El
artículo de Francisco Xavier Iturralde sobre los “Estados
Financieros del Banco Central de Bolivia” abre un debate. Los
activos del BCB están dimensionados de acuerdo al tamaño de nuestra
realidad, pero al mismo tiempo su oro físico presenta una nueva
posibilidad de inmediatos resultados, contrariamente a la reflexión
económica que últimamente ha sido totalmente "gasificada" o "soyificada"
Las bóvedas del BCB se llenan de
reservas y el país se vacía en habitantes. Es hora de lanzar el
debate sobre la masa en activos de oro físico y papeles que el BCB
empieza a "tesorizar", los que para el tamaño de la economía
boliviana, podrían usarse en proyectos de inversión. Bolivia
necesita una política de crecimiento y de empleo urgente porque el
éxodo que está viviendo es igual al de los irlandeses de la "potatoe
famine".
Disponer de reservas en oro (30,000
kilos o sea casi un millón de onzas), es hoy un activo invaluable,
ya que la tendencia del precio del oro es a la subida, sobretodo en
caso de una deterioración aún más fuerte de los déficit
norteamericanos y el escenario presente de un conflicto más largo en
Medio Oriente, así como costoso en vidas y dinero. El oro puede
llegar a $US 1.000, por lo que las reservas de oro del BCB valdrían
$US 1.000.000.000 contra $US 250.000.000 sólo un año y medio atrás,
además de la tenue rentabilidad de sus papeles.
Paralelamente a que la renta del
gas y los precios más altos de exportación del Brasil, aunque
todavía inferiores en más 50% al referente internacional del Henry
Hub que en este momento está en 7$US por MMBTu (y puede llegar a 16$US
o más en períodos de invierno o crisis), también empiezan a sentirse
en el incremento de reservas del BCB. Mientras se está disminuyendo
el circulante, propio de una política anti-cíclica que tiende a
frenar el crecimiento, cuando lo que Bolivia necesita es crecer a
más del 7% por año durante al menos una generación para salir del
estancamiento. Por eso no extrañaría que para principios del 2007,
las reservas totales del BCB (oro+papeles) estén por encima de $US
3.000.000.000 lo cual es 35% del PIB (sic). Algo realmente enorme.
La reflexión debería llevar a
replantear el rol de NAFIBO, el banco de inversión del BCB, donde
una parte de los activos (monetizar una parte marginal del oro si
sobrepasa los $US 1000 por onza y/o monetizar los instrumentos
existentes) podrían empezar a usarse en proyectos energéticos, como
ser de electricidad, GTL y mineros, planteando participación en San
Cristóbal y/o el Mutún, igualmente que industriales en El Alto,
agrícolas en el Oriente. Un estudio de UDAPE indica que el
refundación de YPFB aumentaría 1.6% el déficit fiscal en relación a
2005. ¿no sería matar varios pájaros de un tiro que a través de
NAFIBO se hagan sociedades de propósito específico con YPFB e
inversores privados con estos fondos, que a su vez podrían permitir
levantar deuda en los mercados nacionales e internacionales para la
industrialización? Del mismo modo, proyecto por proyecto, se haría
con los otros sectores de la economía evitando impactar las cuentas
fiscales.
Un banco de inversión del Estado
con voz y voto en las empresas dónde decida ubicar el dinero. Al
cabo de un buen “track-record” de participaciones durante unos 3 ó
4 años, recién se podría pensar en prestar dinero directamente al
estilo del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social. BNDES
del Brasil. El track-record es una manera de crear conocimiento,
profesionalismo y confianza a fin de evitar que se repitan los
desfalcos del Banco Agrícola, del Banco Minero o del Banco del
Estado a fines de los años 1970.
Es cierto que al estar en bancos
AAA de Standard & Poor's los crecientes activos en papel del BCB
están relativamente protegidos. Pero una parte de ellos podrían
comenzar a ser invertidos en proyectos de alto retorno/alta creación
de empleo. Es hora de dar otra proyección a las reservas del BCB,
porque al momento la banca comercial privada que no tiene ninguna
obligación de cumplir un rol de inversión y desarrollo y además
está como algo “somnolienta” en Bolivia después de varios años
malos. Se llenan las bóvedas y el ahorro no genera inversión, como
tampoco lo generaron las AFP's y compañías de seguro que se
dedicaron a comprar bonos del Estado (riesgo AAA boliviano) en vez
de invertir en empresas y creación de empleos salvo los 4 ó 5 bonos
emitidos por las capitalizadas.
• Christian Inchauste Sandoval es
representante Adjunto del BNP Paribas para el Cono Sur. Sus notas
reflejan su opinión personal.