Bolivia
“no es un país para principiantes” según The
Economist. Nuestro compatriota Humberto Vacaflor
encontró que estamos en el imposible reino de
“Zozobria”
(probablemente situado en la antípoda de la “Utopía”
de Tomas Moro), mientras que otro boliviano,
Francisco Xavier Iturralde, desglosa el “volcán
boliviano” del que habla el diario español La
Vanguardia. Por su parte, Gunter Holzmann,
ese visionario alemán que vino hasta “más allá de
los mares”, definía a Bolivia como “el país donde lo
posible es imposible, y lo imposible es posible”.
Partiendo de estas percepciones,
pienso que “La Bolivia del Gas”, es el país posible.
Hoy estamos viviendo el final de los años del “país
probado”, el segundo más pobre del continente. En
estos meses de transición histórica tenemos un
vistazo de lo que es el país “imposible”. El país
imposible se da el lujo de bloquearse a sí mismo
durante casi un mes por una posición fiscal
maximalista sobre el tema hidrocarburos frente a
otra posición, también maximalista, de querer
exportar gas a toda costa, sin pensar, ni antes, ni
después en la industrialización. Es el “empate
histórico” traducido a los hidrocarburos, del que
hablaba Zavaleta Mercado, años atrás y mucho antes
de que Bolivia descubra, y se descubra a sí misma
como el país del gas natural.
Del País Probado...
El “país probado” es precisamente el del
“empate histórico”. El mecanismo del empate es un
movimiento pendular que ha llevado a la nación
boliviana desde los experimentos fallidos de la
izquierda socializante hasta la violencia de la
extrema derecha. En esta fase de transición que le
toca manejar al Presidente Mesa, se repite el
péndulo que incorpora por un lado al etnocentrismo
andino y neo-indigenista chocando casi de frente con
su “alter ego” el etnocentrismo oriental y
neo-liberal. En el vértice queda golpeado el país de
la “mayoría silenciosa”, con unos 70 trillones de
reservas de gas entre probadas, probables y posibles.
El movimiento pendular, al debilitar al Estado
Boliviano y al desgastar a nuestra sociedad, impide
a Bolivia definir una visión conjunta de destino
común, de desarrollo, de distribución de riqueza
equitativa, de crecimiento harmonioso de cada uno de
los 9 departamentos, sin olvidar nuestras
prioridades en la geopolítica regional (centro
articulador y energético del Mercosur y la demanda
marítima).
El
resultado del empate es el mismo : Bolivia está
estancada hace décadas en sus 1,000USD de PIB per
cápita, sigue “exportando” mano de obra
calificada (primero Argentina, luego Estados Unidos
y Brasil y ahora España) y su pirámide de
distribución de la riqueza sigue según economistas
del Banco Mundial,
igual o peor que en los 90, peleando el primer lugar
del país donde peor se reparte el excedente
económico a Brasil y Chile, los otros dos “líderes”
actuales. De seguir en este tren, al país probado le
seguirá el advenimiento del país imposible. Aquel
que se quedará eternamente encadenado a la
“obligación de perder”, como llama Eduardo Galeano a
esta especie de maldición que pesa sobre nosotros.
...al país Posible :
industrializar y exportar gas
En cambio el país posible existe por
encima de estos movimientos pendulares. El país
posible parte de la necesidad mundial y sobretodo de
la inmensa demanda regional de energía e
hidrocarburos. El precio del crudo sube cada día y
el planeta reclama al gas natural mediante LNG o
transformado en electricidad o en diesel mediante
GTL como la alternativa inmediata y al oro negro.
Entre 50 y 100 años de reservas de hidrocarburos le
quedarían al planeta a los ritmos de consumo
actuales. En la vecina Argentina se habla de sólo 15
años de reservas. El momento del gas no puede ser
más propicio y en la región su precio se acercará
más temprano que tarde al del “Henry Hub”.
Siguiendo la lógica binaria que
nos caracteriza, siempre se presentó la exportación
del gas como una condición indispensable para
industrializar. Más grave aún se sugirió en muchos
foros que la industrialización era un “obstáculo”
para la exportación. Y obviamente que no es así ya
que ambos procesos pueden coexistir y en la práctica
son absolutamente simbióticos. Tomo una vez más los
ejemplos de Trinidad Tobago y Qatar, los países del
gas. Ambos exportan y transforman el gas.
- Conocida
por el proyecto de exportación de gas Atlantic
LNG, la pequeña isla caribeña de Trinidad y
Tobago
industrializa el gas haciendo electricidad, metanol,
fabrica urea para fertilizantes, produce acero
mediante reducción directa y está en planes de
exportar aluminio aunque no tenga yacimientos de
bauxita (que importaría como materia prima desde
Surinam y reexportaría como producto acabado al
tener electricidad competitiva gracias al gas
natural).
Eso es básicamente lo que deberíamos estar diseñando
para el hierro del Mutún. Trinidad planea también
para esta década plantas de GTL y de Metanol a
Oleofinas (MTO, proceso de petroquímica en base al
metano), tecnologías que alguna gente en nuestro
país dijo que no existían.
