Evo Morales Ayma llega a la presidencia de Bolivia
marcado por el signo del gas natural. Desde la Puerta
del Sol de Tiwanaku, símbolo boliviano del conocimiento
y la energía, inicia su mandato para que Bolivia repare
los equilibrios sociales y humanos después de décadas de
neo-colonialismo. Las mismas, marcadas por la
explotación y expoliación de los recursos naturales de
nuestro país, salida al mar, reservas de cobre y salitre
incluidas. Bolivia no logró hasta ahora acumular
capital, reinvertirlo y diversificarlo. La cruda
radiografía de exclusión étnica y económica que el
Presidente esbozó en el discurso de inauguración valen
varias tesis sobre el tema. Nuestro rol en la economía
mundial ha sido pasivo y en general incipiente a la
imagen de la poco audaz burguesía boliviana. Creó a lo
mucho enclaves de modernidad dentro de un mar de
miseria. Ni siquiera el magnate Patiño, cuya fortuna
sería equivalente en dólares de hoy a la de un George
Soros o un Steve Jobs, logró modernizar al país.
Por lo mismo la única
manera en que el Presidente, los nuevos prefectos y los
equipos de gobierno lograrán sacar adelante al país es
mediante la industrialización y la diversificación de
la economía. Por muco tiempo he venido insistiendo sobre
la necesidad de dar prioridad absoluta a los proyectos
de valor agregado del gas para luego sembrarlo:
electricidad, GTL, fertilizantes para el agro e insumos
para la minería boliviana. Desde el inicio postulé,
incluso cuando era un tema casi tabú (en particular
cuando se discutía la fallida exportación de gas a
Norteamérica), la reformulación de YPFB como una empresa
moderna para ser el brazo actuante del Estado de
Bolivia. Siempre, mantuve que el hacedor de precios de
gas natural para la región era nuestro país. En
particular cuando se lanzó desde Chile (junio del 2005)
la fallida idea de un anillo del gas que convertía al
Perú en proveedor de último recurso de este energético
para la región mantuve que Bolivia tuvo la carta
ganadora en la energía en la región frente a jugadores
de póker con el bluff en la mano que era el de
excluirnos.
Hoy por hoy es
absolutamente urgente transformar la carta ganadora del
18 de diciembre en un triunfo para el país. Primero
porque para cambiar la radiografía de la pobreza de
Bolivia se tiene que poner gas y electricidad para los
10 millones de bolivianos antes del final de este
mandato presidencial. Los primeros beneficiarios del gas
natural y la energía deben ser los que llevaron a Evo
Morales al poder. Coco Manto me contaba una vez que en
Llallagua vino un idea un geólogo a mostrarles algunas
piedras en las que se encontraba el estaño en su forma
mineral. Nadie (fuera de los trabajadores) acertó a ver
cual era el “metal del diablo” .
Que no nos pase lo
mismo que con los socavones que saquearon los pulmones
de nuestra gente, dejaron pueblos fantasmas en La Paz,
Oruro y Potosí. El gas y la energía deben ser de y para
Bolivia y por lo mismo deben llegar hasta el último
cantón del país.
Segundo acto de
apropiación del gas es
la industrialización. Se debe empapar a toda Bolivia
mediante una adecuada comunicación desde las radios
rurales y las escuelas de que se acabó la era del gas
barato para la exportación. Que también empezó la era de
crear valor agregado con la energía. Dando gas y
electricidad a la minería, industria y agricultura del
país. Lanzando la punta de lanza de los proyectos de
valor agregado del gas. El primero de ellos siendo la
planta de gas a líquidos para fabricar diesel y nafta a
partir del gas. Qatar inaugura su planta de 35,000
barriles al día en unas semanas más, mientras prepara 4
plantas de 100,000 barriles del día hasta fines del
2010. Trinidad y Tobago, el otro espejo para Bolivia
hace lo propio. En paralelo al GTL se deben lanzar las
plantas de urea (fertilizantes) y nitrato de amonio
(para acompañar el renacimiento de la minería de
Bolivia). Esta toma de conciencia permitirá a su vez que
los bolivianos empecemos a pensar en cómo dar valor
agregado a todos y cada uno de nuestros recursos y
productos.
