Christian Inchauste Sandoval

Bolivia cierra el Anillo  

Julio 2005     

 

Tres semanas después del lanzamiento del “anillo energético” con la etiqueta marketing de integración regional, quedó claro que Bolivia es el Señor de los Anillos (ver notas del mes de junio del 2005). Quienes quisieron ver al país puesto “en cuarentena” o relegado al simple rol de participante deben tomar en cuenta que el proceso iniciado en octubre del 2003 y que dio lugar a una nueva legislación en nuestro país fortaleció el peso geopolítico de Bolivia como proveedor de energía. Una cosa son los problemas políticos internos (Constituyente, Autonomías y recomposición del espectro de los partidos bolivianos) y otra la posición de Bolivia ante el Cono Sur. La aparente debilidad interna ha sido aprovechado para intentar crear un “sindicato” de compradores de gas boliviano. La debilidad de la región es que hay “hambre” energética. Entonces, simple maniobra de negociación comercial, no debe confundirse lo de los anillos con un proceso de integración. Desde la perspectiva de Bolivia, no puede haber integración mientras la demanda marítima no se resuelva. Por lo tanto la misma vendrá más tarde y respetando los intereses bolivianos.

 

            Mientras tanto renace el proyecto del Gasoducto del Noreste Argentino (“GNA”) rebautizado ahora Gasoducto Sudamericano (“GS”). Confirma que con el anillo se pretendió tantear a Bolivia para ver si perdía la calma y “pisaba el palito” del anillo de consumidores. Como no sucedió así, y que el país aprendió por fin a manejar las presiones internacionales, recuerdo mi proposición para la negociación de cualquier nuevo proyecto de exportación de gas natural a la región (ver la nota “El anillo de la industrialización”). El GS es una oportunidad de cerrar el anillo antes de fines de la década.

 

1)                                      Bolivia accederá a satisfacer nuevos proyectos de exportación de gas natural y de energía eléctrica a la región de manera conjunta. Si es posible con una equivalencia de 50% en gas natural y su equivalencia calorífica en gas transformada en energía eléctrica y vendida desde territorio boliviano.

2)                                      El precio del gas natural de cualquier nuevo contrato de exportación no podrá ser inferior al del actual contrato de venta al Brasil y deberá tener cláusulas de ajuste con referentes regionales e internacionales.

3)                                      En cada nuevo proyecto de integración energética, las contrapartes bolivianas que representarán los intereses del país serán YPFB y ENDE, respectivamente acompañadas eventualmente de los actores privados bolivianos en las industrias de gas y petróleo, gasoductos y de generación, transmisión eléctrica.

4)                                      Cualquier nuevo proyecto de exportación de energía deberá tomar en cuenta los resultados de la voluntad popular ciudadana, expresada democráticamente mediante referéndum en julio del 2004, incluyendo la demanda marítima boliviana.

5)                                      Bolivia no pondrá en ningún caso a disposición de la región reservas de gas y petróleo que pongan en peligro su consumo de energía interno y su programa de industrialización del gas natural.

 

En el caso específico de concretarse el nuevo proyecto del Gasoducto Sudamericano, eso desencadena varias derivadas.

 

A)                Que debemos interconectar rápidamente el departamento de Tarija con el Sistema Interconectado Nacional (“SIN) y Bolivia con el norte de la Argentina (y eventualmente Paraguay). El mercado primario del GS es la Argentina. Nuestro vecino es el mayor consumidor de gas de Sudamérica. Y a pesar de la crisis, seguirá consumiendo cada vez más gas natural. El GS permite integrar a al menos cuatro provincias argentinas (Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa). El GS bordea la frontera con Paraguay y llega hasta la triple frontera con Brasil y Uruguay (Uruguiana).

 

B)                 Que el GS tiene como mercado potencial al Paraguay. La negociación con el Paraguay debe darse por separado. La misma permitiría que Bolivia le venda un volumen de electricidad y gas de aproximadamente 1,500MW que lo que el Paraguay puede liberar capacidad que hoy utiliza de la represa de Itaipú para exportar al Sur del Brasil. En la práctica podemos hacer un “swap” de energía con Paraguay y exportar indirectamente al Brasil. El Paraguay es crónicamente deficitario en diesel y gasolina. Vendamos líquidos a la estatal PetroPar.

