Tres semanas después del
lanzamiento del “anillo energético” con la etiqueta
marketing de integración regional, quedó claro que
Bolivia es el Señor de los Anillos (ver notas del
mes de junio del 2005). Quienes quisieron ver al
país puesto “en cuarentena” o relegado al simple rol
de participante deben tomar en cuenta que el proceso
iniciado en octubre del 2003 y que dio lugar a una
nueva legislación en nuestro país fortaleció el peso
geopolítico de Bolivia como proveedor de energía.
Una cosa son los problemas políticos internos
(Constituyente, Autonomías y recomposición del
espectro de los partidos bolivianos) y otra la
posición de Bolivia ante el Cono Sur. La aparente
debilidad interna ha sido aprovechado para intentar
crear un “sindicato” de compradores de gas
boliviano. La debilidad de la región es que hay
“hambre” energética. Entonces, simple maniobra de
negociación comercial, no debe confundirse lo de los
anillos con un proceso de integración. Desde la
perspectiva de Bolivia, no puede haber integración
mientras la demanda marítima no se resuelva. Por lo
tanto la misma vendrá más tarde y respetando los
intereses bolivianos.
Mientras tanto renace
el proyecto del Gasoducto del Noreste Argentino (“GNA”)
rebautizado ahora Gasoducto Sudamericano (“GS”).
Confirma que con el anillo se pretendió tantear a
Bolivia para ver si perdía la calma y “pisaba el
palito” del anillo de consumidores. Como no sucedió
así, y que el país aprendió por fin a manejar las
presiones internacionales, recuerdo mi proposición
para la negociación de cualquier nuevo proyecto de
exportación de gas natural a la región (ver la nota
“El anillo de la industrialización”). El GS es una
oportunidad de cerrar el anillo antes de fines de la
década.
1)
Bolivia accederá a satisfacer nuevos proyectos
de exportación de gas natural y de energía
eléctrica a la región de manera conjunta.
Si es posible con una equivalencia de 50% en gas
natural y su equivalencia calorífica en gas
transformada en energía eléctrica y vendida
desde territorio boliviano.
2)
El precio del gas natural de cualquier
nuevo contrato de exportación no podrá ser
inferior al del actual contrato de venta al
Brasil y deberá tener cláusulas de ajuste con
referentes regionales e internacionales.
3)
En cada nuevo proyecto de integración
energética, las contrapartes bolivianas que
representarán los intereses del país serán
YPFB y ENDE, respectivamente
acompañadas eventualmente de los actores
privados bolivianos en las industrias de gas y
petróleo, gasoductos y de generación,
transmisión eléctrica.
4)
Cualquier nuevo proyecto de exportación de
energía deberá tomar en cuenta los resultados de
la voluntad popular ciudadana, expresada
democráticamente mediante referéndum en
julio del 2004, incluyendo la demanda
marítima boliviana.
5)
Bolivia no pondrá en ningún caso a disposición
de la región reservas de gas y petróleo que
pongan en peligro su consumo de energía interno
y su programa de industrialización del gas
natural.
En el caso
específico de concretarse el nuevo proyecto del
Gasoducto Sudamericano, eso desencadena varias
derivadas.
A)
Que
debemos interconectar rápidamente el
departamento de Tarija con el Sistema Interconectado
Nacional (“SIN) y Bolivia con el norte de la
Argentina (y eventualmente Paraguay). El mercado
primario del GS es la Argentina. Nuestro vecino es
el mayor consumidor de gas de Sudamérica. Y a pesar
de la crisis, seguirá consumiendo cada vez más gas
natural. El GS permite integrar a al menos cuatro
provincias argentinas (Chaco, Corrientes, Misiones,
Formosa). El GS bordea la frontera con Paraguay y
llega hasta la triple frontera con Brasil y Uruguay
(Uruguiana).
B)
Que
el GS tiene como mercado potencial al Paraguay.
La negociación con el Paraguay debe darse por
separado. La misma permitiría que Bolivia le
venda un volumen de electricidad y gas de
aproximadamente 1,500MW que lo que el Paraguay puede
liberar capacidad que hoy utiliza de la represa de
Itaipú para exportar al Sur del Brasil. En la
práctica podemos hacer un “swap” de energía
con Paraguay y exportar indirectamente al Brasil. El
Paraguay es crónicamente deficitario en diesel y
gasolina. Vendamos líquidos a la estatal PetroPar.
