Industrializar el país, ¿una quimera?

 

Editorial 302

17/07/2006     

 

En las ultimas décadas, los sucesivos gobiernos, que pasaron por el Palacio Quemado, han planteado diferentes planes y proyectos para salir de la pobreza, planteando estrategias de desarrollo que se apoyaban, las más de las veces, en esquemas cerrados, como por ejemplo, incrementar las exportaciones de materias primas, librar la economía a las fuerzas del mercado, capitalizar y luego privatizar las empresas del Estado, limitar la responsabilidad de este, sólo al campo de la seguridad ciudadana, educación y salud, o según el actual Gobierno, concentrar las fuerzas productivas mayoritariamente en las manos del Estado planificador, promotor, ejecutor y controlador.


Todos estos esquemas han sido probados en Bolivia, sin poder salir del círculo de la pobreza. No es nuestra intensión profundizar sobre  los esquemas de gobernar, pero sí puntualizar, que bajo cualquier forma de gobierno, el país debe  industrializar sus bastos recursos naturales, además de otras áreas de la actividad productiva como el sector agropecuario, el sector forestal y la gran minería, para citar los  más importantes.


El esfuerzo desplegado por nuestros vecinos en este sentido, les ha posibilitado ofrecer mejores condiciones de vida a su población, creando fuentes de empleo que les brindó el oxigeno para su permanente desarrollo, en contraposición con nuestra realidad, donde primó siempre el esquema primario y rentista de exportar la materia prima, sin procesar y darle algún valor agregado que permita lograr mejores  precios al producto vendido.


Desarrollar una verdadera política de desarrollo progresivo en el campo industrial, reviste  una importancia fundamental, si en verdad se quiere salir del subdesarrollo. En nuestro caso, siendo Bolivia un país con tan increíbles y diversas riquezas naturales, el hecho de industrializarlas o no, equivale a seguir siendo un país pobre y subdesarrollado o, finalmente, iniciar el camino de su desarrollo y lograr ser un país rico si se concreta esta industrialización en algunas áreas, mencionando solo, para no complicar el análisis, el campo agropecuario, forestal, minero y de los hidrocarburos.


El actual Gobierno, en su campaña electoral, planteó entre sus puntos centrales de acción, la nacionalización de los Hidrocarburos, la instauración de la Asamblea Constituyente, la reforma de la tenencia de Tierras y la industrialización de los Hidrocarburos, que aquí solo hacemos referencia para puntualizar que se han dado pasos significativos (para bien o para mal),  en todos los puntos mencionados, pero no así en el campo de la industrialización, donde no se ven acciones concretas de realización, a no ser de pomposos enunciados en este sentido. Esperamos con verdadera ansiedad, que pronto se logre revertir esta situación.


En lo que se refiere a la industrialización de los hidrocarburos, el tema presenta características de una coyuntura favorable de los mercados sedientos de energía, y  que bien puede apoyarse en los recursos que está dejando la exportación del gas. Para ello, urge definir primero, los precios de exportación del gas con los países con los que se mantienen relaciones contractuales en este sentido, además de la definición de las condiciones de operación de las empresas que actúan en el medio. Esperamos ver pronto, en la mesa de negociaciones, proyectos de exportación de Energía Eléctrica, Metanol, DMG, Petroquímica, GTL y otros del rubro.


Es sabido por la opinión publica, el hecho que por el Ministerio de Hidrocarburos y por las oficinas centrales de YPFB, se ha realizado un verdadero desfile de empresas e interesados, que han dejado en los respectivos escritorios, varios proyectos y ofrecimientos para realizar sociedades con el estado boliviano, para activar en el campo de la industrialización del gas, especialmente en los proyectos de conversión del gas a líquidos (GTL) y construcción de centrales para generar y exportar energía eléctrica (Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú).


Es importante asignarle recursos a YPFB para que pueda participar del proceso de industrialización como socio activo de los proyectos, pero estos  recursos deben ser asignados por ley y no de forma aleatoria.


Esperamos que las varias señales negativas que se  han trasmitido  al mundo, no impidan la  realización de estos proyectos, que en el breve plazo, pueden cambiar completamente la economía del país. Más bien somos  optimistas, y esperamos que en la balanza de opinión, pese más las cosas positivas, que a cuenta gotas, asoman en el horizonte de la Nación.

 

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