 

C)                Nos abre la posibilidad de lograr otro acuerdo con el Uruguay, donde gas boliviano mediante, podemos instalar plantas industriales manejadas por las estatales ANCAP e YPFB en Nueva Palmira, puerto que abre a Bolivia las puerta del Océano Atlántico. Este punto no es menor. Porque conjuntamente con Puerto Busch abre el horizonte para que Bolivia tenga una flota de marina mercante propia en la industria del gas y petróleo. La Armada Boliviana puede empezar el proceso.

 

D)                Por lo tanto cualquier negociación que haga YPFB debe tener como objetivo concretar los siguientes proyectos, en asociación con empresas públicas o privadas:

 

•Una planta de fertilizantes en Villamontes.

•Una planta de extracción de GLP y derivados en Caraparí-Entre Ríos.

•Una termoeléctrica en Yacuiba.

•Una planta de GTL en Tarija.

•Una planta de GTL en Nueva Palmira con el Uruguay.

 

E)                 En la construcción de los nuevos proyectos se procurará llegar a una participación de 50% de empresas, insumos y obreros bolivianos. ¿Suena a utopía? Que el amable lector vea por favor lo que está haciendo Qatar con su proyecto de “Qatarizar” la industria de Gas y Petróleo. “Bolivianicemos” entonces la industria : www.qatarization.com.qa .

 

 

            Fuera de la negociación de precios de venta del gas, la que será muy favorable al país dada la coyuntura actual y la nueva ley de hidrocarburos, pienso que Bolivia debe “Bolivianizar” la industria del gas y petróleo. La Bolivianización implica la industrialización del gas dentro de territorio nacional, y la creación de una industria boliviana de gas y petróleo donde Estado y privados contribuyan en la medida de sus posibilidades a crear empleo en un sector habitualmente intensivo en bienes de capital.

 

            El Gasoducto Sudamericano, bien negociado y con cada actor por separado (ya que Argentina, Paraguay y el Uruguay presentan necesidades y posibilidades de asociación distintas) permite cerrar el anillo de la exportación de gas con el de la industrialización. Con el Paraguay podemos optimizar Nos abre la posibilidad de sumar una nueva salida al mar por la República del Uruguay mediante una asociación estratégica entre las estatales ANCAP e YPFB. En términos de mercado nos haría el primer exportador de gas de Sudamérica con el equivalente total sumando los proyectos existentes de 7 trenes de GNL (frente a los 2 del proyecto GNL por Chile). El impacto en la producción de líquidos gracias al desarrollo del campo Margarita representaría no menos de 40,000 barriles de petróleo adicionales.

 

En términos de precio, eso representa no menos de 600,000,000 de dólares sólo en gas natural (asumiendo 25 millones de metros cúbicos adicionales a 2.0USD por MMbtu a boca de pozo, como hipótesis por demás conservadora que debe hacer olvidar para siempre los “precios solidarios”) y 700,000,000 de USD por la producción y exportación de los líquidos de Margarita o del campo que provea el gas (50USD por barril, 40,000 barriles día que eran las estimaciones del proyecto Pacific en términos de líquidos). Sin contar la industrialización, el cerrar el anillo representa para Bolivia un salto en sus exportaciones y PIB de 1.3 mil millones de dólares anuales de los cuales 50% irán al Estado y los departamentos de Bolivia.

 

Obviamente antes de hacer las cuentas alegres de la lecherita de la fábula de La Fontaine, debemos mantener la calma. En suma lo que tenemos al frente es la fabulosa oportunidad que nos da el tercer shock petrolero y primero del Mercosur para dar un salto de 14% del PIB boliviano. Del mismo modo se nos da la chance de vender electricidad, diesel ecológico y urea a la región por otro monto al menos equivalente si hacemos bien las cosas. Entre tanto debemos acelerar la Bolivianización del empleo y los insumos de la industria del Gas y el Petróleo tomando el ejemplo de Qatar. Sin contar la posibilidad de acelerar el retorno marítimo mediante un acuerdo inteligente y bien logrado con el Uruguay, país históricamente allegado a Bolivia en su demanda marítima.


 

 

 

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