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Ing. Carlos Miranda |
El sector hidrocarburos, desde que se decide que el
Estado nuevamente tome un rol protagónico, se ha
convertido en una especie de trituradora de carne.
Desde fines de 2003, hasta la fecha, han pasado por el
sector ocho ministros del ramo y 6 presidentes de YPFB.
Un promedio de ministro nuevo cada 6 meses y lo mismo
cada 8 con el presidente de YPFB. Dinámica alarmante.
Al mismo tiempo, durante todo este período, se le han
ido asignando mayores y más importantes tareas y
responsabilidades a YPFB.
Con la habilidad que se
ha hecho evidente en estos últimos tiempos de convertir
frases y/o “slogans” en verdades o destinos
inconmovibles, se repite una y otra vez, que las
reformas del sector son para que YPFB participe
activamente en todas las actividades de la cadena
productiva del sector. Explorar, producir, transportar,
refinar y comercializar toda la producción de
hidrocarburos. En palabras simples: que YPFB sea una
empresa petrolera totalmente integrada.
A lo anterior se suman
ahora los 44 contratos firmados con las empresas
petroleras en el país. YPFB debe recibir toda la
producción de petróleo y gas y comercializarla. El
manejo de esos ingresos no es muy conocido y lo
trataremos de explicar. Las compañías mensualmente
informarán a YPFB los volúmenes que han producido, y los
montos que su venta ha representado. Obtenido el visto
bueno de YPFB, conjuntamente instruirán al comprador(es)
el depósito en cuentas separadas, primero el 50% del
total para que sea acreditado como regalías,
participaciones e impuestos a favor del Estado
boliviano. Del restante 50%, una fracción no
determinada, será depositada a favor de la compañía por
concepto de los gastos que ha incurrido para obtener la
producción vendida.
Esos gastos incluyen lo
gastado en la exploración previa a la producción.
Naturalmente, esos gastos, denominados Costos
Reembolsables, deben ser previamente aprobados por YPFB.
La mayor parte de los contratos permite pedir como Costo
Reembolsable hasta el total de ese 50% restante. En unos
cuantos casos se fija un porcentaje como tope. De
existir todavía un saldo de ese 50%, mediante fórmulas
pactadas en los contratos se efectuará una retribución a
la empresa, por concepto de utilidad y/o ganancia.
Finalmente, cuando se anule el “sure-tax” que existe
actualmente para petróleo y minería en la Ley 843, habrá
una participación para YPFB. En términos concretos y
simples. YPFB debe efectuar el manejo de más de $US
2000 millones al año, de los cuales la mitad es para las
prefecturas, alcaldías, municipalidades, etc.
Para cumplir todas esas
funciones, YPFB debería contar con la organización, y
fondos equiparables con esas responsabilidades.
Lamentablemente no es el caso. La Ley 3058 le quitó
todos los fondos que la anterior legislación le
asignaba, y le impuso una organización completamente
ineficiente al fragmentar de inicio una empresa que
estaría reconformándose. Como ingresos, YPFB cuenta con
la sobretasa a los campos de San Alberto y San Antonio
que deben sumar algo más de $US 200 millones. El 1° de
Febrero cuando los contratos entren en ejecución, YPFB
deja de percibir esa tasa. La otra fuente de ingresos
representará las utilidades del mayoreo de combustibles.
Como se puede ver,
estamos en una gran confusión. Queremos que YPFB haga
todo y casi no tiene fondos. En ese torbellino está la
selección de su máxima autoridad, que debería servir
para que pueda trazar un curso razonable de acción. Está
claro que lo primero es lo primero. YPFB
prioritariamente debe supervisar la ejecución de los
contratos, coordinar la exportación de gas a la
Argentina sin descuidar la del Brasil y el consumo
interno, terminar las negociaciones con Andina, Chaco,
Transredes y las refinerías y la compañía logística.
Esa agenda ya es lo suficientemente amplia y llena de
complicaciones para estar planeando gerencias operativas
en todo el país.
Con todo lo acontecido,
la pregunta que se hacen todos: ¿Qué es mejor, un
técnico o un político?
Por la presidencia de
YPFB han transitado en diferentes épocas individuos de
ambas categorías, con resultados discutidos. Un solo
caso se perfila nítido. La presidencia de José Paz
Estenssoro. Ese hermano de un primer mandatario,
condujo YPFB a sus mejores logros que todavía quedan en
el imaginario popular de la empresa estatal
paradigmática.
José Paz Estenssoro, no
solo era político, también tenía un sólido conocimiento
de la industria, al haber estado entre los primeros
bolivianos que pasó un período de entrenamiento en la
Argentina, después de la nacionalización de la Standard
Oil. Ese ex-presidente combinó esas dos características
para edificar una empresa en tiempos de desenfrenos
políticos como los actuales, convirtiéndose en una valla
casi infranqueable a la intromisión política y
recurriendo a los servicios técnicos más calificados de
ese entonces.
En síntesis, la
historia nos enseña que el presidente ideal sería un
técnico con fuerte soporte político. El no llenar los
dos requisitos, lleva a situaciones como las que se
produjeron con el último presidente de la empresa.
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