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Ing. Carlos Miranda |
Desde hace más de un mes están, nuevamente, en el
Legislativo para su aprobación, los contratos petroleros
que se nos quiso hacer creer se habían firmado el 28 de
Octubre pasado.
Lo grave es que en la
discusión sobre la conveniencia o inconveniencia de los
contratos, la discusión quedó centrada sobre el manejo
de documentos y procedimientos. Solo en forma tangencial
se ha analizado al contenido mismo de ellos. Para mayor
claridad, un intento de explicación.
Todos los contratos son
iguales. Documentos extensos, muy bien elaborados y
meticulosamente redactados por un bufete
Norteamericano. Todos tienen 7 anexos, del A al G.
Naturalmente que todos los anexos y el cuerpo principal
del contrato forman un todo indisoluble. En estos
anexos, están pactados los diferentes aspectos por cada
área que los diferencia entre ellos, que han sido
negociados caso por caso. Son 44 contratos por 44 áreas.
Algunas áreas con una sola empresa, otras con un grupo
de ellas. Como las áreas son las mismas de los Contratos
de Riesgo Compartido, tenemos por ejemplo, que el
contrato por el campo San Alberto es celebrado entre
YPFB con Andina-Petrobrás-Total. En otros, con empresas
individualmente. Repito, no hay contratos genéricos por
empresa, son contratos por área.
Los anexos A-B-C son de
rigor, especificando el nombre de la o las compañías, el
área y las garantías de cumplimiento. El Anexo E es el
programa de exploración que quedó, en muy pocos casos,
sin ejecutar en el Contrato de Riesgo Compartido.
Los anexos D-F y G.
Están íntimamente ligados entre sí, siendo el anexo F el
corazón del contrato. En ese anexo se pacta, mediante
fórmulas que pretenden asustar al no iniciado, cuánto
percibirán la empresa e YPFB a lo largo del contrato.
Para los cálculos del anexo F, se debe tener pactado el
anexo D, que es la lista de los gastos e inversiones que
le serán devueltos a la empresa, también a lo largo del
contrato. De ahí la pintoresca división entre anexo
D-duro, blando, semi-blando. Si se seguía investigando,
no hubiera llamado la atención encontrar un anexo
D-dietético. El anexo G debe indicar, hasta el día de la
protocolización (¿cuándo será?), la suma total invertida
y depreciada en el área materia del contrato. Esas
cifras deben gozar de la conformidad de YPFB. El monto
todavía no depreciado, también será reconocido y
acreditado a favor de la empresa en los cálculos del
anexo F.
En gran resumen. Del
total de ingresos que se obtenga por la producción de un
área contratada, el 50% pasa directamente al Estado como
regalías, participaciones e IDH, como lo manda la Ley
3058.
El 50% restante será
distribuido en este orden de prioridades: los costos
reembolsables (Anexo D), la participación de la empresa
y de YPFB (Anexo F). Las inversiones no depreciadas
hasta la fecha (Anexo G), serán incluidas en los Costos
Recuperables. Todo lo anterior, como lo mandan los
contratos suscritos el 28 de Octubre y días posteriores.
El anexo D ha sido
discutido hasta el cansancio. El Anexo F, muy apenas. Al
escribir estas líneas, me entero que se ha desistido de
considerar “secretos profesionales no divulgables”, los
criterios utilizados y plasmados en el Anexo F de cada
contrato. Esa pintoresca calificación de “secreto no
divulgable”, que fue esgrimida por las autoridades de
YPFB, suena más a no haber entendido lo que los asesores
extranjeros elaboraron y les dejaron.
El anexo G podría dar
mucho que discutir porque cumpliendo el D. S. 28701 se
realizaron auditorias de todos los campos o áreas bajo
contrato, justamente para establecer los montos
invertidos y no depreciados. Los resultados de las
auditorias que se adelantan en la prensa, son
preocupantes. Se menciona que existen compañías que han
inflado costos y/o deben al Estado, centenas de millones
de dólares. Esas diferencias, si son reales, dejarían
las siguientes alternativas: esas empresas son
verdaderas delincuentes o las auditorias son
incompetentes. Afortunadamente, los contratos prevén que
en 20 días después de su protocolización, la empresa e
YPFB “de buena fe y en forma amigable”, resolverán las
diferencias.
Gran resumen. El
gobierno ha pagado un precio alto por su incompetencia.
Tenía los contratos aprobados, pero estaban equivocados.
La oposición ha cumplido su deber con gran placer, un
festín en el cual, hasta la fecha, devoró la cabeza del
presidente de YPFB. Las compañías, que continúan pagando
un 32% adicional (Petrobrás-Andina-Total), están
desesperadas. Todas están muy nerviosas porque van 5
meses de trámite para protocolizar sus contratos. YPFB,
probablemente satisfecho, está recibiendo ± $US 32
Millones mensuales sin hacer nada hasta la
protocolización.
Ojalá la explicación
del Anexo F sea satisfactoria y muestre que los
intereses nacionales están protegidos. Caso contrario,
podría ocasionar una renegociación de contratos.
¿Cuánto tiempo tomaría?
No se sabe, pero el sopor en el cual está la industria
petrolera desde el 2003, continuaría y ahora el
deterioro es más que evidente, cada día importamos más
diesel, el jet fuel escasea, la producción de gas no
satisface la demanda, la escasez de GLP es crónica,
etc., etc.
¿Quién pierde más?
Todos.
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