Carlos Miranda Pacheco, una de
las “memorias vivientes” de la industria del gas y
petróleo de Bolivia, sostiene en su última columna
que Bolivia se mira en “El Espejo Argentino”
(La Razón y El Nuevo día del 29.09.05). Partiremos
del resumen de su nota para luego ver en qué medida
puede existir un espejo boliviano para la Argentina.
Miranda parte por el nombre de la
estatal boliviana YPFB que homenajea el aporte de su
par para su creación y desarrollo y despliega la
historia de coincidencias con Argentina, que incluso
tuvo en Bolivia el lanzamiento, por poco tiempo, de
una efímera “Empresa del Gas de Bolivia”, calcada de
la Argentina, mucho antes de que el mega-campo de
Margarita en Tarija nos quite el sueño a los
bolivianos de hoy. Argentina logró convertir
masivamente su matriz energética al gas mucho tiempo
atrás, a la par de los países europeos. YPF aparece
entonces como la “hermana mayor” de nuestra YPFB.
Destaca el hecho de que YPFB gana
la carrera a su “hermana mayor” por el mercado de
Brasil en los 90 (que nuestra estatal no disfruta
cuando la capitalización parte en tres pedazos a
nuestra empresa más emblemática) mientras que en
paralelo la estatal argentina pasa primero al sector
privado (dirigida por un boliviano, José Estenssoro,
olvido crucial de nuestro sólido analista) antes de
ser absorbida por capitales españoles. Miranda
concluye con la advertencia de que en este momento,
al haber un giro radical hacia el Capitalismo de
Estado en Argentina y Bolivia, que nuestro país tome
nota de los 50 procedimientos de arbitraje que
enfrentan en este momento los operadores privados al
Estado Argentino.
La conclusión es que en ambos
países nos enfrentamos con una caída de las
inversiones en el sector mientras en ambos casos se
trata de resucitar a YPFB por un lado, y lanzar a
ENARSA por el otro.
Partiendo de esta reflexión
oportuna de Carlos Miranda, pienso que debemos ir
“del otro lado del espejo” como el personaje
literario Alicia de Lewis Carrol. El paso puede
representar la entrada a un universo donde el
desarrollo del país se haga realidad, o por el
contrario quedarnos para siempre en “el país de las
maravillas”, la Bolivia desigual, dependiente y
pobre de hoy. La “Zozobria” como la llama Humberto
Vacaflor.
Nuestro país tendrá en unos meses
más una elección más que crucial de Presidente,
Senadores, Diputados y Prefectos. De los tres
candidatos favoritos, dos de ellos han dado señales
claras (Evo Morales y Samuel Doria Medina) de que
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos volverá
a ser la empresa emblemática del Estado Boliviano.
(Nota “El MAS pone en carpeta la venta de gas a
Chile”, El Deber del 29.09.2005, nota
polémica como toda declaración sobre nuestra
demanda de regreso al Océano Pacífico).
Dicha nota revela finalmente
bastantes coincidencias en los temas de retomar el
control de los hidrocarburos, abastecer el mercado
interno, potenciar YPFB, industrializar el gas
(electricidad, producción de diesel por Gas a
Líquidos, fertilizantes, petroquímica) y usar el gas
y la energía eléctrica como instrumento para
negociar con Chile un regreso útil y soberano al
Océano Pacífico. El partido de Jorge Quiroga debería
pronunciarse sobre este tema crucial de la energía
el 3 de octubre. Sin embargo tanto el MAS como UN
tienen la enorme ventaje de haber sido actores y
voces activas en el proceso que llevo a la
Referéndum de julio del 2004 y a la Ley 3058.
El MAS y la UN han retomado
variaciones de lo que fueron los pedidos de El Alto
y La Paz desde octubre del 2003 (y de los
compatriotas caídos por Bolivia, algo que a nivel
mundial ha sido destacado como bastante único y
admirable) y han tomado partido por diferentes
formas de control e industrialización de los
hidrocarburos. Son políticas fundamentalmente de
orden Neo-Keynesiana, adaptados por el
marketing políticos con los detalles necesarios para
tal o cual público-meta del espectro político. Se
destaca en ambas su contenido pro-boliviano.
De hecho cuando Evo Morales
responde a la prensa española (“Entrevista a Evo
Morales”, El País de España, 28.09.05) sobre el
tema de la nacionalización, él responde : “Queremos
recuperar la petrolera estatal Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para
garantizar el suministro de gas y carburantes para
todos los bolivianos. Los recursos energéticos
tienen que estar en manos de los bolivianos y,
aunque la explotación energética esté en manos de
multinacionales extranjeras, la prioridad debe ser
el suministro doméstico. Queremos que todo tengan un
poco y no que uno se lo lleve todo. Las empresas
extranjeras pueden ser nuestros socios, pero no
nuestros patrones”.
Lo anterior se compara a la
recopilación de El Deber sobre los puntos clave de
la política de Samuel Doria Medina :
q
“Nacionalización
progresiva. Consolidar a Bolivia como centro de
integración energética de América Latina.
q
Compra progresiva de
acciones de las empresas capitalizadas.
q
Mayor competencia en el
sector hidrocarburos orientándose hacia una gran
economía mixta, con la participación de empresas
nacionales, extranjeras, públicas y privadas.
q
Asegurar que el 50% de
los ingresos por hidrocarburos sea efectiva.”
Es muy
probable que un esbozo de una política energética a
largo plazo para el país se halle entre ambos
discursos. Completando la frase citada de Evo
Morales en la entrevista a El País de España,
destacamos los puntos clave de la política del MAS
según Álvaro García Linera detallados en El Deber:
q
“Dar
prioridad a la nacionalización e industrialización
de los hidrocarburos para la transformación de gas
natural en diesel ecológico, energía eléctrica,
fertilizantes y petroquímica.
q
Los recursos de la
producción, nacionalización e industrialización
serán la palanca para el desarrollo productivo de
Bolivia con la creación de empleos.
q
Los recursos serán
utilizados para mejorar el nivel de vida de los
bolivianos, en salud, educación, infraestructura y
vivienda.”
Espero, como ciudadano boliviano,
que ambos propuestas se conjuguen finalmente en una
Política Energética de Bolivia a largo plazo.
En el juego de espejos entre Argentina y
Bolivia, dependiendo de las negociaciones con los
nuevos gobernantes de la Plaza Murillo de La Paz, se
podría llegar al ansiado equilibrio entre el interés
nacional, la industrialización del gas, la nueva
posición geopolítica de Bolivia como potencia de
integración de la región y los inversores
extranjeros. El espejo boliviano es en ese caso
sería Qatar y Trinidad & Tobago como he venido
postulando estos últimos dos años. Todo ello
obviamente lejos de los “anillos” que no dejan de
ser un juego de “espejitos” (y no tienen que ver con
la verdadera integración de América Latina) y de
marketing.
Si nuestro
país logra todo ello (probablemente modificando
algunos puntos de la Ley 3058 y sus Reglamentos) sin
arbitrajes ni parálisis de inversiones, será esta
vez Argentina quien tome las lecciones de nosotros.
Un nuevo proyecto, el Gasoducto desde Bolivia al
Noreste Argentino podría sellar esta inusitada
relación de espejos y coincidencias entre ambas
naciones hermanas. Del lado boliviano, parece estar
claro que YPFB será actor de este emprendimiento,
continuando con los reflejos entre ambas naciones.
*
Christian Inchauste Sandoval es Representante
Adjunto del BNP Paribas para el Cono Sur. Sus notas
reflejan su opinión personal.