¿Otra vez fondos para YPFB?     

 

Agosto de 2006     

 

Ing. Carlos Miranda

La provisión de fondos para el YPFB “refundado” se está volviendo una historia sin fin, llena de sorpresas y sobresaltos dignos de las novelas televisivas.

Con la capitalización, por Ley se asignó a YPFB el 6% de la producción para que supervise los contratos de riesgo compartido.  Vino la Ley 3058, que le encomienda realizar todas las actividades de la industria, le estableció la organización más inoperante que pueda existir, eliminó el 6% y no le asigna un centavo.  Con el Decreto de Nacionalización se instruye terminantemente a YPFB participar en toda la cadena productiva y se le asigna el 32%, por seis meses, de la producción de San Alberto y San Antonio.  Esta asignación representa unos $US 240 millones que es una suma respetable en cualquier parte del mundo para una empresa que recién está reorganizándose y no tiene ninguna actividad operativa claramente definida.

Ahora se nos comunica oficialmente, que se está preparando un proyecto de ley para la reorganización de YPFB.  Para modificar la pésima organización que manda la Ley 3058 es necesaria otra ley.  Hasta ahí vamos bien.  Ojala no se repita el error cometido en la 3058.  Lo importante, como es en todo el mundo, es permitir a YPFB la posibilidad de cambiar su organización interna en función de las necesidades.  Una ley fijando la organización, es una camisa de fuerza, con el doble peligro que de acuerdo a nuestra práctica política, la ley al detalle será resultado de negociaciones partidarias y se terminará con algo como la actual.  Al Ejecutivo e YPFB se le han facilitado contactos con Noruega y Holanda, sería bueno que adapten al país lo que son las empresas estatales en esos países.

La organización racional de YPFB se podrá efectuar cuando terminen los 180 días previstos para la definición de los nuevos contratos.  En ese momento recién se sabrá cómo tendrá YPFB que manejar la industria.  Si todas deciden marcharse, YPFB tendrá que asumir toda la responsabilidad, directamente o con otras compañías contratistas.  Si algunas se quedan, y lo más probable es que sean todas, las actividades de YPFB serían menores en operaciones de campo.  En ese momento, a la luz de la realidad, y los planes de otra índole como la mentada industrialización del gas, recién se podrá definir una organización adecuada.

Lo anterior nos lleva a la segunda parte del comunicado del Ministerio de Hidrocarburos y Energía del 11 de Julio pasado.

La noticia indica que la “participación de YPFB en toda la cadena productiva de los hidrocarburos, dispuesta por la Ley 3058 y el Decreto 28701 y complementada por las Resoluciones Ministeriales 184 y 185 del Ministerio de Hidrocarburos, esta temporalmente suspendida, debido a la falta de recursos económicos de la empresa estatal.”  Y que “para superar esta limitación, se gestiona ante el Banco central un desembolso de 180 millones de dólares, con los cuales YPFB operará en toda la cadena productiva.”

Esto último es totalmente revelador.  Pero primero unas breves líneas para el hombre de la calle, describiendo esa críptica y monumental frase: “participación plena en la cadena productiva de los hidrocarburos”.  Literalmente es realmente una frase enorme cuando se refiere a la industria petrolera que es tan vasta y variada.  Pero para efectos nuestros, la ley 3058 y D.S. 28701, quiere decir en palabras simples que YPFB participe en la exploración, la producción o extracción de los hidrocarburos, su tratamiento separando líquidos, gases y LPG, transporte por oleoductos y gasoductos, la refinación del petróleo para obtener carburantes y la venta de todos los productos antes mencionados, fijando cantidades precios y destinos.  Las diferentes empresas realizan esas labores en su totalidad o por partes.

YPFB no tiene ni una sola instalación, ni maquinaria propia para realizar cualquiera de esas labores, salvo la Terminal de Arica que recibe petróleo y lo embarca en barcos tanqueros y que actualmente la tiene alquilada para su operación.

Como la nacionalización actual, por definiciones repetidas muchísimas veces a los máximos niveles, no implica confiscación o expropiación de los activos de las compañías, la participación de YPFB en “toda la cadena productiva”, tendría que ser comprando y operando las instalaciones, o haciendo un seguimiento documentario con ciertos puntos de chequeo físico. Los 240 millones, más los 180 que se podrán pedir, no serían suficientes para comprar todas las instalaciones de la cadena productiva en el país y los $US 240 millones con los que cuenta son demasiado para un seguimiento documentario hasta Octubre, cuando se definirá cómo quedará conformada la industria.  Por tanto, es otra ligereza como la que se intentó al tratar de destinar para YPFB solamente los ingresos de la subida de precios de la Argentina, con la vaga respuesta de ser necesarios para la “industrialización del gas”.

Para cerrar, un último pensamiento del hombre de la calle, que siempre ha admirado al YPFB de antaño.  YPFB fue creado el 1937 con una asignación de 200.000 bolivianos de esa fecha.  En toda su historia, hasta la fecha no necesitó el auxilio del Estado para funcionar, salvo en los 50's que fondos de Comibol se canalizaron a YPFB, $US 50 millones, para ejecutar el llamado “Plan Camiri” de modernización de equipos.  Propósito claramente definido que dio los resultados más significativos de YPFB, gracias al “Plan Camiri”, se logró el autoabastecimiento del país.
 

 
 

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