Bolivia,
corazón geográfico del continente está rodeado por
un anillo de países consumidores. Pero en Bolivia,
país del gas, los consumidores locales no tienen
acceso a la gigantesca riqueza boliviana.
En la nota
“El señor de los anillos” demostramos que es poco
probable ignorar a un país que hoy por hoy exporta
más de 30 millones de metros cúbicos al día por tres
gasoductos. Los días de corte de gas de la Argentina
a Chile y Uruguay, Bolivia se convierte en el
primer exportador de gas de la toda Sudamérica.
Sin embargo el proceso de integración energética,
donde cada uno de los integrantes del anillo de
consumidores empieza a buscar soluciones para el
sector energía, parece estar en marcha con el
lanzamiento oficial en Chile, por la estatal ENAP
para una planta de re-gasificación de GNL para
Santiago. Paraguay ha empezado un programa de
exploración de gas y petróleo cerca de la frontera
con Bolivia. Es legítimo que nuestros vecinos
busquen equilibrar su cada vez más creciente demanda
energética. Lógicamente nosotros debemos empezar a
hacer lo mismo internamente y luego recién
ver el mercado exterior.
Empezar la industrialización en casa....
Los
volúmenes de gas boliviano exportado contrastan con
la capacidad liliputiense de los gasoductos
que conectan los campos de gas del Chapare,
Chuquisaca y Tarija a la parte occidental del país,
donde habita la mitad de la población boliviana. 40
millones de metros cúbicos disponibles para la
exportación, frente a medio millón de metros cúbicos
para la parte andina. Ochenta veces menos. En el
Alto y La Paz seguimos usando la famosas garrafitas
amarillas de gas propano. Es urgente desarrollar las
conexiones de gas natural a toda la urbe paceña (dos
millones de habitantes). Eso liberaría el GLP para
exportar a los mercados de la región y bajaría los
costos de la energía para todos los ciudadanos.
Es
imposible pensar en aumentar el ingreso per cápita
del país sin energía para los bolivianos. Energía
para empresas, ciudadanos, urbanos o rurales. Por
otro lado, hoy por hoy se da el increíble caso de la
ciudad de Tarija que siendo la capital del
departamento del gas no genera electricidad a partir
de este insumo (usa diesel) y tampoco está conectada
al Sistema Interconectado Nacional. La licitación
para interconectar el nodo de Punutuma con Tarija ha
sido lamentablemente pospuesta, pero al menos ya se
está trabajando en la solución para que Tarija
reciba energía del SIN, y que obviamente luego de
unos años Tarija se convierta lentamente en el mayor
proveedor de energía eléctrica de Bolivia
(electricidad generada a boca de pozo en el Chaco).
Ni que decir del aislamiento energético de ciudades
como Trinidad o Cobija y peor aún de Riberalta y
Guayanamerín, las que están a algunos kilómetros del
emporio hidroeléctrico del Madera-Mamoré. Eso en lo
geográfico. Veamos lo que pasa en la industria, la
minería y el campo.
- En la
industria, la primera referencia es El Alto y La
Paz. Mi ciudad de origen suma con la pujante urbe
alteña dos millones de habitantes y consumidores. El
Alto de La Paz produce más de un tercio de las
manufacturas que se consumen y exportan en Bolivia y
podría ser una fabulosa zona industrial con
proyección obvia al norte chileno, al sur peruano y
al Océano Pacífico. Sin embargo El Alto depende,
como Oruro, del minúsculo gasoducto que llega desde
Cochabamba. Está claro que existe un problema mayor
de logística y distribución de gas. La solución debe
ver además que el polo localizado entre El Alto y
Patacamaya es el lugar ideal para instalar en un
futuro no muy lejano una planta de petroquímica
(Metanol to Oleofins, MTO) o una planta de DME;
el substituto del GLP que en este momento hace
furor en el Japón. Las ciudades de Santa Cruz y
Cochabamba por su parte, están en ese sentido mejor
servidas por el gas natural. El peso específico que
se dio al desarrollo del gas y petróleo, nos empieza
a pasar la factura ya que existen desequilibrios
regionales incontestables.
- Por
ejemplo, en la minería se estuvo a punto de cometer
el absurdo de importar electricidad para el
proyecto San Cristóbal. Hoy se están construyendo
las líneas de transmisión para proveer de energía a
este fundamental proyecto minero, el que a partir de
2007 exportará más de 500 millones de dólares
anuales de minerales. Como vendrán luego otros
proyectos mineros en Potosí, Oruro y La Paz urge
construir un nuevo gasoducto de proporciones acordes
con la proyección del país para la región occidental
desde Tarija. El que existe es simplemente
inadecuado. Esta inversión deberá hacerla YPFB
buscando algún mecanismo de asociación con privados.
Idealmente si el gasoducto llega a Uyuni se abrirá
un inesperado mundo de posibilidades de proyectos
dadas las reservas de sal, litio y oro que cuenta el
Gran Salar. En el lado oriental de Bolivia, el
proyecto de hierro y reducción directa de acero del
Mutún creará un nuevo polo de desarrollo con
proyección al Océano Atlántico a través de Puerto
Busch. Mutún tiene el gas a unos metros por el
gasoducto al Brasil y deberá además contar con una
cantidad colosal de energía eléctrica boliviana para
el proceso de reducción directa.
- En
el campo, poco han variado las estadísticas sobre el
uso de combustibles con excrementos animales o
especies vegetales, algunas amenazados con la
extinción como la Yareta o el árbol de Queñua. Eso
es inaceptable. Inaceptable también es que la
industria boliviana de la soya y el transporte del
país deban importar diesel contaminante cuando
existe la tecnología, los inversores, los recursos y
los proyectos para industrializar el gas con la
tecnología Gas a Líquidos (GTL).
