¿Por qué
tanto miedo a que se "vayan los inversores" con el
aumento de las regalías e impuestos?¿en pleno Tercer
Shock Mundial del Petróleo y Primer Shock
Sudamericano del Gas?
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The Economist
en su “Pressure builds again in Bolivia”, (p.38, de
abril 23 del 2005) demuestra que el “Goverment Take”
que dejó la ley 1689 era el más bajo de los
países petroleros de América Latina. La revista más
seria en economía del planeta, deja ver en esa nota
que era justo el aumento de impuestos que pedía a
gritos el país.
Si los
líderes de opinión e inversores hubiesen escuchado a
tiempo, antes de octubre de 2003, las solitarias
voces, como las de Escalera, Orgaz,
Vacaflor, Zaratti antes de su nominación,
incluida las nuestras, que decían que la escala
fiscal de los hidrocarburos era insostenible
para el país, que era necesario un Estado más
representativo de los intereses de Bolivia y que
se debía industrializar el gas, tal vez no
estaríamos hoy jaloneados entre el populismo, la
indecisión y el inaceptable lobbying de las
regiones que quieren fragmentar a Bolivia (no son
sólo las "ONGs" anti-globalización las que están
metiendo la cuchara, perdón la chequera en el país).
De hecho hoy se habla
mucho de la sombra de los “ejércitos auxiliares”,
aquellos que pensando ayudar a la “liberación” de
Bolivia acabaron saqueando Potosí y casi vuelan la
Casa de la Moneda al mejor estilo de “Arde París”.
¿Volverá a repetirse la historia? Recordemos que
Bolivia logró finalmente
su independencia casi sin ayuda de los argentinos al
sur, gracias al sacrificio de Azurduy de Padilla,
del Curaca Katari, Lanza, Warnes,
Siza, Murillo, Cañoto, Moto
Méndez, Huallparrimachi y los jóvenes y
mujeres de Cochabamba. Ese fue uno de los factores
esenciales (poco estudiado) para que Sucre y luego
Bolívar nos den forma como país al barrer a los
colonialistas españoles por el norte. En el Chaco
los Busch, Marzana, Ustárez o
Bilbao Rioja quienes junto a 200,000 bravos
fueron los verdaderos salvadores del gas
pudieron entonces
frente a situaciones más complejas.
Paradójicamente la desconfianza de la inversión
extranjera es factor importante para el futuro de
Bolivia. País rico en recursos que para
transformarlos en riqueza la necesita, además de
ciencia y tecnología, también extranjera, de igual
manera que requirió de Bolívar y Sucre para su
independencia. Deberá compartir, y también de
una buena vez competir con lo foráneo,
siempre corriendo el riesgo de ser nuevamente
saqueada, no sólo a causa de la voracidad de los
extranjeros, sino a raíz de sus eternos vividores al
igual que los eternos paj’pakus del
despelote.
Bolivia
saldrá adelante y será una potencia regional de la
energía en los próximos 20 años con una buena mezcla
de gas para su mercado, industrialización y
exportación de los excedentes de la materia prima.
Con un Estado más actuante hay que evitar a todo
precio que éste o su nueva empresa
hidrocarburífera se convierta en un similar nido de
corrupción como lo fue YPFB. La empresa debe hacerse
desde cero. Nada de aceptar un nuevo “Thermidor”
en el que sus “ex” fuercen su reintegro, porque a
la burocracia le encanta vivir y cobrar al Estado,
especialmente a la originaria de los partidos
tradicionales.
Como dice
recurrentemente The Economist, Bolivia marca
el paso en América Latina. Después de lanzar la
guerra de Independencia, luego de la (fracasada)
Revolución del 52, vendrá la Re-Evolución
del Gas...sin
juego de palabras.