Reservas, aquí las puse y no aparecen     

 

Junio de 2006     

 

Ing. Carlos Miranda

Desde 1997, la ciudadanía era informada anualmente por YPFB sobre la cantidad de reservas de gas y petróleo con las que contaba el país.  En esta forma, y ante gran satisfacción general, se nos comunicaba de un ascenso vertiginoso de reservas desde 5.7 trillones (TCF) de gas entre probadas y probables (3,8 probadas y 1,9 probables) hasta 48,7 (26,7 probadas, 22 probables) el 2005, y de petróleo de 200 a 856,6 millones de barriles.  Esos datos no solo eran aceptados internamente con gran beneplácito, sino también por toda la comunidad internacional, con gran expectativa.  Eran datos certificados por una de las compañías especializadas en la materia, de gran renombre internacional, que había sido seleccionada mediante una licitación internacional.  De ahí que nos pavoneábamos de ser una “potencia gasífera” y contar con las segundas reservas de gas en Latino América.

De repente, sin anestesia, la semana pasada se nos informa primero que los datos habían sido inflados.  Días después, que más bien por el contrario, que la compañía estaba reportando cifras menores a las acostumbradas en hasta 8 a 10 TCF.  Ni una palabra sobre las reservas de petróleo, y que se estaba rescindiendo el contrato con la compañía certificadora contratada.

¿Qué está pasando?  Pero primero, qué significan esos 8 a 10 TCF que se están esfumando o desapareciendo.  Para mejor comprensión, lo siguiente.  El contrato que tenemos vigente con Brasil, con volúmenes contratados de 1.059 millones de pies cúbicos por día (MMCFD) hasta el 2019, requerirá 7,2 TCF.  Más aún, si tomamos nuestro consumo interno actual de 165 MMPCD, los 10 TCF alcanzan para 166 años!  No es un poco más o menos de gas.  Es una cantidad enorme.  Pero sigamos.  Todos estamos informados, también por YPFB, que para descubrir los 48,7 TCF de reservas, que creíamos tener, se han invertido algo más de 3.000 millones de dólares, o sea 62 millones por TCF.  Entonces, descubrir otros 10 TCF que reemplacen los que están en duda, requeriría una inversión de 620 millones de dólares, asumiendo que se tiene la suerte que han tenido los actores o compañías que estaban presentes, de las cuales no se sabe si se quedarán.  Y sigamos hablando de plata.  Los 10 TCF que se están queriendo “hacer gas”, a un precio realista de venta de $US 3.-/MPC, significarían solamente Treinta Mil Millones de Dólares de ingreso bruto.  ¡No es agua de mote!

El calcular las reservas de hidrocarburos en los campos petroleros, no es ninguna ciencia oculta.  En todo el mundo, cuando se descubre un campo, lo primero que se hace es calcular sus reservas para ver si es comercial.  ¡Elemental Watson!  Toda compañía petrolera que se respeta a sí misma, lo hace.  En el país, desde 1970, la Dirección de Hidrocarburos instruyó a YPFB que reporte las reservas de petróleo y gas cada año y lo ha estado haciendo.  Sólo se requiere un puñado de ingenieros y geólogos calificados que se dediquen a la materia.  Con los adelantos en computación, esa labor se ha facilitado enormemente. Lo que sucede es que para acceder a financiamientos, la comunidad financiera exige, con razón, que sean certificadas por una empresa especializada. Al igual que todo banco exige a un prestatario el presentar sus estados financieros certificados por un auditor independiente.

Como desde 1997, varias compañías descubren y explotan gas, el número de campos ha crecido, siendo YPFB el que supervisa se optó, por transparencia, el recurrir a la certificación por una compañía especializada.  YPFB recolectaba y recolecta la información que las compañías operadoras están obligadas a suministrar y esa es entregada a la certificadora para que emita su informe.  Pero YPFB no es un simple mensajero. Primero, tiene la obligación de revisar la consistencia de los datos y segundo, lo más importante, revisar el informe en borrador de la compañía certificadora, antes de dar su aval y publicar las cifras.  Ese procedimiento está en vigencia, los primeros meses de este año, YPFB sabía si se habían “inflado” o “disminuido las cifras”.  Comienzo espectacular, pero nada agradable del YPFB flamantemente refundado.

Todos tenemos el derecho de saber qué ha sucedido, o qué está sucediendo con las reservas de gas.  ¿Y las de petróleo?  Zas!  Tenemos un problema muy serio entre manos. El futuro económico y social del país está fincado en los volúmenes de reservas de hidrocarburos y el aprovechamiento de los mismos, para ello, debemos estar seguros con qué volúmenes de gas y petróleo contamos.

 

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