El pasado 16 de Julio, tuvimos el honor de ser invitados
por Don Jorge Nuñez del Prado (dilecto amigo y eterno
motivador del que escribe estas líneas), a la
inauguración de la Plaza La Paz, localizada en el barrio
Urbarí de nuestra ciudad. Este ilustre personaje es
considerado por los propios residentes paceños en Santa
Cruz, uno de los representantes más distinguidos de la
paceñidad en esta ciudad, por ser portador de una
orgullosa trayectoria comercial y familiar de más de
cincuenta años en tierras cruceñas, conocedor como pocos
del flujo migratorio del interior del país a estas
tierras grigotanas, y habiendo aportado con su esfuerzo,
trabajo, hijos, nietos, amigos e innumerables fuentes de
trabajo, al progreso de la tierra que lo acogió con
cariño, y de la que se enamoró desde su juventud.
En palabras de
circunstancias, en el acto de inauguración de la plaza,
Don Jorge reflexionó con los presentes el sentido de la
integración de los pueblos de Bolivia, hoy amenazada por
intereses políticos sectoriales, que están provocando el
enfrentamiento entre las regiones de occidente con las
de oriente. Esta situación contrasta con el espíritu que
trasmite Santa Cruz, cuando recibe con los brazos
abiertos a una migración creciente y necesitada de
cobijo, trabajo y oportunidades de vida que, en la
mayoría de los casos, encuentran aquí. Citó como ejemplo
de lo expresado, su propia vivencia, como la de la
mayoría de los presentes, a los que se dirigió con sus
nombres, haciendo una reflexión que conmovió a todos, en
el sentido de luchar por esa integración nacional, que
se trasmite con fervor desde Santa Cruz hacia todo el
país.
A su turno, la
presidenta del Comité Cívico Femenino de Santa Cruz,
Ruth Lozada de Pareja expreso el sentir de la
institución que representa, afirmando, muy suelta de
palabras, la alegría de Santa Cruz de celebrar junto a
los residentes paceños, las fiestas julianas en
conmemoración de la efemérides de La Paz, ya que la
migración de ese departamento, significa un aporte al
desarrollo cruceño, destacando que todos debemos
trabajar por la integración y unión de los pueblos de
Bolivia. Ese el sentir de los cruceños… ¡allá de quien o
quienes quieran tergiversar este sentimiento! (…)
En días pasados, el
Comité Pro Santa Cruz, emitió un comunicado a todos los
habitantes del Departamento de Santa Cruz, fijando su
posición de “respeto absoluto a quienes llegaron a
nuestro suelo desde los distintos rincones del país, así
como de diversos países de América y el mundo, en busca
de cobijo, hogar, trabajo y bienestar, considerándolos
tan cruceños como los nacidos en nuestro departamento,
con los mismos derechos y obligaciones, respetando sus
costumbres, tradiciones y cultura que enriquecen la
nuestra, considerando además, que gracias al trabajo y
esfuerzo mancomunado, hacemos juntos, cada día más
grande esta tierra que nos acoge y nos nombra. Que se
sepa, que cruceños somos todos, absolutamente todos
quienes nos sentimos originarios de la vida y la
libertad.”
En ese contexto,
siguiendo el impulso de visionarios, la CAINCO promovió
encuentros entre El Alto y Santa Cruz, que muchos creían
antagónicos, realizándose un emocionante proceso de
diálogo y acercamiento entre ambas ciudades, que ha
dejado claro, que las necesidades y aspiraciones de los
bolivianos son las mismas, y por tanto, las soluciones
deben ser construidas por todos y cada uno de sus
ciudadanos. Lo importante es convertirse en agentes del
cambio y lograr vivir en armonía y complementación
mutua, en un ambiente de recíproco respeto y apoyo. Por
ultimo, con estas bases, presentó al Gobierno y a la
nación su propuesta de “Visión País”, que es una “luz de
esperanza, para los que creen que el diálogo es mejor
que la confrontación, simplemente si se tiene el valor
de escuchar y hablar con el corazón en la mano,
despojándose de todo prejuicio e interés personal.”
Estas reflexiones y
actuaciones de nuestras autoridades locales, que
compartimos plenamente, nos impulsan a mirar a nuestro
ser interior y reconocer que por nuestras venas circula
sangre de constructor, pero de puentes de unión, no de
trincheras para escondernos o protegernos de nuestros
propios hermanos.
Lo que es deplorable, y
en contraposición con este clima de trabajo, libertad y
alegre convivencia, donde se aceptan todas las culturas,
es que se intente imponer una visión de país andino a
una región que no lo es, empujando a la reacción no
deseada de la autodeterminación. Solo las instancias del
diálogo, permitirán superar estas diferencias.
