Christian Inchauste Sandoval

¿Gas a Chile?  

Febrero 2005     

 

Frente al reciente agravamiento de la Crisis Energética del Mercosur, Bolivia, tiene la llave para resolver una parte de la misma. Y la llave, es la electricidad. No se trata únicamente de ser una controversial “variable de ajuste”, sino más bien que el gas y la energía sean pilares de una política de Estado que incluya una eventual negociación de igual a igual con Chile para el retorno de nuestro país a las costas del Pacífico.

 

                ¿Cuál es el panorama  actual de la Crisis Energética?

 

Argentina raciona a Chile desde mayo del 2004 un volumen diario que va desde uno hasta ocho millones de metros cúbicos en los días críticos. En condiciones normales, aproximadamente 70% de ese volumen se dedica a la generación de electricidad en los dos mayores subsistemas de electricidad de este país. El resto se usa en las industrias de la región de Santiago, pero esencialmente al sur de Chile para alimentar la planta de metanol de la empresa canadiense Methanex, que con 4 millones de toneladas anuales, se convertirá en el año 2005 en la más grande del mundo. Chile industrializa el gas argentino excedentario.

 

Se espera que la demanda chilena pase de 24 a 40 millones de metros cúbicos al día para finales del 2010. En paralelo, Argentina planea importar 20 a 25 millones de metros cúbicos adicionales de Bolivia, lo que le permitiría levantar la restricción a las exportaciones a Chile. Eso siempre y cuando Argentina deje de crecer a los niveles actuales, en cuyo caso este flujo sería insuficiente para cubrir la demanda. En ambos escenarios, la variable más importante para explicar la alta demanda de gas es la generación eléctrica. Es por ello que los ojos de Bolivia deben mirar hacia ella.

 

De hecho, el consumo de energía de Chile se concentra en dos sistemas de electricidad : el Sistema Integrado del Norte Grande (“SING” con unos 1,500MW/h de demanda que abarca desde Arica al sur de Antofagasta) y el Sistema Interconectado Central (“SIC” con unos 7,500MW/h de demanda que va desde Tal Tal hasta Puerto Montt). Dichos sistemas son autónomos y la interconexión no está planeada a corto plazo. De este total (aproximadamente 9,000MW/h) alrededor de 40% se dirige a la minería del cobre, otro 40% al sector industrial y el 20% restante al sector residencial.


 

 

                El área de influencia del Gas Boliviano en Chileen Chile

 

Adyacente a Bolivia, el SING está cubierto por dos gasoductos que conectan los campos del norte argentino mediante una capacidad de transporte de unos 15 millones de metros cúbicos (Gas Atacama y Norandino) de la cual se utiliza un 60%. El gas argentino suministra la materia prima para generar electricidad en las centrales costeras de Mejillones, Tocopilla y Patache sumando unos 1,400MW. Adicionalmente existen otros 1,400MW provistos por generadoras a diesel y carbón mucho más caras, algunas obsoletas y en su mayoría diseñadas para operar “en punta” (cuando la necesidad de energía hace subir los precios “spot”) contrariamente a las centrales a gas que operan “en base” (o sea de manera constante y a un costo de generación bajo) lo que crea una artificial situación de sobre-oferta (artificial porque gran parte de la oferta alternativa al gas tiene costos de generación por encima de los 30USD por MW/h). El resto del insumo es utilizado en las fundiciones de cobre de la estatal Codelco y de las transnacionales presentes en Chile. Existen además 600MW que se producen en Salta – Argentina a partir de gas y se exportan vía líneas de transmisión.

 

Se debe destacar que un detalle importante : la central de Tal Tal (400MW) recibe gas del gasoductos del norte, pero despacha electricidad al SIC. Por lo tanto dada la geografía, una capacidad total de generación de aproximadamente 2,400MW/h se encuentra en el área de influencia teórica del gas Boliviano, incluyendo la central en Salta que exporta electricidad desde la Argentina.

 

La alternativa sería aumentar la capacidad del gasoducto desde el Norte Argentino a Tal Tal y ampliar dicha central. La existencia de esta “área de influencia del gas boliviano”, debe ser tomada en cuenta en las negociaciones con Chile.

 

Al sur, en el SIC luego de la entrada en funcionamiento de la central hidroeléctrica Ralco de Endesa (700MW) no tiene más proyectos alternativos al gas hasta entrados los años 2010 (Se espera para entonces la entrada de la hidroeléctrica La Higuera de empresa australiana Pacific Hydro junto a los noruegos de Statkraft). Por lo mismo se clarifica cada vez más la posibilidad de que el gobierno chileno, mediante su empresa estatal de petróleo ENAP, desarrolle en Quinteros una planta de re-gasificación de gas natural y una central de 400MW/h para equilibrar el crecimiento de la demanda del SIC (8% por año).

 

                ¿Qué es lo que debe buscar Bolivia?Bolivia?

 

                - Ante todo evitar cualquier tipo de negociación donde el país pierda el apalancamiento económico y geopolítico que le da el gas natural en esta Crisis. El corolario obvio es que Bolivia debe industrializar primero el gas en nuestro territorio. Y la manera más inmediata, eficaz y barata es produciendo electricidad. Con los precios actuales de los equipos se puede iniciar un primer módulo de 70 a 100MW por alrededor de 50,000,000USD de inversión (existen aún en el mercado de ocasión turbinas sin uso fruto de la especulación con equipos General Electric a principios de la década).

 

Se espera que dicha planta provea energía primero a la ciudad y valle de Tarija (que depende de electricidad con plantas de diesel ineficientes y caras) y se conecte al Sistema Interconectado Nacional de Bolivia (“SIN”) Con el desarrollo de los planes de expansión de las líneas de transmisión, la entrada en línea de Tarija daría un espaldarazo al SIN que en un par de años más deberá además conectar con el proyecto San Cristóbal en Potosí.

 

La posición estratégica del Departamento de Tarija permite además pensar en exportar electricidad al norte Argentino y al Paraguay buscando paliar el desequilibrio estructural de energía que se ve actualmente en el Cono Sur. La crisis Argentina ha tenido un efecto muy fuerte en otro país usualmente amigo de Bolivia : fruto de los recortes obligados de venta de gas y energía, la estatal uruguaya UTE tuvo que echar mano de viejas plantas para generar electricidad.

 

En el futuro, y únicamente mediando una solución final al problema marítimo con Chile, Bolivia podría venderle también electricidad. Asumiendo la operación un ciclo combinado de 400MW (aproximadamente 200 millones de dólares de inversión total en ciclo abierto y 250 millones en modalidad ciclo abierto) dedicado a la exportación de electricidad en Tarija, consumiendo sólo 2.5 millones de metros cúbicos de gas al día, se generarían a los precios actuales en Chile (45USD por MW en el SIC) la suma de 145,000,000USD por año. Chile precisa de 400 a 500MW/h adicionales de adicionales por año, lo que da una idea del mercado potencial. Mientras tanto el mercado argentino con 14,000MW/h de demanda está sencillamente del otro lado de Bermejo o de Yacuiba.

 

Producir y exportar producto acabado (electricidad y diesel producido a partir del gas mediante el GTL) deber ser la premisa de nuestro país. En el área eléctrica, Tarija será probablemente el área de mayor desarrollo de Bolivia en los próximos años. En lo que respecta a Chile, al existir un área de influencia boliviana del gas a la cual no afecta un eventual proyecto de re-gasificación de LNG, está claro que una negociación de igual a igual para lograr el retorno de Bolivia al Pacífico implicará inevitablemente el tema de la energía.


 

 

 

Cerrar Ventana