C)
Nos
abre la posibilidad de lograr otro acuerdo con el
Uruguay, donde gas boliviano mediante, podemos
instalar plantas industriales manejadas por las
estatales ANCAP e YPFB en Nueva Palmira, puerto que
abre a Bolivia las puerta del Océano Atlántico. Este
punto no es menor. Porque conjuntamente con Puerto
Busch abre el horizonte para que Bolivia tenga una
flota de marina mercante propia en la
industria del gas y petróleo. La Armada Boliviana
puede empezar el proceso.
D)
Por
lo tanto cualquier negociación que haga YPFB debe
tener como objetivo concretar los siguientes
proyectos, en asociación con empresas públicas o
privadas:
•Una
planta de fertilizantes en Villamontes.
•Una
planta de extracción de GLP y derivados en
Caraparí-Entre Ríos.
•Una
termoeléctrica en Yacuiba.
•Una
planta de GTL en Tarija.
•Una
planta de GTL en Nueva Palmira con el Uruguay.
E)
En
la construcción de los nuevos proyectos se procurará
llegar a una participación de 50% de empresas,
insumos y obreros bolivianos. ¿Suena a utopía?
Que el amable lector vea por favor lo que está
haciendo Qatar con su proyecto de “Qatarizar” la
industria de Gas y Petróleo. “Bolivianicemos”
entonces la industria :
www.qatarization.com.qa .
Fuera de la negociación de precios de
venta del gas, la que será muy favorable al país
dada la coyuntura actual y la nueva ley de
hidrocarburos, pienso que Bolivia debe
“Bolivianizar” la industria del gas y petróleo. La
Bolivianización implica la industrialización del gas
dentro de territorio nacional, y la creación de una
industria boliviana de gas y petróleo donde Estado y
privados contribuyan en la medida de sus
posibilidades a crear empleo en un sector
habitualmente intensivo en bienes de capital.
El Gasoducto Sudamericano, bien
negociado y con cada actor por separado (ya
que Argentina, Paraguay y el Uruguay presentan
necesidades y posibilidades de asociación distintas)
permite cerrar el anillo de la exportación de gas
con el de la industrialización. Con el Paraguay
podemos optimizar Nos abre la posibilidad de sumar
una nueva salida al mar por la República del Uruguay
mediante una asociación estratégica entre las
estatales ANCAP e YPFB. En términos de mercado
nos haría el primer exportador de gas de Sudamérica
con el equivalente total sumando los proyectos
existentes de 7 trenes de GNL (frente a los 2 del
proyecto GNL por Chile). El impacto en la producción
de líquidos gracias al desarrollo del campo
Margarita representaría no menos de 40,000 barriles
de petróleo adicionales.
En
términos de precio, eso representa no menos de
600,000,000 de dólares sólo en gas natural
(asumiendo 25 millones de metros cúbicos adicionales
a 2.0USD por MMbtu a boca de pozo, como hipótesis
por demás conservadora que debe hacer olvidar para
siempre los “precios solidarios”) y 700,000,000 de
USD por la producción y exportación de los
líquidos de Margarita o del campo que provea el
gas (50USD por barril, 40,000 barriles día que eran
las estimaciones del proyecto Pacific en
términos de líquidos). Sin contar la
industrialización, el cerrar el anillo
representa para Bolivia un salto en sus
exportaciones y PIB de 1.3 mil millones de
dólares anuales de los cuales 50% irán al Estado
y los departamentos de Bolivia.
Obviamente
antes de hacer las cuentas alegres de la lecherita
de la fábula de La Fontaine, debemos mantener
la calma. En suma lo que tenemos al frente es la
fabulosa oportunidad que nos da el tercer shock
petrolero y primero del Mercosur para dar un
salto de 14% del PIB boliviano. Del mismo modo
se nos da la chance de vender electricidad, diesel
ecológico y urea a la región por otro monto al menos
equivalente si hacemos bien las cosas. Entre tanto
debemos acelerar la Bolivianización del empleo y
los insumos de la industria del Gas y el
Petróleo tomando el ejemplo de Qatar. Sin contar la
posibilidad de acelerar el retorno marítimo
mediante un acuerdo inteligente y bien logrado con
el Uruguay, país históricamente allegado a Bolivia
en su demanda marítima.