Christian Inchauste Sandoval

La Bolivia del Gas Victoria Boliviana en un mar de paradojas  

Mayo 2004     

 

En vísperas del Referéndum y el debate de la nueva ley del sector hidrocarburos, el Presidente Mesa y su equipo, acaban de anotar una de las victorias diplomáticas más importantes de la historia de Bolivia.

 

El país ha logrado poner sobre el tapete: - su rol de potencia gasífera, - su posición clave en el mercado de la energía del Mercosur, - y obviamente nuestra reivindicación marítima.

 

Es una coyuntura favorable como pocas para Bolivia en el año del centenario del Tratado de 1904. Chile ve como el gas boliviano se esfumó, al mismo tiempo que llegaron los primeros cortes de suministro de Argentina. La posición boliviana no sólo cobra fuerza, también se escucha. Estas son las consecuencias de la firma del acuerdo de compra-venta de gas de Argentina a Bolivia .

 

Siguiendo con la reflexión sobre la “Bolivia del Gas ” describiré la relación del país con la crisis energética del Mercosur. También veremos el contexto que motiva al país a realizar el salto de potencia gasífera a potencia energética y que motiva la urgencia de una política de Estado.

 

La Primera Crisis Energética del Mercosur La llamamos primera crisis porque todos los países del Cono Sur, salvo quizás Paraguay, son alcanzados por la situación del gas y la electricidad en Argentina. Para situar al lector, digamos que Argentina consume unos 100 millones de metros cúbicos (MMM3) de gas por día y tiene una capacidad de transporte de 120 MMM3 al día. Uno de los gasoductos, el que une Neuquén con el Gran Buenos Aires posee una capacidad de transporte de 35 MMM3. Funcionando al tope para la demanda local, este cuello de botella ha sido una de las claves de la crisis ya que deriva también a Santiago.

 

El alto nivel de consumo de energía termoeléctrica , se debe al efecto tijera de la recuperación de la economía argentina en un año seco (menos energía hidroeléctrica disponible ) teniendo además como corolario el alza de la demanda del gas por el creciente parque a gas natural comprimido (GNC). Además existe una disminución de inversiones en upstream y downstream (transporte) en dos de los cuencas (Norte y Neuquén) que abastecen al país desde 1998. Microeconomía obliga, los operadores petroleros aguardan el aumento de las tarifas. Argentina procedió en abril a cortes de gas . en los llamados “contratos interrumpibles ” a sus exportaciones al norte y centro de Chile y también al Uruguay.

 

Anotemos que Argentina debería crecer este año al 8.5% por año, que Chile espera un 4.5%. El acuerdo de exportación de gas proveerá un pequeño alivio a esta nación, ya que la demanda máxima podría llegar a 115 MMM3 por día (frente a 4 MMM3 exportados). El impacto en el parque industrial de ciudades como Córdoba es catastrófico . Podría frenar la recuperación económica de la Argentina. Tal es así, que la revista América Economía no duda en emplear el título de “Era Glacial”. Una posible solución en el futuro podría venir del proyecto del Gasoducto del Noreste que conectaría con Tarija. Desarrollado por la firma Techint el proyecto busca además conectarse con Brasil, cerrando el “anillo del gas” del Mercosur.

 

En Chile una crisis profunda se perfila. El fortalecimiento de la generación hidroeléctrica en la matriz chilena de la región central (63% hidroeléctrica, 37% termoeléctrica a gas) tomaría unos 5 años. En julio entra en operaciones en el Sistema Interconectado Central (SIC) la hidroeléctrica Ralco de Endesa y sus 570MW .

 

Pero luego no existen más centrales nuevas de este tipo en operación hasta al menos el horizonte del 2008-2009 . Lo cual genera incertidumbre para la economía en plena expansión. La alternativa de importar gas natural licuado (LNG) de Indonesia , aunque posible, sería onerosa.

