Ing. Carlos Miranda

ASHMORE

Este es un nombre del que vamos a leer o escuchar mucho en el futuro. ¿Pero, qué es? ASHMORE es una gran compañía inglesa de inversiones, creada en 1992 con base en Londres, que se ha especializado en el mercado de países emergentes en inversiones en empresas en desarrollo, de gran riesgo. Una vez tomado el control de la empresa, la modifica y mejora en tal forma, que se convierte en una compañía apetecida por el mercado. ASHMORE la vende, haciendo obviamente grandes ganancias. El record de ASHMORE es impresionante, por el éxito alcanzado en sus diversas operaciones. Según el historial de la empresa, en el proceso de compra, recomposición de la empresa y venta, emplea entre 12 a 18 meses. ASHMORE no es una compañía energética, es estrictamente inversora, por su actuación en diferentes campos. Para el sector energético ha creado Ashmore Energy Internacional (AEI), que ahora opera en varios países del tercer mundo, siendo el Brasil su país favorito

¿Bueno, y? AEI compró primero la participación de Prisma en Transredes. Así, la empresa de transporte de hidrocarburos capitalizada, quedaba con: 25% AEI, 25% Shell, 37% YPFB y 13% muchas personas privadas.  Asimismo, quedó asociada con Shell en transporte de hidrocarburos para el Brasil y generación eléctrica en ese país. A primera vista, parecía que AEI llegó para estar en la negociación del 50% más uno, que le manda a hacer a YPFB el Decreto Supremo “Nacionalizador” Nº 28701, siguiendo su comportamiento tradicional de compra barato y vende caro. Pero no. Hace poco AEI compró a Shell en Bolivia en Transredes, quedando así controlando Transredes. Adicionalmente, tiene el control de los gasoductos de Gas Oriente Boliviano (GOB) y Gas Matto Grosso (GASMATT), más la termoeléctrica en Cuiaba (CEPE). Es decir, todo el sistema de transporte de Bolivia a Cuiaba y la termoeléctrica en esa localidad. Pero ahí no para, AEI está en el proceso de compra de Gas Atacama, que es la compañía que posee un gasoducto de Salta a Tocopilla, donde es dueña de una termoeléctrica que abastece a la minería chilena.

Si ha tenido paciencia y tolerancia de leer hasta acá, le explico en pocas palabras qué significa esa ensalada de siglas y nombres. AEI ha comprado una termoeléctrica en Chile y otra en Brasil, y controla todo el sistema de transporte desde Cuiaba hasta Tocopilla. Ese transporte, para ser continuo e ininterrumpido, tan solo necesita unos 20 Km. de conexión del sistema de gasoductos boliviano, con el que ingresa a Chile. Hacer esa conexión sería juego de niños dentro de este panorama.

Primera gran imagen de lo anterior. Parece realmente el sueño de una noche de verano. ¡Estaríamos abasteciendo de gas a Brasil y Argentina con los contratos conocidos y además a las termoeléctricas de Cuiaba en Brasil y a la de Tocopilla en Chile! ¿Con mar o sin mar? sobre este punto no especulo. Las conversaciones con Chile no son compartidas con vulgares mortales como el que escribe. AEI se ha colocado en la posición de vender energía eléctrica en Chile y Brasil con gas boliviano. Tiene las plantas, los compradores y el transporte, solo le faltan reservas y producción de gas.

Esa parte está difícil. Ese “informe secreto”, divulgado por la más prestigiosa publicación energética del país, hasta la fecha no ha sido objeto de ningún comentario por YPFB, si está correcto, muestra que a duras penas tenemos para cumplir lo hasta ahora acordado para exportar (Brasil y Argentina), más el mercado interno, incluyendo Mutún.

Posibles alternativas. Que AEI solicite áreas e invierta en exploración. Altamente improbable porque sería una inversión a largo plazo que es contraria a la filosofía de AEI.

Sobre esa línea de comprar activos, para su posterior reventa, podría adquirir Total en Bolivia en su totalidad, perdón por la repetición, o por lo menos el contrato de Inca Huasi, donde Total ha descubierto un supuesto mega campo el 2003 y que se da modos hasta ahora de no declararlo comercial.  Así no figura en las reservas nacionales y por supuesto no está expuesta al “pozo por parcela”.

La otra casi delirante, pero a tono con el problema. Que YPFB amplíe su asociación con AEI participando en todo el esquema. Al fin y al cabo ya son socios en Transredes. Esta alternativa tiene el atractivo político de una cobra, por la polémica que se desataría. Financieramente sería la ideal al disminuir al máximo el riesgo político, teniendo al gobierno boliviano de socio. Adicionalmente, tiene el atractivo de dar los argumentos para evitar que Chile instale una planta de regasificación en Tocopilla. El gas por tubería será más barato que el LNG por barco. Seguridad de suministro, sin interrupciones al estilo argentino, otorgarían YPFB y el gobierno boliviano porque esta primera experiencia serviría para ir más allá y más adelante, como ser retomar el proyecto de LNG con un puerto boliviano en el Pacífico.

Para todos los países del Cono Sur es muy importante que Chile no se nos aleje energéticamente, utilizando LNG en vez de gas por tuberías. Si eso sucede, Chile se habrá desvinculado energéticamente de sus vecinos. Su retorno sería como exportador de LNG regasificado a la Argentina.

Las alternativas anteriores son eminentemente soñadoras e ingenuas. Probablemente se imponga la fría realidad del mercado, así dentro de un par de años AEI estaría haciendo una oferta publica internacional (IPO) para deshacerse de sus activos en esta parte del mundo y continuar con su exitosa carrera en otras latitudes.

Cerrar Ventana