Por Ing. Carlos
Miranda Pacheco
Desde el 2003,
hemos perdido el rumbo en nuestra política
energética. Hasta fines de ese año, el país
estaba firmemente encaminado a convertirse
en el centro regional de abastecimiento y
transporte de gas, denominado “el país Gas
Hub” para el Cono Sur. Huelga resaltar las
ventajas económicas, y sobre todo
geopolíticas, que hubiéramos adquirido. Ese
rol internacional, no solo fue aceptado por
nuestros vecinos, en él depositaron muchas
esperanzas. Basta leer las noticias de las
crisis energéticas que están atravesando.
La Ley 3058 y la llamada nacionalización de
los hidrocarburos con el D. S. 28701 -
congruentes con el carácter etnocentrista
del gobierno - lograron eficientemente
anular esa imagen del país. La firma de los
contratos de operación encendió una llama de
esperanza, que Argentina la acogió y firmó
un contrato de provisión de gas que no
estamos pudiendo cumplir.
Por eso, llama la atención que a los 30 días
de haber admitido públicamente nuestra
incapacidad de poder producir a tiempo los
volúmenes comprometidos con Argentina se
emite el D. S. 29486, estableciendo el 30 de
Abril del 2008 como la fecha definitiva para
“concluir negociaciones, suscribir
documentos de transferencia y acuerdos
necesarios para la adquisición de las
acciones conforme lo dispuesto en el Decreto
Supremo de Nacionalización”, o sea por lo
menos el 50% +1 de las acciones de las
empresas Andina S. A., Chaco S. A.,
Transredes S. A. y la Compañía Logística de
Hidrocarburos S. A. Esperemos que el
Ejecutivo haya hecho su tarea, y este
midiendo bien sus pasos, porque el
cumplimiento de este decreto puede crear,
problemas económicos, financieros y legales,
poniendo en peligro casi toda la producción
de petróleo y gas del país en el corto y
mediano plazo. Si el D.S. 24896 tiene por
objetivo el poder montar un show político
conmemorando un año de la “Nacionalización”
el precio de ese festejo puede resultar
increíblemente alto.
Por otro lado, hacen unos cuantos días, el
ministro del ramo ha indicado que hasta
ahora no se cuenta con una certificación de
las reservas de hidrocarburos, porque hasta
la fecha no se ha podido contratar una firma
especializada.
Por el D. S. de Nacionalización, YPFB ha
resultado propietaria del 47% y 48% de
Andina S. A., y Chaco S. A. respectivamente.
Así que para llegar al porcentaje del 50%
+1, tener la mayoría y dirección de cada una
de las empresas, YPFB tendría que comprar el
número necesario de acciones.
La compra de acciones de una compañía
petrolera productora, está generalmente
orientada por las reservas probadas
certificadas, que la compañía puede
presentar y su proyección en el mercado, En
nuestro caso, esa no es la situación, por
admisión oficial, no sabemos cuáles son las
reservas certificadas, entonces será un poco
difícil establecer valores racionales a las
acciones a comprar.
En el caso de Transredes y la Compañía
Logística, la operación puede ser más
sencilla, porque el valor de las acciones
reflejan los activos fijos y el valor del
negocio puede ser estimado.
La parte legal está llena de preguntas a
responder o aclarar.
Según el Código de Comercio, cualquier
sociedad anónima en la que participa el
Estado como accionista, debe convertirse en
Sociedad Anónima Mixta (SAM). Lo que implica
estar sujetas al control de la Contraloría y
la Ley SAFCO. A la fecha, YPFB detenta
paquetes minoritarios de Chaco S. A., Andina
S. A. y Transredes S. A. Esas empresas
debían haber sido transformadas en
Sociedades Anónimas Mixtas. Hecho que no
sucedió, pero como ahora se pretende tener
la mayoría, dirección y control por YPFB,
parecería muy difícil que no sean
transformadas. Entonces, la gran pregunta.
¿Estarán esas empresas dispuestas a ser
socios minoritarios, no tener el control de
la empresa y además ser controlados por la
Contraloría General de la República y por la
Ley SAFCO, o preferirán vender todas sus
acciones?
En esa segunda alternativa, también surgen
preguntas, Chaco S. A. y Andina S. A.,
tienen suscritos con YPFB 24 contratos de
operación por 35 áreas de trabajo. Al
desaparecer el socio privado, se tendrán
contratos de YPFB consigo misma. Esa es la
parte fácil. La más compleja es que Andina
S. A. y Chaco S. A. a su vez son socios en
grupos empresariales en otras áreas. Así
tenemos los contratos por San Alberto y San
Antonio, en los cuales Andina tiene el 50%
de las acciones, Petrobrás el 35% y Total
15%. El operador, es decir el que efectúa el
trabajo por cuenta de todos, es Petrobrás.
En Margarita, Chaco S. A. tiene el 15% de
participación.
Lo importante es que directamente o
asociadas con otras empresas, Chaco S. A. y
Andina S. A. producen aproximadamente 60%
del gas y el 45% del petróleo del país.
(datos a abril 2007). YPFB al tomar control
vía 50% + 1 o con el total de las acciones
de ambas compañías estarían asumiendo el
control operacional de esa producción. Al
mismo tiempo algo similar sucedería con el
transporte y la distribución del 100% de la
producción.
Todo indica que YPFB al presente no esta
capacitada para cumplir esas funciones.
Entonces, habiéndose esfumado la posibilidad
del gran proveedor y transportador del Cono
Sur, ahora se cierne la casi certeza de
empezar a fallar con la exportación de gas
al Brasil y el consumo interno. Cumplir el
contrato firmado con la Argentina se
volvería algo muy remoto.
En un mundo con el barril de petróleo a mas
de $us. 100 y el gas a mas de 10 /MMBTU,
¿hacia dónde vamos?.