Christian Inchauste Sandoval

 

Inversión y desarrollo con reservas del BCB  

Mayo 2006     

 

El artículo de Francisco Xavier Iturralde sobre los “Estados Financieros del Banco Central de Bolivia” abre un debate. Los activos del BCB están dimensionados de acuerdo al tamaño de nuestra realidad, pero al mismo tiempo su oro físico presenta una nueva posibilidad de inmediatos resultados, contrariamente a la reflexión económica que últimamente ha sido totalmente "gasificada" o "soyificada"

Las bóvedas del BCB se llenan de reservas y el país se vacía en habitantes. Es hora de lanzar el debate sobre la masa en activos de oro físico y papeles  que el  BCB empieza a "tesorizar", los que para el tamaño de la economía boliviana, podrían usarse en proyectos de inversión. Bolivia necesita una política de crecimiento y de empleo urgente porque el éxodo que está viviendo es igual al de los irlandeses de la "potatoe famine".

Disponer de reservas en oro (30,000 kilos o sea casi un millón de onzas), es hoy un activo invaluable, ya que la tendencia del precio del oro es a la subida, sobretodo en caso de una deterioración aún más fuerte de los déficit norteamericanos y el escenario presente de un conflicto más largo en Medio Oriente, así como costoso en vidas y dinero. El oro puede llegar a $US 1.000, por lo que las reservas de oro del BCB valdrían $US  1.000.000.000 contra $US 250.000.000 sólo un año y medio atrás, además de la tenue rentabilidad de sus papeles.

Paralelamente a que la renta del gas y los precios más altos de exportación del Brasil, aunque todavía inferiores en más 50% al referente internacional del Henry Hub que en este momento está en 7$US por MMBTu (y puede llegar a 16$US o más en períodos de invierno o crisis), también empiezan a sentirse en el incremento de reservas del BCB. Mientras se está disminuyendo el circulante, propio de una política anti-cíclica que tiende a frenar el crecimiento, cuando lo que Bolivia necesita es crecer a más del 7% por año durante al menos una generación para salir del estancamiento. Por eso no extrañaría que para principios del 2007, las reservas totales del BCB (oro+papeles) estén por encima de $US 3.000.000.000 lo cual es 35% del PIB (sic). Algo realmente enorme.

La reflexión debería llevar a replantear el rol de NAFIBO, el banco de inversión del BCB, donde una parte de los activos (monetizar una parte marginal del oro si sobrepasa los $US 1000 por onza y/o monetizar los instrumentos existentes) podrían empezar a usarse en proyectos energéticos, como ser de electricidad, GTL y  mineros, planteando participación en San Cristóbal y/o el Mutún, igualmente que industriales en El Alto, agrícolas en el Oriente. Un estudio de UDAPE indica que el refundación de YPFB aumentaría 1.6% el déficit fiscal en relación a 2005. ¿no sería matar varios pájaros de un tiro que a través de NAFIBO se hagan sociedades de propósito específico con YPFB e inversores privados con estos fondos, que a su vez podrían permitir levantar deuda en los mercados nacionales e internacionales para la industrialización? Del mismo modo, proyecto por proyecto, se haría con los otros sectores de la economía evitando impactar las cuentas fiscales.

Un banco de inversión del Estado con voz y voto en las empresas dónde decida ubicar el dinero. Al cabo de un buen “track-record”  de participaciones durante unos 3 ó 4 años, recién se podría pensar en prestar dinero directamente al estilo del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social. BNDES del Brasil. El track-record es una manera de crear conocimiento, profesionalismo y confianza a fin de evitar que se repitan los desfalcos del Banco Agrícola, del Banco Minero o del Banco del Estado a fines de los años 1970.

Es cierto que al estar en bancos AAA de Standard & Poor's los crecientes activos en papel del BCB están relativamente protegidos. Pero una parte de ellos podrían comenzar a ser invertidos en proyectos de alto retorno/alta creación de empleo. Es hora de dar otra proyección a las reservas del BCB, porque al momento la banca comercial privada que no tiene ninguna obligación de cumplir un rol de inversión y desarrollo y  además está como algo “somnolienta” en Bolivia después de varios años malos. Se llenan las bóvedas y el ahorro no genera inversión, como tampoco lo generaron las AFP's y compañías de seguro que se dedicaron a comprar bonos del Estado (riesgo AAA boliviano) en vez de invertir en empresas y creación de empleos salvo los 4 ó 5 bonos emitidos por las capitalizadas.


• Christian Inchauste Sandoval es representante Adjunto del BNP Paribas para el Cono Sur. Sus notas reflejan su opinión personal.

 

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