El
uso de la renta del gas genera un debate en la sociedad a la par de
acciones de parte del gobierno. Por un lado, Bolivia tiene ante sí
la posibilidad de dar el salto al desarrollo al tener en pocos años
una acumulación de capital gracias al gas natural, sólo comparable
al auge de la plata de Potosí. En tres años, Bolivia facturara más
de 4,000 mil millones de dólares al año sólo por venta de
hidrocarburos (gas, licuables y petróleo). Una coyuntura favorable
de precios premia al fruto de la nacionalización de los
hidrocarburos, el Referéndum del gas y Octubre 2003. Bolivia tiene
hoy el control de su destino… ¿qué hacer? ¿qué política económica
tener con el gas?
Algunos (Laserna) sostienen que se
debe distribuir individualmente la renta del gas. La propuesta sería
similar al “Alaska Permanent Fund”, un fideicomiso de este estado
que cada año envía un cheque a cada uno de sus 3 millones de
habitantes desde hace unos 24 años (1,106USD por persona este año).
Otros (Iturralde) plantean un Fondo de Estabilización de recursos
como el que posee Noruega (“El Fondo Petrolero de Noruega”) El fondo
tiene una capitalización al 2006 de 178 mil millones de dólares (80%
del PIB de Noruega y una población de 4.5 millones de habitantes) y
se reserva a las jubilaciones, salud y ayuda al desarrollo, donde
Bolivia es uno de los destinatarios.
Por otra parte el Gobierno de Evo
Morales ha lanzado en noviembre el Bono Juancito Pinto que
corresponde a un híbrido de de Alaska y Noruega. Se distribuye USD32
millones entre 1.2 millones de niños, donde a razón de 200
bolivianos por niño en primaria donde se tendrá un impacto social
considerable principalmente en el área rural donde a veces los
escolares caminan de varios kilómetros al día para llegar al aula.
Me parece una medida acertada que junto al desayuno escolar y una
futura merienda escolar y aumento del alcance del bono al ciclo
intermedio (donde se produce la mayor deserción escolar) tendrá
impacto positivo a mediano plazo en Bolivia (al igual que
Participación Popular y Bonosol). Este bono debe ir de la mano del
“Compro Boliviano” para inyectar este flujo en nuestra economía.
Otras medidas en salud, educación, deportes e infraestructura, donde
el país tiene sus frenos al desarrollo son necesarias. Las
condonaciones de deuda y la Cuenta del Milenio deben enfocarse
también en estos ámbitos, ojalá en el sector productivo también.
Por lo cual, para evitar la
“enfermedad holandesa” o “rentismo” urge diversificar los activos
(minería obviamente, agricultura y turismo en prioridad) tanto en el
sector público, como privado. Aunque Bolivia tiene una canasta de
producción más diversa a que en el último ciclo minero (donde esta
actividad concentraba hasta 70% del PIB), se debe empezar a invertir
en la generación de valor agregado para llegar a los procesos de
investigación y desarrollo cuanto antes (universidades, escuelas
técnicas). La industrialización es la mejor manera de sembrar el gas
en Bolivia. Siguiendo los pasos de Qatar y Trinidad-Tobago, primero
que nada haciendo llegar el gas natural y la electricidad a los 9
departamentos del país. Segundo buscando proyectos para exportar ya
no gas sino electricidad (Ingelec y Guaracachi, empresas privadas
bolivianas destacables por apuntar en esta dirección). Tercero
buscando los proyectos de gas-química (GTL, urea, amoníaco).
Repito un ejemplo citado
anteriormente: una planta de ciclo combinado a gas de 400MW en
Tarija, una inversión de 250 millones de dólares, generaría en
ventas al mercado boliviano y exportación de electricidad a Chile
(respetando el Referéndum y nuestra demanda marítima) algo así como
110 millones de dólares al año con un consumo de menos de 2 millones
de metros cúbicos día, lo mismo que si venden 6 millones de metros
cúbicos al día de gas como materia prima a 5 dólares el MMBtu (se
triplica el valor del gas al industrializar y se usan menos
reservas). No hay pierde, la industrialización de Bolivia, partiendo
por el gas natural para industrias, servicios y hogares bolivianos,
la electricidad, el GTL son la mejor opción para sacar a Bolivia de
la pobreza en la próxima década. Gran desafío para YPFB…
Nuestro país ha probado que cuenta
con la voluntad para estos desafíos y tiene una ventana de
oportunidad inmejorable para duplicar el PIB per cápita en diez años
y erradicar la pobreza. Debe enfocar la siembra del gas en el
capital humano boliviano y en las industrias, pilares de cualquier
estrategia de desarrollo.