Por Ing. Carlos
Miranda Pacheco
Con ese musical
nombre, de Tupi o Tupí, Petrobras ha bautizado un gran campo descubierto y
confirmado en la cuenca de Santos, fruto de la intensa labor exploratoria que se
realiza en Brasil, por Petrobras, o acompañada de empresas internacionales, como
este es el caso, o por empresas petroleras por sí solas.
El anuncio
realizado, obviamente por razones políticas, en la XVII Cumbre Iberoamericana de
Naciones celebrada la semana pasada en Santiago de Chile, fue opacado por el tan
publicitado incidente entre el Rey de España y el Presidente de Venezuela.
En gran
resumen, Tupí es un campo con una reserva probada recuperable estimada de 5.000
a 8.000 millones de barriles de petróleo equivalente (5-8 billones de boe) de
petróleo con 29º API con un 15% de gas asociado. El campo está costa afuera a
2.140 mts. de profundidad, 286 Km. al sudeste de Río, y a más de 5.000 mts. del
fondo del océano, debajo de un gran macizo de sal de aproximadamente 2.000
metros de espesor. El campo está en un bloque exploratorio conferido, 65% a
Petrobras, 25% a British Gas (BG) y 10% a la portuguesa GALP Energy. Petrobras
es la operadora del consorcio.
El Estado
brasileño debe estar henchido de un legítimo orgullo. Las reservas de Tupí son
las más grandes descubiertas en un solo campo en 20 años, son casi iguales a las
de Noruega y con ellas se duplican las del Brasil.
Pero eso no es
todo. Hasta la fecha 15 pozos han sido perforados, descubriendo 4 campos bajo el
macizo de sal. Además de Tupí se tienen Caxaré, Pirambú y Carioca. El último
pozo de Tupí sirvió para corroborar que se ha encontrado una zona de 800 Km. de
largo y 400 Km. de ancho en el lecho del mar, en el cual se descubrirán más
campos todavía.
Al presente, el
gobierno brasileño estima que se encontrarán 60 a 85 mil millones de barriles de
petróleo, acompañados de 60 a 100 TCF (trillones de pies cúbicos) de gas, o sea
5 veces el gas que creemos haber descubierto en el país y 70 a 100 veces más de
petróleo.
Más aún,
algunos bancos de primera línea ya anticipan que las acciones de Petrobras el
próximo año serán calificadas de “Investment Grade”. Es decir, acciones cuya
seguridad de rendimiento está por encima de cualquier duda.
Esto último es
de capital importancia. Como se puede imaginar, la explotación de esos campos
será sumamente costosa y requerirá de un gran expertise. El primer pozo demoró 8
meses y costó 240 millones de dólares.
La experiencia
adquirida ha reducido a 60 días de perforación a un costo de 60 millones de
dólares por pozo. Con la calificación que se anticipa a las acciones de
Petrobras, y siendo esta empresa líder indiscutido de trabajos en el mar,
obtener los fondos necesarios de la banca internacional para desarrollar esos
campos no será un gran problema.
Además con el
crudo cerca de $US 100/bbl y esas reservas probadas nada es difícil de
financiar. ¡Nuestros mejores parabienes para Brasil y Petrobras! ¿Y nosotros,
cómo quedamos en ese horizonte deslumbrante? ¿Cómo nos afecta?
Primero, como
país hemos dejado de ser la segunda en reservas de gas en Latinoamérica. Era de
esperarse si orgullosamente proclamamos tener “la ley de hidrocarburos más dura
del mundo”, habiéndose paralizado toda exploración para nuevas reservas.
Segundo,
Bolivia, Brasil y Argentina, estamos inmersos en el abastecimiento de gas a
corto plazo. Los descubrimientos brasileños anteriormente indicados no son
gasíferos. Se debe producir mucho petróleo para contar con cantidades
importantes de gas. Caso similar al venezolano.
Inclusive, en
el caso brasileño, el gas de esos campos es todavía un problema sin solución,
por estar a 300 kilómetros de la costa, tornándose muy caro por el transporte.
Por lo tanto la figura a corto plazo no ha cambiado No obstante lo anterior, lo
paradójico es que las buenas noticias servirán para estimular el consumo de gas
en Brasil. En nuestro caso, seguimos con el problema de gas en el subsuelo. No
sabemos cuánto tenemos. En un ejemplo perfecto de balearse el pie, YPFB rechazó
airadamente, en Abril de 2006, el informe de certificación de reservas al
1º/I/06 y hasta la fecha no se cuenta con una nueva evaluación confiable.
Las compañías
con contratos vigentes parecen poco entusiasmadas en efectuar inversiones
adicionales para cumplir con la exportación a la Argentina y cubrir el consumo
interno. Este mes de Noviembre, cumpliendo sus contratos, presentaron sus planes
de inversión para su aprobación y según se nos informa, han sido rechazados por
insuficientes y modestos. Están conminadas a presentar unos nuevos hasta fin de
año.
Con buen tino,
hemos dejado de hostigar al Brasil y pedir que Petrobras vuelva a invertir. Los
detalles serán conocidos en la visita del Presidente Lula el próximo 12 de
Diciembre.
Mientras, el
tiempo sigue corriendo inexorablemente. Enarsa invoca el “deliver or pay” que
está siendo flagrantemente incumplido. También se reunirá con YPFB en Diciembre.
Cada día es más evidente que la única solución posible sería diferir y prolongar
el cronograma de entregas de gas sin resolver el contrato.
Todo indica
que no podríamos estar listos para entregar los 27.7 MMm3/d de gas a la
Argentina a partir de 2010 como reza el contrato. Usted, lector, ponga la nueva
fecha. Al presente, yo me inclino por el año 2013.