Dichos
proyectos gas a líquidos son fundamentales.
Por ejemplo, de haberse hecho hace 4 años la planta
de 10,000 barriles día de diesel a partir del gas
natural, se estaría ahorrando actualmente 100
millones de dólares al estado Boliviano en subsidios
al diesel y cerca de 150 millones a la balanza de
pagos del país. El proyecto se habría amortizado
completamente en dos años. Duplicando la misma
planta de Gas a Líquidos y exportando diesel al Cono
Sur o a California (que es comprador absoluto del
diesel ecológico producido a partir del GTL),
Bolivia estaría exportando, a precios actuales, sólo
en este concepto 580,000 dólares al día (220
millones al año) con un solo proyecto. YPFB debe
tomar la batuta de inmediato. El anillo boliviano
debe ser el anillo de la industrialización del gas.
Volviendo
al agro, Bolivia debe tener lo antes posible un
proyecto de fabricación de urea, fertilizante
artificial que se utilizaría, una vez más en la
producción de soya, pero sobretodo y ante todo para
bajar los costos y aumentar la productividad del
Altiplano y Los Valles de Bolivia.
Bajo cualquier escenario de integración regional,
Bolivia debe primero concentrarse en proveer gas y
energía eléctrica a 100% de su población y sus
empresas. La energía eléctrica es la industria
“industrializante” por excelencia. Como decíamos,
Bolivia cuenta además con la generación potencial de
3,000 a 4,000MW en la cuenca del Río Madera-Mamoré
conjuntamente con el Brasil. Bolivia debe
industrializar su gas. Ese proyecto, que será un
“nuevo Itaipú”, compartido por Brasil y nuestro país
abre además las puertas del sueño del beniano
Nicolás Suárez y de su amigo Fitzcarraldo :
navegar al Océano Atlántico desde el Beni.
...y lanzar la Propuesta del Anillo de la
industrialización
Una vez resueltas las necesidades locales, Bolivia
puede ayudar a la integración energética del Cono
Sur. Es una contradicción hablar de integración
energética, poniendo en “cuarentena” energética a
Bolivia. Conceptualmente no entiendo como se
puede pensar en la integración regional sin el
dínamo boliviano.
Si una vez más se va a pensar a Bolivia solamente
como proveedor de gas natural sin industrializar
creo que es mejor parar ahora el debate. Con el
actual flujo de exportación, Bolivia ya ha
comprometido al menos 15 de los 60TCFs que
potencialmente tiene en los próximos años. ¿Vale la
pena comprometer más reservas a la región si a
cambio no vamos a poder hacer productos de valor
agregado? La respuesta es no. Siempre hemos
mantenido que Bolivia puede continuar proveyendo
nuevos contratos de gas natural, siempre y cuando
vayan casados con proyectos industriales.
Si se desea exportar, exportemos energía eléctrica y
diesel ecológico. Argentina, Brasil, Perú, Paraguay
son mercados para los generadores bolivianos y
obviamente el norte chileno, mediando la solución
del problema marítimo.
La contrapropuesta Boliviana del Anillo de
la Industrialización
se puede resumir en el siguiente enunciado:
1)
Bolivia accederá a satisfacer nuevos proyectos
de exportación de gas natural y de energía
eléctrica a la región de manera conjunta.
Si es posible con una equivalencia de 50% en gas
natural y su equivalencia calorífica en gas
transformada en energía eléctrica y vendida
desde territorio boliviano.
2)
El precio del gas natural de cualquier
nuevo contrato de exportación no podrá ser
inferior al del actual contrato de venta al
Brasil y deberá tener cláusulas de ajuste con
referentes regionales e internacionales.
3)
En cada nuevo proyecto de integración
energética, las contrapartes bolivianas que
representarán los intereses del país serán
YPFB y ENDE, respectivamente
acompañadas eventualmente de los actores
privados bolivianos en las industrias de gas y
petróleo, ductos y de generación, transmisión
eléctrica.
4)
Cualquier nuevo proyecto de exportación de
energía deberá tomar en cuenta los resultados de
la voluntad popular boliviana, expresada
democráticamente mediante referéndum en
mayo del 2004, incluyendo la demanda marítima
boliviana.
5)
Bolivia no pondrá en ningún caso a disposición
de la región reservas de gas y petróleo que
pongan en peligro su consumo de energía interno
y su programa de industrialización del gas
natural.
Si se cumplen esos 5 postulados, Bolivia ofrece a
cambio comprometer parte de sus reservas y mantener
sus compromisos de exportación de hidrocarburos, que
hoy por hoy, desde los primeros barriles exportados
en los años 60, es intachable. Bolivia, "el
Señor de los Anillos", debe difundir la
contrapropuesta a la región. En la medida en que
Bolivia encare la provisión de energía para su
mercado interno, empiece la industrialización y
negocie un nuevo contrato de exportación de materia
prima a un precio adecuado y con participación de
YPFB/ENDE (el Gasoducto de Noreste Argentino por
ejemplo), no tenemos porque tener dudas
existenciales. Si otros países encuentran reservas
ello puede obviamente debilitar nuestra posición,
pero es absolutamente legítimo que cada país
optimice sus intereses. Por lo tanto, primero lo
primero, usar el gas y la electricidad en casa e
industrializar.
Para
concluir, si se mira un mapa de Sudamérica, si
bien no todos los caminos del gas llevan a Camisea,
está claro que la mayor parte de ellos pasan por
Bolivia.