Victoria Boliviana en tiempos inflamables
Bolivia ganó la batalla del anillo del gas…sin mover
un dedo…y en medio de un despelote de proporciones
bizantinas y algo inflamables.
Primero el lío. Un
torbellino de eventos internos y externos se
cerraron esta semana con una repartición de escaños
por decreto que toma en cuenta el peso demográfico
creciente de los departamentos de Santa Cruz y a
Cochabamba en desmedro de los departamentos de La
Paz, Oruro y Potosí. Para resolver algo tan simple,
la misma desorganización del Congreso alentada por
el maremoto de los llamados “movimientos cívicos”
crearon una onda de choque desestabilizadora por
algo que debió ser simple y llanamente una
formalidad administrativa. Ya lo dijo Humberto
Vacaflor, citando a un catedrático inglés amigo
suyo, que los políticos bolivianos “son expertos en
crear problemas complicados a soluciones
fantásticas”.
Como siempre, detrás
de las bravatas que fueron vertidas por unos y
otros, están los grupos de poder y habituales
intereses económicos. El ciudadano de a pie no le
quedó otra en esta de decirse en sus adentros que
todo se resolvería en el último minuto como por
encantamiento. Dentro de todo, Bolivia es una sola y
por lo tanto si deberían haber “cívicos” deberían
ser nacionales. Por lo mismo, el Presidente
Rodríguez cortó el nudo gordiano como le faculta la
Constitución en casos extremos y sólo así se
resolvió el asunto. De no mediar nuevos “problemas
complicados” a buenas soluciones, tendremos
elecciones el 18 de diciembre y el paisaje político
boliviano cambiará radicalmente con nuevo Presidente
y Prefectos. Bolivia entrará así al año 24 de la era
democrática.
Pero
una crisis esconde otra y ese no fue el único tema
de discusión en nuestro país. Las famosas garrafas
amarillas de GLP volvieron a convertirse en la
manzana de la discordia.
La
crisis del GLP destapó un secreto a voces (destacado
por Winston Estremadoiro y Andrés Soliz Rada hace
tiempo) : que Bolivia exporta dentro del gas natural
a Argentina y Brasil sus licuables. Tal vez no son
volúmenes tan grandes como apunta la industria, pero
si los suficientes para cubrir la demanda creciente
de gas licuado, garrafas amarillas, que son el
combustible del ama de casa de Bolivia, en
particular de los sectores populares del país. Otro
secreto a voces es que las garrafas amarillas, a
pesar de ser gorditas, caminan prácticamente solas y
se van en dirección del Perú, donde valen mucho más.
La
solución no es tan complicada pero va a llevar
tiempo. Las variables de ajustes serían las
siguientes .
1)
Primero el Estado Boliviano tiene que tomar una
decisión de política estructural : controlar mejor
las fronteras para evitar el contrabando de
productos desde y hacia Bolivia. Dada la amplitud
del fenómeno lastimosamente no quedará más que
formalizar algo que se está dando hoy en los hechos
: tener una fuerza conjunta permanente entre la
Aduana de Bolivia, el Senasair, los COA y las
Fuerzas Armadas de Bolivia. Se requerirán equipos
que el país probablemente no tiene hoy. Más
helicópteros por ejemplo. Se requerirá construir
centros aduaneros dignos de ese nombre en nuestras
fronteras (con equipos de Rayos X y con personal
formado) y sobretodo atacar la raíz del problema :
las fronteras de Bolivia están abandonadas. Salvo el
polo de Puerto Suárez y las hermosas Cobija y
Guayaramerín, nuestras poblaciones de frontera son
“ciudades de nadie”. Parte de las asignaciones del
IDH y Participación Popular tiene que ir a las
fronteras y atacar el problema de raíz : invertir
en infraestructura y en proyectos de desarrollo para
crear empleos durables. Sólo así se frenará el
contrabando en varios años más.