 

El LNG sería para la región central, quedando sin solución el abastecimiento de la región norte. Además la generación a gas es limpia, barata y eficiente y es impensable cambiar 4,000MW de capacidad en poco tiempo. Se habla de conectar los dos gasoductos que unen la Argentina al centro de Chile : Gas Andes (city gate en Santiago) con el Gasoducto del Pacífico (city gate en Concepción). Este último, contrariamente a su par de Gas Andes, se conecta directamente con los campos de gas de Neuquén.

 

Como broche de esta compleja situación, las últimas estimaciones de reservas argentinas, al ritmo de consumo actual, han caído de 25 años en el 2000 a 10 años en la actualidad. En el norte de Chile existen centrales a carbón y diesel con una capacidad instalada de 1,200MW . Además existen unos 400MW que la empresa AES Gener puede despachar desde su central en la región de Salta a través de Termo Andes. En el SING, el generar un megawatt cuesta 15USD con gas, 20 a 30USD con carbón y sube a 60 a 70USD con diesel.

 

La interrogante en el norte chileno de la minería del cobre, el más golpeado por los cortes del gas será el nivel de alza de los costos de producción a mediano plazo. ¿Qué pasaría en el caso de una coyuntura de precios bajos del cobre?

 

El gas boliviano, pero sobretodo la electricidad generada en Tarija a partir del gas son obviamente la solución a largo plazo. Pero eso simplemente no sucederá mientras la demanda marítima boliviana y el tema de los manantiales del Sur Lípez no sean resueltos. De manera inmediata existe un enorme mercado potencial de gas y electricidad en la Argentina.

 

El mar de paradojas La fundación FIERE circuló un cuaderno de “Análisis crítico a la propuesta de Ley de Hidrocarburos del Poder Ejecutivo”. La lectura del mismo nos hace enunciar la siguiente serie de paradojas que deben ser resueltas en el proceso de referéndum y modificación de la Ley de Hidrocarburos en curso. - Bolivia tiene que convivir con las multinacionales, pero al mismo tiempo sabemos que en los 3 gobiernos anteriores, las mismas han utilizado al máximo las condiciones de entrada que se otorgaron .

 

- Las mismas quieren por su lado monetizar los 53TCF de gas y recuperar la inversión que hicieron en Bolivia, mientras que se quiere recuperar la soberanía sobre los hidrocarburos que se obvió en los contratos de riesgo compartido.

 

- La industrialización del gas es posible y urgente pero por razones económicas y geopolíticas tenemos que exportar el gas natural (a buen precio) a Brasil y Argentina, quienes marcan el liderazgo en la región.

 

- Exportar el gas natural, cuyo cliente primario es la generación térmica y al mismo tiempo cuidar que en algún momento Bolivia genere electricidad en boca de pozo. Delicado equilibrio para lanzar el Gasoducto del Noreste Argentino y el proyecto para exportar gas a Paraguay. La electricidad es una manera eficiente de dar valor agregado al gas boliviano.

 

- El gas natural debe ser la punta de lanza de la geopolítica boliviana, en tanto que diferentes “lobbies”, comités cívicos, sindicatos y pretendidos bloques regionales, lo convirtieron en la manzana de la discordia. - Por último queremos que en la mayoría de estos proyectos la presencia del Estado (YPFB o ENDE) a sabiendas de que los catalizadores de la inversión internacional son las multinacionales a las que queremos mejorar la ley.

 

Estas paradojas dan la impresión a los nerviosos inversores y potenciales compradores de gas natural y futuros clientes de bienes acabados bolivianos, de que Bolivia juega a una especie de “ruleta rusa”. El efecto “boomerang” que puede asustar los inversionistas está latente.