- Qatar
por su parte,
pretende ser “La capital mundial del GTL” con una
planta de 35,0000 barriles al día (“bbd”) a punto de
concluir en el 2005 (el proyecto Oryx GTL) y nada
menos que 5 otros proyectos de 150,000bbd en camino.
Este pequeño país tiene en Ras Laffan,
Messaieed y Dukhan polos petroquímicos
que por su tamaño y avance tecnológico son dignos de
compararse con los planetas industriales que se
muestran en la saga de ciencia ficción de la “Guerra
de las Galaxias”. Ras Laffan, el puerto de LNG más
grande del mundo, es a su vez una gigantesca ciudad
de industrialización del gas ¡¡de más de 106
kilómetros cuadrados de superficie!!
Ambos países son obviamente
líderes mundiales en exportación del gas, pero su
fuerte y sus grandes proyectos están en la
industrialización. A eso debe aspirar Bolivia.
Ser el líder de la industrialización del gas y el
primer exportador de gas de Sudamérica
simultáneamente. Esa premisa debería ser un
primer punto de consenso para romper los famosos
empates. Recordemos que en nuestro vecindario
inmediato tanto Argentina, Brasil e incluso Chile,
sin ser país productor de hidrocarburos, tienen
polos de industrialización del gas, desde ciclos
combinados hasta petroquímica y elaboración de
metanol. Resignarse a ser país exportador de
materias primas es simplemente inaceptable.
El país posible radica entonces en que
entendamos que es inevitable que Bolivia exporte más
gas natural a la región (es decir mucho más que los
30 millones de metros cúbicos al día actuales), que
y se convierta tal vez en el “fijador de precio
monopólico” como dice Humberto Vacaflor. Pero
debemos estar conscientes que si nos limitamos a
exportar sólo gas, y asumiendo que el nuevo
gasoducto a la Argentina nos asegure el monopolio
regional, perderemos el rol de nodo energético del
Cono Sur. Como lo explicaba en una nota anterior,
casi dos tercios del gas natural argentino que se
consume en Chile se utilizan para generar
electricidad y para industrializar el gas
convirtiéndolo en metanol. Gas es igual a
electricidad. Pero también es igual a diesel (que
Bolivia debe importar creando una sangría de divisas
anual de unos 80,000,000USD a los precios actuales),
urea, jet fuel, oleofinas, amoniaco, metanol y
combinando otros procesos y minerales permite hacer
acero o aluminio.
YPFB en el país posible...
La industrialización del gas, y
los casos de Trinidad y Qatar son los mejores
ejemplos, requiere además una activa presencia
estatal. Este es un punto importante ya que la
bipolaridad de estos años de crisis contiene una
peligrosa tendencia a marginalizar el rol del Estado
Nacional en la industria de la energía. El rol del
Estado, en los dos ejemplos de esta nota, es el
motor en la creación de un círculo virtuoso de
crecimiento, desarrollo. El mismo no excluye que se
exporte gas como materia prima.
En ambos países las respectivas
empresas estatales, National Gas Company of
Trinidad and Tobago (NGC) y la Qatar
Petroleum (QP)
lideran la mayor parte de los procesos de
exportación y de industrialización asociándose con
las transnacionales. El amable lector que visite las
páginas web de estas empresas verá además que ambas
están presentes en la mayor parte de la cadena de
producción : desde el upstream hasta los
proyectos de GTL. Todo este panorama se debería
tomar en cuenta para la refundación de YPFB, una de
las más claras propuestas del Referéndum del 2004.
Es más, si la Cancillería tiene que invertir en
algún momento en nuevas delegaciones, tener
presencia boliviana en los dos países líderes de la
exportación e industrialización del gas, debería ser
prioridad absoluta. Entretanto nada impide que YPFB
inicie contactos protocolares con la NGC de Trinidad
y QP de Qatar.
...o en “zozobria”.
¿Qué nos espera de aquí en
adelante?
- Luego de este período de
transición histórica, pienso que acabaremos por
romper “la maldición” y hacer del gas natural el
principal vector del crecimiento de Bolivia. Existen
a pesar de todo signos esperanzadores en el país.
Pienso también que las y los bolivianos deberemos
dedicar el mismo interés, quizás sin tanta pasión,
que se consagró al gas natural estos años a otros
sectores de la economía (turismo, minería, otras
industrias). La “gasificación de la economía” será
positiva mientras logre crear cadenas de valor y a
condición de que no eclipse al resto de la economía
boliviana. Ante todo seguiremos siendo Bolivia. La
Bolivia del Gas. De seguro que nos pareceremos más a
Qatar y a Trinidad y Tobago donde el Rol Estratégico
de los Hidrocarburos liderado el Estado se mezcla de
manera inteligente y equitativa con la participación
de los líderes mundiales del sector de la energía.
Por ello es muy importante que la nueva YPFB
investigue a fondo la experiencia de estos dos
países del gas y tal vez, se asocie pronto a sus
respectivas empresas estatales de energía.
De lo contrario seguiremos
navegando en el limbo de los “países imposibles”,
los “zozobria” del planeta...