2)
Bolivia necesita acelerar las conexiones de gas
natural a domicilio y la conversión de vehículos a
este combustible. Durante el no menos bizantino
debate del proyecto Pacific LNG se decía que a
Bolivia le quedaban 500 años de reservas para el
consumo interno. ¡Pues que esperamos! Hay que usar
las reservas ya. Con el desarrollo (sin mucha
publicidad) de los proyectos de líneas de
transmisión (Urubó-Punutuma-San Cristóbal y
Potosí-Tarija) podemos hoy por hoy aspirar a
construir las generadoras de electricidad a boca de
pozo en el Chaco y proveer con energía competitiva
al país y luego a la región.
3) Del
lado de la oferta, se debe corregir de inmediato el
tema de la separación de licuables. Se debe licitar
de inmediato, una planta de separación de GLP a boca
de pozo, en alguno de los tres municipios del Chaco
: Caraparí, Villamontes y Yacuiba. Mejor. Planear
una para cada municipio en función de los contratos
existentes y futuros con Argentina y Brasil. Sabemos
que YPFB y grupos privados de inversores están en
ello, pero las condiciones de inversión,
financiamiento y rentabilidad deben aclararse. Sólo
así se podrá cubrir adecuadamente la demanda interna
(el tema del subsidio es otra historia) y destinar
volúmenes de exportación a los mercados
circundantes.
Mientras tanto, y honrando la gente que dio su vida
en la cada vez más admirada Ciudad de El Alto,
Bolivia ha empezado lentamente a retomar la posición
de eje energético del continente. No en el modo que
los expertos que propusieron el famoso anillo (de
consumidores) lo plantearon (o sea aislando a
Bolivia), por el contrario...
Primero, que desde Brasil se espera mayor consumo de
gas natural de Bolivia poniendo fin a las profecías
agoreras de que “Bolivia perdió mercados”. De
confirmarse las primeras conversaciones, nuestro
país estaría comprometiendo entre 10 y 30 millones
de metros cúbicos adicionales al día para 2010,
sumándose a los casi 30 millones que bombea hoy en
día un gasoducto a casi 100% de su capacidad. En
términos de reservas, eso quiere decir que además de
San Alberto y San Antonio uno de más de los otros
dos mega-campos bolivianos (Itaú o Margarita) deberá
entrar paulatinamente en funcionamiento. Lo que
quiere decir que a Bolivia le queda un mega campo
(unos 10TCF sin contar Incahuasi) para consumo
interno, industrialización y reservas estratégicas.
Este punto no es menor y debe tomarse en cuenta para
cualquier negociación de nuevos contratos. La misma
que deberá contener un porcentaje elevado de venta
de producto acabado hecho en Bolivia a partir del
gas (electricidad, diesel de GTL, úrea y
petroquímica), además de reflejar la tendencia
mundial al alza de los precios del gas (mientras el
Henri Hub cotiza a 15USD por MMBtu frente a los
3.2USD por MMBtu que se paga en Brasil dejando un
“netback” de unos 2USD por MMBtu a Bolivia).
Segundo
que el anillo de consumidores “reconoció” al fin en
Santiago en el Segundo Congreso De la Integración
Energética lo que veníamos diciendo. Que Bolivia es
“el Señor de los Anillos del gas” y que ningún
proyecto de integración se puede hacer sin nuestro
país. El analista de la mundialmente famosa Standard
and Poor´s Pablo Lutereau fue más lejos y dijo algo
muy familiar para nosotros: que el arreglo de la
reintegración marítima de Bolivia con Chile es clave
para lograr la integración energética. ¿Energía por
mar? Tal vez la idea no es tan mala después de todo.
Todo dependerá del precio, la magnitud de venta de
producto acabado boliviano y de las reservas de gas
que disponga el país en ese momento.
Ojalá
que ambas noticias, victorias bolivianas que merecen
ser destacadas, hagan reflexionar a todos nuestros
conciudadanos. Como en el juego del cacho, Bolivia
le ganó al anillo, con un “apaga luz”. Sin embargo
en el campo de la demanda interna, estamos con el
marcador abajo, como lo demuestra el tema del GLP o
la propia escasez de gas natural en Oruro y La Paz a
falta de un nuevo gasoducto que de construirse, le
caerá a más de tres millones de bolivianos, como
anillo al dedo.
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Christian Inchauste Sandoval es Representante
Adjunto del BNP Paribas para el Cono Sur. Sus notas
reflejan su opinión personal.