 

Esto se debe en parte a que el país demora en delinear una Política de Estado del Gas, la Energía y los Hidrocarburos junto al establecimiento de un “Consejo de Sabios” del sector. Se ha dado primero el paso a la resolución de la necesidades más inmediatas del Estado boliviano (déficit fiscal 2004-2005). La resolución de ellas es clave para ser la llave maestra de la energía en el Cono Sur. Mientras tanto seguirá la cacofonía de los sectores sociales, expertos y lobbistas. Bolivia al Rescate Bolivia puede solucionar la crisis energética del Mercosur, dando estabilidad a la región.

 

El país buscará en ese proceso mercados con mayor valor agregado. - Bolivia debe ser el eje de la creación de un Mercosur de la Energía . En el mismo se debe plantear la participación de Bolivia como generador de electricidad. - Si Chile entiende al fin que debe negociar con Bolivia de igual a igual (demanda marítima boliviana y la regularización del consumo de agua de los manantiales del Sur Lípez) el país puede comenzar a analizar la posibilidad de exportar energía eléctrica al norte chileno. -

 

La industrialización del gas (para el mercado interno y la exportación) no debe ser ni diferida ni sacrificada a la exportación del mismo. Está por demostrado por diferentes estudios de factibilidad que ambos procesos pueden coexistir simultáneamente. - Si se logra un buen equilibrio en los puntos anteriores, se puede esperar que las inversiones en la exploración y producción puedan retornar al resto del país, especialmente en las zonas de Chuquisaca, Santa Cruz y Cochabamba.

 

Se debe dar énfasis a la exploración de petróleo y al re-acondicionamiento de pozos con potencial de una segunda vida con las tecnologías de hoy (En Camiri por ejemplo). - La presencia de YPFB y de ENDE en el sector de los hidrocarburos y de la electricidad se debe hacer para dar un contrapeso fuerte, representando al Estado de Bolivia, que haga frente al nuevo “Estado dentro del Estado” (valga la redundancia) en que se ha convertido el sector de los hidrocarburos.

 

Esperamos ver a YPFB adoptar el exitoso modelo de sociedad de capital mixta (Ejemplo : Petrobras), abierto en bolsa, incluso con participación en la industrialización. - No se debe confundir recuperación de los hidrocarburos con nacionalización de los mismos.

 

Este es un recurso legal siempre abierto a la potestad del Estado , pero abriría un escenario complejo de indemnizaciones, refinanciamientos de deuda, discusiones jurídicas, arbitrajes internacionales que pueden embarcar al país entero en un proceso desgastador.

 

- Por todo lo anterior, Bolivia debe acelerar cuanto antes la creación de una política de gas, energía e hidrocarburos a largo plazo con la consiguiente creación de un Consejo Nacional de la Energía y los Hidrocarburos. La sede del mismo debería estar en Tarija y podría tener la facultad de sesionar en cualquiera de los 9 departamentos del país. Conclusión El país ha logrado la obtención de una de las mayores victorias geopolíticas de su historia. Una Política de Estado en el campo energético que incluya el sector de la generación eléctrica, sería la continuación lógica.

 

Al ponerse en árbitro indirecto de las relaciones en el Cono Sur, Bolivia muestra la serie de desencuentros con el que ocupó hace 125 años el Litoral y las más grandes reservas de cobre del planeta. Bolivia debe ir al rescate de sus vecinos, pero se impone el rescate de sí misma.

 

De lo contrario las heridas de Octubre no cicatrizarán. Para ello debe superar las fuerzas centrífugas que la aprisionan en este momento y dedicar energías para que el gas (como electricidad o metano transformado en diesel sintético) sea la base de la matriz energética de las bolivianas y los bolivianos.

 

El rol de YPFB y (de ENDE si es necesario) será primordial, pero deberá mostrar que en determinadas circunstancias el Estado sí es un buen administrador y necesario en la economía. Esta coyuntura puede dar a Bolivia su independencia económica y generar así el rol de motor de la integración, tal como la soñaron Bolívar, Sucre y el Mariscal Santa Cruz.


 

 

 

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