Christian Inchauste Sandoval

Bolivia puede  

Mayo 2005     

 

¿Por qué tanto miedo a que se "vayan los inversores" con el aumento de las regalías e impuestos?¿en pleno Tercer Shock Mundial del Petróleo y Primer Shock Sudamericano del Gas?


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The Economist  en su “Pressure builds again in Bolivia”, (p.38, de abril 23 del 2005) demuestra que el “Goverment Take” que dejó la ley 1689 era el más bajo de los países petroleros de América Latina. La revista más seria en economía del planeta, deja ver en esa nota que era justo el aumento de impuestos que pedía a gritos el país.


Si los líderes de opinión e inversores hubiesen escuchado a tiempo, antes de octubre de 2003, las solitarias voces, como las de Escalera, Orgaz, Vacaflor, Zaratti antes de su nominación, incluida las nuestras, que decían que la escala fiscal de los hidrocarburos era insostenible para el país, que era necesario un Estado más representativo de los intereses de Bolivia y que se debía industrializar el gas, tal vez no estaríamos hoy jaloneados entre el populismo, la indecisión y el inaceptable lobbying  de las regiones que quieren fragmentar a Bolivia (no son sólo las "ONGs" anti-globalización las que están metiendo la cuchara, perdón la chequera en el país).


De hecho hoy se habla mucho de la sombra de los “ejércitos auxiliares”, aquellos que pensando ayudar a la “liberación” de Bolivia acabaron saqueando Potosí y casi vuelan la Casa de la Moneda al mejor estilo de “Arde París”. ¿Volverá a repetirse la historia? Recordemos que  Bolivia logró finalmente su independencia casi sin ayuda de los argentinos al sur, gracias al sacrificio de Azurduy de Padilla, del Curaca Katari, Lanza, Warnes, Siza, Murillo, Cañoto, Moto Méndez, Huallparrimachi y los jóvenes y mujeres de Cochabamba. Ese fue uno de los factores esenciales (poco estudiado) para que Sucre y luego Bolívar nos den forma como país al barrer a los colonialistas españoles por el norte. En el Chaco  los Busch, Marzana, Ustárez o Bilbao Rioja quienes junto a 200,000 bravos fueron los verdaderos salvadores del gas pudieron entonces frente a situaciones más complejas.

 

Paradójicamente la desconfianza de la inversión extranjera es factor importante para el futuro de Bolivia. País rico en recursos que para transformarlos en riqueza la necesita, además de ciencia y tecnología, también extranjera, de igual manera que requirió de Bolívar y Sucre para su independencia. Deberá compartir, y también de una buena vez competir con lo foráneo, siempre corriendo el riesgo de ser nuevamente saqueada, no sólo a causa de la voracidad de los extranjeros, sino a raíz de sus eternos vividores al igual que los eternos paj’pakus del despelote.


Bolivia saldrá adelante y será una potencia regional de la energía en los próximos 20 años con una buena mezcla de gas para su mercado, industrialización y exportación de los excedentes de la materia prima. Con un Estado más actuante hay que evitar a todo precio que éste o su nueva empresa hidrocarburífera se convierta en un similar nido de corrupción como lo fue YPFB. La empresa debe hacerse desde cero. Nada de aceptar un nuevo “Thermidor” en el que  sus “ex” fuercen su reintegro, porque a la burocracia le encanta vivir y cobrar al Estado, especialmente a la originaria de los partidos tradicionales.

 

Como dice recurrentemente The Economist, Bolivia marca el paso en América Latina. Después de lanzar la guerra de Independencia, luego de la (fracasada) Revolución del 52, vendrá la Re-Evolución del Gas...sin juego de palabras.


 

 

 

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