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Ing. Carlos Miranda |
Por: Ing. Carlos Miranda Pacheco
El fin de semana, en Moscú, se inició una serie de
reuniones de los ministros de economía y finanzas del
grupo G-8, compuesto por los países más industrializados
del mundo (EE.UU. de N.A., Canadá, Japón, Alemania, Gran
Bretaña, Francia, Italia y Rusia). El tema central de
la reunión es la consideración de los problemas
energéticos mundiales, sus ramificaciones geopolíticas y
macro económicas. Este encuentro se realiza por las
incertidumbres en el abastecimiento de energía,
ocasionadas por la insistencia iraní de continuar su
programa de desarrollo nuclear y sus posibles efectos en
el suministro de petróleo de ese país, el enfrentamiento
entre Washington y Venezuela y el conflicto entre Rusia
y Ucrania.
Los políticos y
economistas que asisten a la reunión manifiestan que los
precios altos del petróleo, y en consecuencia del gas
natural, no son temas centrales por el comportamiento
mundial de la economía, que ha resistido en forma
sorprendente esos precios por dos años, manteniendo un
ritmo ascendente y sostenido de sus economías, que
consideran continuará siendo vigoroso con un estimado
del 4% de crecimiento para el 2006. Parecería que se
está gestando un escenario tipo Irak con relación a
Irán, bajo una certidumbre de precios altos de petróleo
y gas. Esta especulación se ve reforzada porque en
forma desusada, a la reunión de Moscú se ha invitado
adicionalmente a una reunión especial, a los ministros
de economía de Brasil, China, India y África del Sur.
Esas noticias son duras
para algunos países de la región. En el caso argentino,
el enfrentamiento con las empresas petroleras que operan
en ese país ha representado una disminución de
inversiones en exploración que ha colocado a la
Argentina en la necesidad de cortar exportaciones de gas
a Chile e importar gas de Bolivia, así como cortar todas
sus exportaciones de petróleo.
El fantasma de a corto
plazo no ser autosuficientes, con precios
internacionales altos de gas y petróleo, es un tema que
está creando gran inquietud en ese país.
En el caso de Chile, el
panorama es muy serio, porque las reuniones de Moscú
coinciden con la adjudicación de la construcción de las
facilidades de recepción y abastecimiento de gas natural
liquificado (LNG). Proyecto nacional liderizado por
ENAP para la importación de gas de ultramar y así
liberarse de la dependencia del suministro argentino.
Todo hace esperar que el precio del LNG importado puesto
en Chile estará entre $US 8 a 12 por millón de BTU, con
el agravante que las facilidades recién podrían entrar
en funcionamiento el 2010.
Por todo lo anterior,
no debe sorprendernos el análisis que efectúa The
Economist del pasado 11 de Febrero, bajo el título de
“La Explosiva naturaleza del gas en Sud América1”
Entre las muchas consideraciones de esa prestigiosa
publicación, desecha la posible construcción del
gasoducto Venezuela-Argentina y califica a nuestro país
como: “la esperanza y el dolor de cabeza de energía para
la región”, vaticinando que el presidente Morales podría
definir el panorama energético de la región para los
próximos años, en los próximos meses, añadiendo que: “el
Sr. Morales tiene la oportunidad histórica de utilizar
el gas boliviano para superar el atraso del país,
dependiendo de dos arreglos ambiciosos. El primero
podría ser un acuerdo para proveer gas a Chile a cambio
de un acceso boliviano al mar” y el segundo “que existe
campo para llegar a un acuerdo con las empresas
transnacionales, a las cuales les ha prometido una
nacionalización sin expropiación, invitándolos a
convertirse en socios de YPFB”.
Por lo anterior, se
puede apreciar que el futuro desarrollo de nuestra
industria petrolera está inscrito en un clima muy
favorable. Por un lado, no se vislumbra la posibilidad
de precios bajos del petróleo y por tanto del gas
natural. Por otro, las necesidades imperiosas de
abastecimiento de gas de nuestros países vecinos tienen
como mejor alternativa la producción boliviana. Será
cuestión que, como lo señala The Economist, las pasiones
políticas no se impongan a los razonamientos económicos.
1 Las citas en comillas
son traducción libre del autor de esta
nota.
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