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ASHMORE
Este es un nombre del que vamos a leer o
escuchar mucho en el futuro. ¿Pero, qué es?
ASHMORE es una gran compañía inglesa de
inversiones, creada en 1992 con base en
Londres, que se ha especializado en el
mercado de países emergentes en inversiones
en empresas en desarrollo, de gran riesgo.
Una vez tomado el control de la empresa, la
modifica y mejora en tal forma, que se
convierte en una compañía apetecida por el
mercado. ASHMORE la vende, haciendo
obviamente grandes ganancias. El record de
ASHMORE es impresionante, por el éxito
alcanzado en sus diversas operaciones. Según
el historial de la empresa, en el proceso de
compra, recomposición de la empresa y venta,
emplea entre 12 a 18 meses. ASHMORE no es
una compañía energética, es estrictamente
inversora, por su actuación en diferentes
campos. Para el sector energético ha creado
Ashmore Energy Internacional (AEI), que
ahora opera en varios países del tercer
mundo, siendo el Brasil su país favorito
¿Bueno, y? AEI compró primero la
participación de Prisma en Transredes. Así,
la empresa de transporte de hidrocarburos
capitalizada, quedaba con: 25% AEI, 25%
Shell, 37% YPFB y 13% muchas personas
privadas. Asimismo, quedó asociada con
Shell en transporte de hidrocarburos para el
Brasil y generación eléctrica en ese país. A
primera vista, parecía que AEI llegó para
estar en la negociación del 50% más uno, que
le manda a hacer a YPFB el Decreto Supremo
“Nacionalizador” Nº 28701, siguiendo su
comportamiento tradicional de compra barato
y vende caro. Pero no. Hace poco AEI compró
a Shell en Bolivia en Transredes, quedando
así controlando Transredes. Adicionalmente,
tiene el control de los gasoductos de Gas
Oriente Boliviano (GOB) y Gas Matto Grosso (GASMATT),
más la termoeléctrica en Cuiaba (CEPE). Es
decir, todo el sistema de transporte de
Bolivia a Cuiaba y la termoeléctrica en esa
localidad. Pero ahí no para, AEI está en el
proceso de compra de Gas Atacama, que es la
compañía que posee un gasoducto de Salta a
Tocopilla, donde es dueña de una
termoeléctrica que abastece a la minería
chilena.
Si ha tenido paciencia y tolerancia de leer
hasta acá, le explico en pocas palabras qué
significa esa ensalada de siglas y nombres.
AEI ha comprado una termoeléctrica en Chile
y otra en Brasil, y controla todo el sistema
de transporte desde Cuiaba hasta Tocopilla.
Ese transporte, para ser continuo e
ininterrumpido, tan solo necesita unos 20
Km. de conexión del sistema de gasoductos
boliviano, con el que ingresa a Chile. Hacer
esa conexión sería juego de niños dentro de
este panorama.
Primera gran imagen de lo anterior. Parece
realmente el sueño de una noche de verano.
¡Estaríamos abasteciendo de gas a Brasil y
Argentina con los contratos conocidos y
además a las termoeléctricas de Cuiaba en
Brasil y a la de Tocopilla en Chile! ¿Con
mar o sin mar? sobre este punto no especulo.
Las conversaciones con Chile no son
compartidas con vulgares mortales como el
que escribe. AEI se ha colocado en la
posición de vender energía eléctrica en
Chile y Brasil con gas boliviano. Tiene las
plantas, los compradores y el transporte,
solo le faltan reservas y producción de gas.
Esa parte está difícil. Ese “informe
secreto”, divulgado por la más prestigiosa
publicación energética del país, hasta la
fecha no ha sido objeto de ningún comentario
por YPFB, si está correcto, muestra que a
duras penas tenemos para cumplir lo hasta
ahora acordado para exportar (Brasil y
Argentina), más el mercado interno,
incluyendo Mutún.
Posibles alternativas. Que AEI solicite
áreas e invierta en exploración. Altamente
improbable porque sería una inversión a
largo plazo que es contraria a la filosofía
de AEI.
Sobre esa línea de comprar activos, para su
posterior reventa, podría adquirir Total en
Bolivia en su totalidad, perdón por la
repetición, o por lo menos el contrato de
Inca Huasi, donde Total ha descubierto un
supuesto mega campo el 2003 y que se da
modos hasta ahora de no declararlo
comercial. Así no figura en las reservas
nacionales y por supuesto no está expuesta
al “pozo por parcela”.
La otra casi delirante, pero a tono con el
problema. Que YPFB amplíe su asociación con
AEI participando en todo el esquema. Al fin
y al cabo ya son socios en Transredes. Esta
alternativa tiene el atractivo político de
una cobra, por la polémica que se desataría.
Financieramente sería la ideal al disminuir
al máximo el riesgo político, teniendo al
gobierno boliviano de socio. Adicionalmente,
tiene el atractivo de dar los argumentos
para evitar que Chile instale una planta de
regasificación en Tocopilla. El gas por
tubería será más barato que el LNG por
barco. Seguridad de suministro, sin
interrupciones al estilo argentino,
otorgarían YPFB y el gobierno boliviano
porque esta primera experiencia serviría
para ir más allá y más adelante, como ser
retomar el proyecto de LNG con un puerto
boliviano en el Pacífico.
Para todos los países del Cono Sur es muy
importante que Chile no se nos aleje
energéticamente, utilizando LNG en vez de
gas por tuberías. Si eso sucede, Chile se
habrá desvinculado energéticamente de sus
vecinos. Su retorno sería como exportador de
LNG regasificado a la Argentina.
Las alternativas anteriores son
eminentemente soñadoras e ingenuas.
Probablemente se imponga la fría realidad
del mercado, así dentro de un par de años
AEI estaría haciendo una oferta publica
internacional (IPO) para deshacerse de sus
activos en esta parte del mundo y continuar
con su exitosa carrera en otras latitudes.
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