Christian Inchauste Sandoval

Bolivia enfrenta oscuras visiones  

Diciembre 2005     

 

2005 ha sido un año record para las exportaciones de gas de Bolivia y lo será para las ventas globales del país a la región y el mundo. El presidente del Banco Central de Bolivia, Juan Antonio Morales, anuncia que las reservas del país llegaron a un nivel nunca visto. El país se convirtió en el primer exportador de gas natural de la región a pesar de las volteretas de la política boliviana. Acrobacias que se dan en el año 24 desde que el pueblo boliviano logra que Hernán Siles Zuazo restaure la democracia en nuestro país. Democracia, que una vez más fue puesta en examen el pasado 18 de diciembre con un cambio político (triunfo de los partidos de izquierda o centro-izquierda) y un casi seguro golpe de timón en lo económico (advenimiento de políticas neo-keynesianas).


Sin embargo, parece que estas noticias tan alentadoras poca o ninguna difusión tienen fuera de los titulares de medios como El Deber o La Razón. El resto de la prensa de Bolivia sigue con la tradición de auto-flagelación boliviana fuertemente representada por ideólogos de la corriente de don Alcides Arguedas. Por lo mismo, y antes de las elecciones,  Bolivia es el tema de conversación en este trimestre de 2005 de una serie de especulaciones que van desde la más creativa hasta la más fantasista y conspirativa. Las más comentadas en este fin de año, las de Vargas Llosa hijo y Carlos Montaner, que son secuelas de aquellas que inició el norteamericano Falcoff en sus notas publicadas por el diario chileno La Tercera (lo mismo que Vargas Llosa hijo, columnista habitual de ese medio de prensa).

FRENTE A CUATRO
OSCUROS MITOS...
El primero de ellos es obviamente el mito victoriano de la desmembración o “polonización” de Bolivia. Resultado de la expulsión del embajador británico por el tirano Mariano Melgarejo, la reina Victoria decretó en aquel entonces que “Bolivia no existía”. Los contados mapas de Sudamérica (sin Bolivia) que se editaron en la década de los 1860 forman parte, parecen ser el “caviar” de los coleccionistas. El mito victoriano renació en distintas épocas (luego de la revolución del 52 por ejemplo) y luego en diferentes notas de enviados especiales despistados (con intervención extranjera de por medio) y también de algunos “expertos de despacho” sobre Bolivia que bien harían en hacerse asesorar con gente más letrada, tal como apunta don José Luis Roca en una nota en La Razón el miércoles 7 de Diciembre.


El segundo mito fue el de la separación del departamento de Santa Cruz del resto de Bolivia. A estas alturas, nadie en su sano juicio duda un momento de la Bolivianidad del departamento más pujante del país. Que Bolivia debe reformular su sistema de asignación y administración de recursos tampoco nadie lo duda. Eso se decidirá mediante los mecanismos democráticos que tiene nuestro país, incluyendo la posibilidad de la Asamblea Constituyente. Humberto Vacaflor en diferentes entregas, nos dice que esta corriente de des-información coincidió con los resultados del Referéndum de julio del 2004 y la promulgación de la Ley de Hidrocarburos 3058 en el 2005. Curiosa coincidencia.


En el tercer mito, entramos de lleno al universo de JRR Tolkien. Nos embarcamos en una “Comunidad del Anillo” que trató de conformar un “sindicato de consumidores” alentados por Chile y su crisis energética y se enfrentó a un “Señor de los Anillos”, nuestro país, para obligarlo a vender gas como materia prima (gas “bueno, bonito y barato” tuvo la simpática ocurrencia uno de los amables miembros de este sindicato). Este tercer mito se basó en un supuesto de reservas de gas natural que el Perú no tiene y en escenarios de integración regional (inspirados en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero de los años 1950 y del Tratado de Roma que dio nacimiento a la Comunidad Europea) que en la etapa actual de desarrollo de América del Sur son poco viables. Peor aún, mientras Bolivia no resuelva su retorno a las costas del Océano Pacífico.


Para terminar con los mitos y los tremendismos, rematan los mismos analistas de escritorio en sus medios con el tema del Apocalipsis de Bolivia y nos dan la extrema unción. Todo lo anterior generado obviamente por el tema del Referéndum de julio de 2004 y el cambio de la Ley de Hidrocarburos 1689 por la Ley 3058 y por el fortalecimiento de la posición negociadora de nuestro país en la región.


Según estos analistas, el Apocalipsis se hace inminente ya pasado el 18 de Diciembre con la subida en las encuestas de los candidatos favorables a privilegiar la seguridad energética de Bolivia, a la industrialización del gas en nuestro territorio, a negociar mejores precios para el gas natural, a casar la exportación de gas con venta de valor agregado y obviamente a ver una fortalecida empresa estatal YPFB. Otra curiosa coincidencia.

....LA REALIDAD DE BOLIVIA
NO COINCIDE CON
ESTAS VERSIONES...
Frente a los mitos movidos por los intereses que no ven con buen ojo que el país comience a tener por primera vez desde el 52 o el 82 las riendas de su destino, Bolivia muestra a la región que puede componer sus diferencias de manera pacífica.


Solo un dato referente a los hidrocarburos para frenar estas oscuras visiones. Debemos destacar que Bolivia tiene más de 40 años de trayectoria impecable en exportación de hidrocarburos. Por increíble que parezca y contrariamente a al menos unos 5 países exportadores de hidrocarburos de la región, Bolivia nunca dejó de honrar sus compromisos de venta.


Los ciudadanos que conformamos Bolivia, debemos tomar conciencia de que la realidad del país, y que obviamente tenemos desafíos titánicos en erradicar la malnutrición infantil, la mortandad infantil, el mal de Chagas aumentando la esperanza de vida, el empleo, la seguridad laboral, la educación básica, media y técnica las infraestructuras, es más alentadora de la que pintan los cuatro o más jinetes que anuncian el inminente desmoronamiento de nuestro país. En ese contexto, el gas es la llave maestra del desarrollo del país. Aunque no la única, ya que aún sin grandes reservas de gas natural (como lo fue hasta  los descubrimientos de 1997) Bolivia sigue siendo viable.


Antes fueron la plata, el guano, el salitre y el estaño. Hubo el petróleo en la guerra del Chaco. Ahora es el gas natural el que crea todas estas presiones comunicacionales interesadas. Se supone que con el gas natural no repetiremos los errores del pasado, condenando a Bolivia a ser un país mono-productor de materias primas, importador de dependencia y exportador de recursos humanos al expulsar a nuestra propia gente como exiliados económicos. Concentremos los esfuerzos del país en vencer el hambre, la pobreza y la ignorancia. Pobreza intelectual de la que hacen gala todos estos “expertos” absurdos y difamadores. Luego de las elecciones y asumiendo que los candidatos cumplan parte de sus promesas, urge lanzar la industrialización del gas natural boliviano y el relanzamiento de una YPFB moderna, eficiente comprometida con las necesidades de los bolivianos, y capaz de pelear en las grandes ligas de la industria. Sólo así alejaremos para siempre estos negros y repetitivos pronósticos sobre el ser nacional.

 

Cerrar Ventana