Declaración binacional Bolivia – Argentina     

 

Mayo de 2006     

 

Ing. Carlos Miranda

Por: Ing. Carlos Miranda Pacheco

                 Analista energético

 

En enero pasado (Precios de Gas de Exportación, Energy Press - Anuario 2005) se indicó que no obstante lo polarizados que estaban los planteamientos eleccionarios, todos ellos propugnaban el lograr mejores precios para nuestro gas de exportación.  Por tanto se puede afirmar, sin caer en el pecado de una frase demagógica, prácticamente toda la ciudadanía está disconforme e insatisfecha por los precios que están rigiendo nuestras exportaciones de gas.  ¡Cómo no ha de estar!  Con los volúmenes que se envían al Brasil de ± 900 millones de metros cúbicos/día (MMCFD) y Argentina ± 140 MMCFD, el lograr un incremento de $US 1.-/millar de pies cúbicos a todas nuestras exportaciones de gas, se lograría un ingreso adicional de aproximadamente $US 380 millones por año.  De ese monto, por lo menos $US 190 millones serían para el Estado (regalías, impuestos, etc.).  Esos dineros pueden cubrir los gastos para muchos ítems en educación, salud y otros.  Por tanto, el Ministro de Hidrocarburos, con esa su dura y tradicional franqueza al indicar “más gas, pero a mayor precio”, está interpretando el sentir general.


La pretensión de elevar precios es un deseo totalmente justificado. Los precios del petróleo, inexorablemente arrastran los precios del gas.  El precio del petróleo que ha roto la barrera de los $US 70/bbl, producirá substanciales aumentos en los precios internacionales del gas, que ya estaban por encima de los nuestros.  Así tenemos que en el mes de Marzo, el precio promedio en USA era de $US 7.80/MPC, en Europa de $US 7.97/MPC y en el Japón de $US 10.84/MPC.  Por el tradicional rezago de los precios del gas con los del petróleo es casi una certeza que los promedios de los precios indicados para el mes de Abril sean aún superiores.


Por estas razones y muchas otras más (Las Complejidades de los Precios del Gas, La Razón, Enero 4, 2005 y Nuestro Gas, el G8 y The Economist, La Razón, Febrero 16, 2006),
la Declaración Binacional de Integración Energética en la República de Bolivia y la República Argentina, del 21 de Abril pasado, que en su punto 1° conviene la “revisión integral del Convenio Temporal de Venta de Gas Natural de fecha 24 de Abril del 2004 y sus respectivas adendas” y que “dicha revisión incluirá los precios y condiciones de suministro”, es de gran importancia.  Esa labor de revisión y los otros puntos de la declaración, está encomendada a una Comisión Binacional, que debe empezar a trabajar cuando esta nota salga a la prensa y terminar hasta el 15 de Mayo.  Una observación.  Volviendo a citar declaraciones anteriores de nuestro Ministro: “no será una tarea fácil”. Lo importante era empezar negociaciones y este es un buen comienzo.


Pero
la Declaración Binacional es muy substanciosa1.  En su segundo punto se indica que en la revisión (indicada en el punto 1) se incluirá la provisión de mayores volúmenes para el futuro Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA) a implementarse por YPFB y Energía Argentina S.A. (ENARSA).  El GNEA es un proyecto para transportar 750 MMPCD destinados a cubrir las casi dramáticas necesidades de gas de la Argentina.  Este país consume cerca de  4.300 MMPCD, que muy difícilmente son cubiertos por su producción nacional.  Más aún, las reservas argentinas de gas muestran que esos volúmenes de consumo, con la tasa vegetativa de crecimiento, tan solo le alcanzarían por 8 años más, con el agravante que las labores exploratorias para gas están casi paralizadas y que todos sus gasoductos internos están saturados y en malas condiciones por su antigüedad y falta de mantenimiento.  De ahí la necesidad de gas boliviano, el único disponible en la región, y de un gasoducto mayor como el GNEA.


ENARSA es un ente público de reciente creación (2 años) en la Argentina, cuyo propósito fundamental es tomar el lugar del antiguo YPF y el extinto Gas del Estado, que eran los monopolios estatales que producían y distribuían el gas en ese país.


Además, se conviene que la actual provisión de gas del Convenio Temporal, por la infraestructura existente, será canalizada a través de YPFB y ENARSA, y que
la Comisión Binacional “elabore y suscriba los acuerdos necesarios para llevar adelante el GNEA”.  Este acuerdo es de trascendental importancia para los dos entes estatales.  El GNEA es un gasoducto mayor, cuyo último estimado de inversión alcanzaba a los $US 1.300 millones para transportar 750 MMPCD por 20 años.  El desafío para ENARSA es grande, porque por la premura impartida por las necesidades argentinas, esa empresa estatal deberá adquirir los músculos financieros y técnicos a la mayor brevedad posible.  La construcción del GNEA, casi en su totalidad, debe ser realizada en la Argentina.


En
nuestro lado el desafío tampoco es menor.  Nuestro sistema de transporte, con pocas inversiones, podría adecuadamente abastecer la capacidad del GNEA.  El problema nacional radica en que, aunque contamos con las reservas y los campos descubiertos, para producir esos futuros volúmenes necesitamos una fuerte labor de perforación en los campos existentes.  Al presente nuestra producción ajustadamente cubre nuestras necesidades internas y los compromisos de exportación al Brasil y la Argentina que están en ejecución.  La reactivación de nuestra capacidad productiva de gas, pasa por las modalidades de nacionalización que están próximas a ser puestas en efecto.


En palabras simples, la producción adicional boliviana deberá estar disponible para cuando el GNEA esté concluido.  La velocidad con la cual esas metas sean cumplidas, dependerá en gran forma de los precios que se acuerden.  Entonces volvemos al origen:  más gas, mayores precios.

1 Por razones de espacio no se aborda estos aspectos también importantes de la

    Declaración Conjunta.  


 

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