Se ha escrito mucho sobre los precios de exportación del
gas a nuestros dos grandes y actuales compradores:
Argentina y Brasil, que presentan características de
mercado distintas, por lo que hay que enfocar las
negociaciones en forma separadas.
En el primer caso, las
negociaciones casi llegaron a acuerdos finales, pues ya
está definido el precio de exportación a partir de
mediados del presente mes, quedando la puerta de la
negociación abierta, para fijar nuevos precios para las
entregas que se efectivicen a partir del próximo año,
ocasión que se aplicarán formulas preestablecidas, en
función de variables fijadas en las ultimas
negociaciones entre ambos gobiernos. Se fijó en 5 $us
el millón de BTU (Unidad Térmica Británica,
universalmente aceptada para la medición del fluido),
aunque no se ha precisado el punto de facturación (Boca
de Pozo o frontera). Este valor, corrige el “precio
solidario”, fijado por anteriores gobiernos y que fuera
duramente criticado en círculos financieros y políticos
nacionales.
Como antecedente, las
partes tomaron en cuenta que en el pasado y durante 20
años consecutivos (1972 - 1992), Bolivia fue un
proveedor confiable de este energético. Es conocido, que
en ese periodo, las partes se valieron de fórmulas
imaginativas y aceptadas por ambos, para lograr un
equilibrio entre las pretensiones del vendedor y las
posibilidades del comprador.
Últimamente se ha
avanzado mucho para satisfacer la pretensión del país
vecino, en aumentar el flujo de gas a ser importado,
con volúmenes que se podrán incrementar en otros 20 MMm3/día
a los 7.7 MMm3/día, en actual vigencia. También se
sobreentiende, que a pesar de los “candados
contractuales” que se especifican en los acuerdos, que
esta operación permitirá a Argentina, cumplir con sus
compromisos asumidos con Chile. Pero lo importante es
que Argentina, acepta la negociación y fijación de
precios que las partes consideran aceptables, en una
operación de largo aliento, basados en la mutua
confianza, que a la postre, representa la verdadera
llave para viabilizar las grandes inversiones que se
precisan realizar. Por ultimo en el tapete de la mesa de
negociación, no se ocultó la creciente demanda de este
energético en la República Argentina, la disminución
gradual de sus reservas y la cultura de uso del gas en
su matriz energética por décadas.
Distinta es la figura
con Brasil, pues el cambio de uso del gas natural, en su
matriz es reciente, aunque el incremento en la demanda
del mismo, en los dos últimos años, es mayor que en la
Argentina.
Por otro lado, a diferencia de Argentina, Brasil ha
descubierto importantes reservas de gas en las cercanías
de sus costas marinas, muy próximas a sus centros
consumidores. Y no menos importante, también a
diferencia de Argentina, Brasil a través de Petrobrás,
destinará una inversión de $us 87.100 millones en los
próximos cinco años, en materia de desarrollo
energético, tanto dentro como fuera de sus fronteras,
según lo anunciado en el “Plan de Negocios 2007 - 2011,
de la estatal petrolera brasileña. De este monto, el
informe del mencionado Plan, contempla que se
destinarán, en este periodo, $us 7.200 millones al
sector del Gas y Energía, y $us 2.200 millones, al área
de distribución.
Brasil seguirá
necesitando del gas boliviano en el corto y mediano
plazo, pero está haciendo los esfuerzos necesarios para
liberarse de esta dependencia, en el largo plazo. La
defensa de Brasil, para no aumentar los precios de
exportación del gas, se basa en que existe un contrato
entre las partes que define y regula este precio.
Bolivia aduce que las condiciones han variado y por lo
tanto, su demanda es justa, además de la extrapolación,
con los precios de compra - venta de este energético,
que se definen en la región.
Tema complejo y de gran
importancia para el país. Primero, por la gran
expectativa nacional y regional, por aumentar los
ingresos, producto de esta exportación. Segundo, hay que
definir la presente situación que no ayuda a disipar la
incertidumbre, en este y otros temas relacionados con la
materia. Tercero, por que es imperioso definir un marco
de actuación que permita retomar el ambiente de diálogo
y cooperación entre ambos gobiernos, y finalmente, para
allanar el camino de la negociación de los contratos
suscritos con Petrobrás, que se deben definir en los
próximos meses.
