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Ing. Carlos Miranda |
El contrato de venta de gas firmado entre YPFB y ENARSA
es tan importante como el que tenemos con Brasil.
Lamentablemente, no se puede entrar en gran detalle
porque el documento no ha sido todavía difundido. El
firmado con Brasil fue publicado en la prensa, dos meses
antes de su firma oficial. Evidentemente el contrato con
la Argentina fue firmado frente a cerca de 10.000
personas, pero de esa multitud, a lo mucho una decena
conocía lo que se estaba firmando. Se nos asegura que
estará en la Página Web de YPFB. Como esa página está
muy atrasada, recién está reportando producciones de
Abril, es de esperarse que la publicación tome su
tiempo.
Pero las declaraciones
oficiales son tan rotundas, que algo ya se conoce. Se
nos informa que el precio será sujeto a una fórmula
similar a la que se tiene con Brasil, pero que el punto
de referencia es $US 5/MMBTU. Al mismo tiempo, se indica
que se percibirán $US 49.800 millones por el gas,
petróleo asociado, licuables y etano, en forma tan
repetitiva que daría la impresión que todos esos precios
o son fijos o no pueden bajar de cierto nivel y que los
volúmenes de producción son infalibles. No es prudente
que, como desde hace varios años, se abrume a la gente
con esas pirámides de dólares, de las cuales no recibe
nada, o tan poco que no se da cuenta. Cuidado que los 8
millones de expertos agrupados en organizaciones
sociales, bloqueen para recibir $US 6.225 dólares por
persona que les corresponde.
También probablemente,
acordándose de las multitudes de El Alto que pedían:
Industrializar y no exportar; se indica que se ha
iniciado la industrialización. Atención y cuidado,
separar los licuables del gas y obtener etano, no es
industrializar. Industrializar es utilizar el gas seco
y esos licuables que se van a separar y transformarlos
químicamente en otros productos. Esos son los que
obtienen valor agregado. En este caso, el usuario de
ese futuro etano será el industrializador. Ojo que los
8 millones de expertos estarán atentos para ver quién se
hace del negocio.
Lo que está en duda en
Bolivia y afuera, es si se podrá realizar la venta.
Primero la preguntita: ¿Tenemos las reservas
suficientes? Paradójicamente, oficialmente se ha
tratado de disminuirlas. Primero el desacuerdo con
DeGolyer & McNaugthon que las certificaba, sin que se
sepa, qué volúmenes reportó a principios de año.
Después, se indicó que se contrataría otra empresa
especializada, que PDVSA daría una mano y finalmente,
que las auditorias establecerían la verdad. Hace unos
días, al explicar la reducción de reservas que
aparentemente ha reportado una de las empresas
auditoras, brindó una clase muy pintoresca sobre el
cálculo de reservas. Las compañías especializadas son
pocas y son conocidas porque son utilizadas por los
bancos y bolsas de valores. Personalmente yo no abrigo
dudas pero creo que ya es hora que el país tenga datos
oficiales de reservas.
Los volúmenes
comprometidos son casi iguales a los con el Brasil (30
MMm3/d versus 27.75 MMm3/d) con la diferencia que el
volumen tope se debe alcanzar rápidamente el 2010. Para
esta operación, debemos duplicar todas nuestras
instalaciones, porque estamos operando al máximo de
capacidad. Lograr en tres años unos 15 pozos
productores, por lo menos, cuando cada uno toma casi un
año de perforación, construir plantas de tratamiento de
gas, ampliar gasoductos secundarios y uno principal y
tender un oleoducto para el petróleo que se producirá,
además de la tan mentada planta de separación de
licuables, requerirá no solo una inversión de más de mil
millones de dólares, por sobre todo capacidad técnica y
gerencial que YPFB, ni ENARSA las tienen.
La primera y mejor
opción sería realizar las obras con las compañías que el
28 de Octubre deben firmar nuevos contratos o marcharse
del país.
El contrato de venta a
la Argentina ha cambiado las condiciones de
negociación. El gobierno no quiere que se vayan y a las
compañías les conviene quedarse. Se tiene la
posibilidad de monetizar reservas mucho más rápido. Con
cordura y prudencia de ambas partes, esta situación
puede convertirse en una de gana gana (win - win) para
beneficio de todos. Sólo no olvidemos que una situación
gana - gana que no se resuelve, se convierte en un
resultado pierde - pierde.
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