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Contrato entre ilusionistas
Por: Ing. Carlos Miranda Pacheco
La semana
pasada, el Ministro de Planificación Federal
de la República Argentina, Julio De Vido,
refiriéndose al incumplimiento de envíos de
gas de Bolivia, declaró a La Nación de ese
país, que “se va a agregar un anexo al
contrato, que contemplará nuevas metas de
producción”. Esa declaración la hizo nada
menos que en la ciudad Comodoro Rivadavia,
que es una especie de Camiri argentino. El
contrato al que se refiere De Vido es el
último firmado entre YPFB y ENARSA, el
19/X/06 en Santa Cruz.
En ese contrato se acordaba que Bolivia
entregaría 7.7 MMm3/d el 2007, de 7.7 MMm3/d
hasta 16 MMm3/d los años 2008 y 2009, para
llegar el 2010 a la meta final de 27.7 MMm3/d.
Argentina pagaría a Bolivia $US 5.-/MMBTU ($US
1.- más que Brasil) como precio base a ser
indexado cada 3 meses con las cotizaciones
del diesel en el mercado internacional,
mediante una fórmula similar a la que se
utiliza con Brasil para los reajustes en
función del precio del fuel oil. Para el
trimestre que termina este Junio, el precio
con Argentina supera los $US 7.-/MMBTU. El
precio más alto que ha registrado el gas
boliviano. El trimestre Julio-Septiembre se
estima esté cerca de los $US 10.-/MMBTU.
Bolivia, a través de YPFB, debía lograr que
sus compañías contratistas perforen y pongan
en producción el número suficiente de pozos
(estimado ± 25 pozos productores) y sus
facilidades necesarias, plantas, gasoductos,
etc. para cumplir el calendario de entregas
programado, llegando el 2010 a los 27.7 MMm3/D,
volumen a ser mantenido hasta el 2027. La
primera prioridad de entrega la tendría el
consumo interno (incluyendo el Mutún con 8
MMm3/d), segunda el contrato con Brasil (YPFB-Petrobrás)
y tercera ENARSA con el calendario antes
indicado.
Ambas partes, se comprometieron a realizar
las inversiones necesarias para el éxito de
la operación. Argentina, para el 2010,
debería tener construido un gasoducto que
pueda transportar 20 MMm3/D. Esta sería una
línea nueva, que partiendo de Yacuiba, se
interne en el noreste argentino, con un
curso paralelo a la frontera
Argentino-Paraguaya, al llegar al contacto
con la frontera Argentino-Brasileña, el
futuro gasoducto debería virar hacia el sur
para terminar en Buenos Aires. De esa línea
troncal, saldrían derivaciones hacia
Paraguay, el sur del Brasil y líneas menores
para localidades o centros de consumo de
relevancia en el noreste argentino. De ahí
su nombre de Gasoducto del Noreste Argentino
(GNEA). Obra que hasta la fecha no se ha
comenzado.
Desde su inicio, se hizo notar que Bolivia
no podría cumplir con las entregas
acordadas, en las fechas programadas, porque
significaba duplicar en 3 años la capacidad
de nuestra industria. El contrato a todas
luces no podía ser honrado por las partes.
El gasoducto con 20 MMm3/d, debía atravesar
una región de la Argentina donde no hay
grandes áreas de consumo energético. El
levantar una demanda hasta 27.7 MMm3/d en
tan corto tiempo, era tan ilusorio como que
Bolivia duplique su capacidad de producción.
Observaciones obviamente ignoradas, porque
era un contrato entre ilusionistas. Por un
lado, el mandatario argentino ilusionando
que el abastecimiento de gas boliviano
solucionaría la crisis energética que vive
ese país. Por otro, la firma de una
declaración presidencial en Argentina, en
una localidad frecuentada por inmigrantes
bolivianos, seguida por la firma del
contrato entre YPFB y ENARSA en un estadio
con miles de asistentes que aplaudían, sin
saber exactamente qué, y finalmente asistir
al show de la apertura de una licitación de
tubería para el futuro gasoducto, que ha
sido declarada desierta. Todo ello, para
hacer creer que la industria petrolera
estaba en franca recuperación.
El invierno ha hecho desaparecer los juegos
de los ilusionistas. Pero, los contratos se
firman para ser cumplidos. Como todo
contrato de compra y venta, se tienen
previstas multas si falla el proveedor (Deliver
or Pay), o si falla el comprador (Take of
Pay). En este contrato las multas son por el
valor del producto no entregado o no
recogido, con el precio del momento de la
infracción. Desde su inicio, YPFB no está
entregando ni siquiera el volumen mínimo
antes de sufrir penalidad (4.2 MMm3/d). Las
entregas este año no han llegado a pasar los
2 MMm3/d. Por lo tanto, las multas son de
tal magnitud, que sobrepasan el valor del
gas entregado e inclusive debemos ser
deudores. Se sospecha que esa sea la razón
por la que Argentina (ENARSA) no paga por
los volúmenes que se le entrega. Pero
también, este hecho genera a su vez dudas
sobre la capacidad de pago de ENARSA, que
subvenciona a sus clientes. Importa gas a
precios por encima de los que cobra.
Ese camino es peligroso de recorrer. Cuando
existía Gas del Estado, la equivalente a la
actual ENARSA, por más de un año rehusó
pagar por el gas boliviano que importaba,
llegando a debernos cerca de $US 450
millones. Esa obligación impaga fue uno de
los componentes más importantes de la
hiperinflación que sufrió el país.
Adicionalmente, el tener un comprador que
vende el producto a menor precio que el que
paga por su importación, es la peor
referencia que puede tener el proveedor para
financiar inversiones.
Por tanto, es conveniente para ambas partes
modificar el contrato y adecuarlo a la
realidad.
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