
Enarsa pertenece mayoritariamente al Estado
nacional pero reservó el 12% a las
provincias (Neuquén acaba de sumarse) y otro
35% es para inversores privados.
En esta entrevista con RIO NEGRO on line,
Espinosa no dio la fecha exacta de la salida
a la venta de esas acciones -ni se sabe con
qué mecanismo se decidirá-, aunque se
entusiasmó y advirtió que cuando ello ocurra
se hablará mucho de la empresa.
-Enarsa genera polémica; algunos dicen que
es un “sello” con un alto costo económico.
¿Cuál es su respuesta?
-Nosotros tenemos muchos negocios -que
después voy a describir- no sólo en la
Argentina sino también en Ecuador, Venezuela
y Bolivia; somos una sociedad anónima con el
Estado nacional como accionista junto a
quince provincias.
-¿Considera que la crítica responde a una
motivación política o a desconocimiento?
-A ambas cosas. Habrá alguien a quien no le
guste nuestro trabajo, pero no nos afecta.
Quizá nuestro perfil bajo, el manejo
comunicacional... la cuestión es que nuestro
único accionista esté informado de lo que
hacemos. El día en que se avance en la venta
del 35% de las acciones (todavía no está
definida la fecha) seguramente se van a
cansar de hablar de Enarsa; estamos
preocupados por el desarrollo de la empresa
pero no por contestar las críticas.
-Quienes no ven con buenos ojos a Enarsa
sostienen que el Estado argentino debería
tener ahora otras prioridades.
-Son visiones. Yo, con muchos años en esto,
he vivido procesos en la Argentina en los
que se fue de un extremo al otro; antes de
los ‘90 teníamos nuestras empresas que un
día desaparecieron. Creo que el Estado tiene
que contar con una empresa que lo represente
y, a la vez, coparticipar en los negocios...
si la empresa se maneja con un ritmo ágil el
propio privado se da cuenta y le interesa
asociarse. Mi posición es que el Estado no
puede estar ausente de los proyectos
energéticos.
-Si se acentuara el proceso de
“argentinización” de YPF, ¿Enarsa podría
participar?
-Ahora hay participación de capitales
nacionales en YPF, pero no me consta ningún
proceso de nacionalización. Yo prefiero la
coparticipación de empresas del Estado con
privadas.
-¿Qué efectos tiene en las inversiones esta
“nueva política” en relación con los
recursos energéticos?
-La década del ‘90 nos trajo bastante
perjuicios: teníamos reservas para 30 años
de gas y hoy tenemos nueve; es decir, se
gastaba mucho pero se incorporaba poco. La
cuestión no es sólo pensar en el beneficio
de la empresa sino en qué les queda a los
argentinos. Por eso es necesario que el
Estado participe, no sólo para que la
empresa sea rentable sino para que el
ciudadano tenga la dosis de energía que
necesita. La Argentina bajó sus reservas
porque no hubo etapas de exploración como lo
hacía la empresa estatal, que desde lo
técnico era competitiva; se pueden discutir
otras cosas, pero todos los yacimientos
fueron descubiertos por YPF.
-Sin embargo, desde el sector privado dicen
que no hay inversión por falta de
incentivos.
-Bueno... la falta de incentivos es
relativa. Cuando se privatizaron las áreas
había compromisos de inversión en
exploración que hay que ver si se
cumplieron; de ser así tal vez habría otra
situación. Si se analiza sólo la
rentabilidad, los beneficios son grandes...
hay que ver a qué se destinan las ganancias.
En todo este tiempo no ha habido exploración
pero sí explotación, muchísima... cuando se
pasa a un proceso de privatización hay que
revisar a qué se compromete hacer cada uno y
que se cumpla.
-¿El Estado va a volver a capitalizar Enarsa
o saldrá a vender parte de sus acciones?
-Enarsa tuvo su capital inicial como
sociedad anónima; ahora -como adelanté-
tiene derecho a buscar alternativas en el
mercado de capitales.
SOCIOS “A RIESGO”
-¿En que áreas está desarrollando Enarsa
tareas de exploración?
-A Enarsa por ley se le otorgó la
titularidad de todas las áreas en el mar que
no estaban concesionadas a la fecha de su
creación. Uno de nuestros principales
objetivos fue el desarrollo de actividades
exploratorias para reponer reservas. Éste
es un país complicado a nivel de sus
reservas; estamos operando en seis bloques
con tres grupos: en uno, asociados a
Petrobras y Repsol; en otro, con Sipetrol
como operador con Repsol y en otro, con
Repsol, Petrobras y Petrouruguay.
En unos estamos en la etapa inicial; en
otros, de evaluación y, en el caso de la
iniciativa con Sipetrol, se están dando los
pasos finales para la perforación de los
pozos, que calculamos será en el último
trimestre de este año.
-¿Hay proyectos de Enarsa (de exploración)
en Río Negro?
-Estamos sacando una licitación de nueve
bloques más; alguno de ellos está frente a
la costa rionegrina. El bloque más al norte
es frente a Mar del Plata, a 200 kilómetros
de la costa, y bajando llegamos hasta Tierra
del Fuego. En las aguas profundas pensamos
que puede haber reservorios importantes.
-Cuando Enarsa se asocia con YPF y Petrobras,
¿cómo es el proceso de inversión?
-La condición que Enarsa pone es que los
socios asuman a riesgo toda la inversión en
exploración. Si es exitosa (o sea, se
encuentran hidrocarburos) Enarsa después de
que utiliza los recursos devuelve el
porcentaje correspondiente de la
participación del costo operatorio; en
cambio, si es negativa, es a “fondo perdido”
de las empresas. No asumimos el riesgo. El
juego fuerte de la inversión lo hace el
sector privado y el Estado, como dueño del
recurso, declara su parte en caso de
comercialidad.
-¿Cómo marcha el proceso de inversiones en
el sector de generación energética?
-Participamos en la construcción del
gasoducto a Bolivia y de los procesos de
pequeñas centrales térmicas que se ubican en
distintas provincias pequeñas, usinas de 10
a 40 megavatios (MW) que suman 800 MW;
también compramos el 25% de Transener
(transportadora eléctrica), en áreas de
tierra algo hay en Neuquén... tratamos de
colaborar con la exploración.
-¿Cómo es el proyecto de forestación en
Pulmarí, provincia del Neuquén?
-Enarsa desarrolla proyectos en
biocombustible -con universidades y
municipalidades- que comprenden la ayuda en
procesos de reforestación. Cuando recibimos
la inquietud de colaborar en Neuquén para
forestar 10.000 hectáreas, nos pareció
interesante.
-En concreto, ¿qué balance dejó su visita a
Neuquén?
-Nos congratulamos de que Neuquén haya
comprado su participación en Enarsa -que se
haya integrado como accionista- y, además,
de que haya adherido al banco de datos para
no tener que preguntarle a una empresa lo
que hay en la provincia. Esto va a proveer a
la provincia de un conocimiento de lo que
tiene... tras la privatización de YPF, el
Estado se ha quedado con poca información.
Se conversó también con el gobierno de
Neuquén sobre dos centrales en Aluminé y
Caviahue de 11 y 8 MW. Toda la información
del banco de datos estaría concentrada en
Plaza Huincul y Cutral Co; se coincidió en
avanzar en el tendido de redes eléctricas en
Villa La Angostura y en el interés de contar
con una sala de visualización de la cuenca
neuquina.
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