Tercero, luego del
marco conceptual viene la definición de los entes
ejecutores. YPFB tiene que carburar a toda máquina
porque el país ha perdido 10 años de presencia regional
y mundial en la industria del gas y petróleo. YPFB debe
ser una empresa con presencia en los nueve
departamentos. Planificando, diseñando y supervisando.
Debe tener a los mejores hombres y mujeres del país,
simplemente porque los hidrocarburos son junto con los
yacimientos de agua y los bosques de Bolivia, los
recursos naturales más preciosos que tenemos. Los
hidrocarburos mueven al mundo, mueven los intereses
regionales, mueven a las empresas más grandes del
planeta y son obviamente el caldo de cultivo perfecto,
cuando se descontrolan las partes en juego, de tremendos
conflictos. Debe ser una empresa de jóvenes, porque el
país es joven y rescatará a los mejores profesionales
mayores de
la antigua YPFB. Entrará de lleno en asociaciones con
empresas nacionales en otros países, sean estas públicas
o privadas.
Síntesis de todo lo
anterior,
la Política Energética de Bolivia velará conjuntamente
por el gas, el petróleo y la electricidad. Gas y
electricidad son una dupla simbiótica. La generación
térmica a partir del gas natural y la generación
hidroeléctrica (Bolivia tiene la posibilidad de hacer
junto con Brasil en los departamentos de Beni y Pando un
emporio hidroeléctrico con esclusas en los ríos Madera y
Mamoré. Las mismas nos darían salida al océano por el
Amazonas) deben tener el mismo norte.
Solo así, y una vez que
Bolivia haya hecho la tarea de reordenar la casa,
empezaremos nuevamente, y en un plazo razonable a
consolidar el rol de centro energético y de valor
agregado del gas de Sudamérica. Bolivia es esencial para
el equilibrio de un Cono Sur sediento de gas y
electricidad. Bolivia puede equilibrar la región, pero
la región deberá pagar el precio que la realidad mundial
de la energía impone hoy por hoy. Las reservas de
hidrocarburos han llegado en esta década a su cumbre
histórica y a partir de ahora comenzarán lenta pero
inexorablemente a declinar, mientras que el crecimiento
mundial continuará. Los hidrocarburos y la energía serán
cada día más y más valiosos.
La Re-evolución del
Gas, será
la Revolución Boliviana del Siglo XXI una vez que demos
estos tres pasos. La acumulación de excedentes debe ser
reinvertida en desarrollar industrias y sacar de la
pobreza a todos los bolivianos, empezando de inmediato
con la niñez boliviana.
No creo que en los triunfos fáciles, porque en la vida
como en el fútbol, el partido acaba cuando el árbitro
señala el centro del campo. Será difícil. Muy difícil.
Habrá que pelear y construir cada proceso. Cada
proyecto. Cada línea de electrificación rural o
industrial. Esta Revolución tendrá sus Jacobins,
Girondins y Cordeliers. Y obviamente sus Chouans
esperando dar el golpe para intentar la restauración
monárquica.
Y ojalá que Eduardo
Galeano no se haya equivocado en
la plaza San Francisco de La Paz cuando volteó
simbólicamente la página de las que fueron “las venas
abiertas de Bolivia”, frente a la desazón de los
discípulos de Alcides Arguedas, Carlos Montaner, Vargas
Llosa hijo (y ahora lamentablemente padre también).
Difícil, muy difícil,
casi imposible. Tanto como que un humilde niño aymara
pastor de llamas del pueblito de Orinoca sea un día
Presidente de la República de Bolivia.