Asistencia política mutua con gas     

 

Noviembre de 2006     

 

Ing. Carlos Miranda

Para todos es evidente que la suscripción del contrato de venta de gas con la Argentina entre YPFB y ENARSA  por 27 millones m3 por 20 años ha sido uno de los elementos fundamentales para lograr que el gobierno y las empresas petroleras lleguen a los entendimientos necesarios para firmar nuevos contratos a largo plazo que a la fecha están en aprobación del legislativo. El “timing” fue perfecto. Faltando diez días para el fin de los 180 fijados por el D.S. de nacionalización para la conversión de los contratos con las petroleras, apareció el contrato de venta de gas. El clima cambió en las mesas de negociaciones entre gobierno y petroleras, introduciendo un elemento que ninguna de las partes podía dejar de considerar seriamente: La posibilidad de lograr substanciales ingresos en los próximos años.


Para el gobierno el contrato le proporciona el discurso ideal. Al presente deleitar y deleitarse con la danza de los miles de millones de dólares de ingresos fiscales a convertirse en realidad después del 2010.


En esa forma estarían legitimado el discurso  para buscar la reelección, mejorando los mecanismos que la Constituyente debe producir para ese fin. El detalle importante era que sin contar con el acuerdo con las petroleras hubiera sido muy difícil contar con los volúmenes a las fechas que se comprometen en los contratos. Pero ese detalle solo enerva a los talibanes, los cuales estaban esperando la sólida presencia de PDVSA en lugar de las abominables transnacionales, hecho que no se dio. Para mayor amargura, tan solo la presencia de un bufete de abogados norteamericanos que había asesorado a PDVSA en sus transformaciones de contratos petroleros en Venezuela, haciendo lo mismo ahora en Bolivia.


Para las petroleras el  tener un mercado adicional de casi las mismas magnitudes que el brasileño que les permita monetizar reservas ya descubiertas, con muy pocas inversiones en exploración, y  esta vez vender sin estar supeditados a Petrobrás, era también una oferta difícil de rechazar.


Por si lo anterior no fuera suficiente, el éxito en las negociaciones con las petroleras podía servir del mejor bálsamo al gobierno para restañar sus heridas de su mal manejo del problema de Huanuni y sobretodo levantar la imagen del  primer mandatario que estaba en franca caída. Gran resumen, todo aconsejaba a las partes suavizar  sus demandas y exigencias con miras a llegar a un arreglo. Y así ha sucedido para alivio y satisfacción de la mayoría.


Pero no solo don Evo Morales fue auxiliado por el Sr. Kirchner. El efecto fue de ida y vuelta. La firma del contrato de venta y la gran seguridad de su cumplimiento en el abastecimiento boliviano que proporciona la firma de los contratos con las petroleras, le sirve políticamente en gran forma al mandatario argentino.


El gobierno argentino al congelar precios y tarifas de gas desde el 2003, está en gran pulseta con las petroleras que operan en ese país. Las empresas han dejado de explorar y perforar por gas. Las reservas argentinas están disminuyendo alarmantemente porque por el congelamiento de precios el consumo crece aceleradamente. Mas aún,  la producción también está declinando al punto tal que ya no abastece la demanda interna y como factor de ajuste se utiliza los volúmenes de exportación contratados con Chile. Frente este panorama el presidente Kirchner puede mostrar a su opinión pública y a las empresas petroleras en la Argentina que con el contrato firmado se está evitando un colapso energético. Vaticinio que con el que le amenazan las empresa petroleras. Como guinda en la torta el actor será ENARSA.


Lo interesante y paradójico es que Argentina, al aceptar un precio base de $US 5.-/MMBTU, ha provocado la reacción de las empresas Argentinas que sostienen que si se les reconoce precios similares en la Argentina, la escasez de gas desaparecería.


Puede que sea verdad, pero lo cierto es que las petroleras argentinas están atrasadas, tienen que descubrir reservas, en cambio en Bolivia solo nos falta poner en producción reservas descubiertas.


Sea como fuere, el contrato de venta de gas a la Argentina ha beneficiado políticamente a los dos mandatarios y les ha dotado de un impecable discurso actual y para las próximas elecciones en ambos países.



 

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