Cámara Boliviana de Hidrocarburos

 

Editorial 307

21/08/2006     

 

El pasado 20 de Agosto, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), celebró sus 20 años de existencia. Fundada hace dos décadas a iniciativa de 15 empresas del sector de hidrocarburos como una institución de derecho privado sin fines de lucro y con autonomía de gestión técnica, económica y financiera, con la finalidad de constituirse en el portavoz de las empresas del sector ante las autoridades del Gobierno Nacional y la estatal petrolera YPFB, en el intento de lograr un “espacio de intercambio de ideas y propuestas relacionadas con el rubro de los hidrocarburos”.


La CBH, al igual que otras instituciones gremiales regionales y nacionales, ha realizado cambios en sus estatutos a lo largo de su historia institucional, obedeciendo, a las necesidades de sus afiliados, al momento político o respondiendo a las políticas de Estado que en esta materia, se dictaban desde el Gobierno.


La primera reforma estatutaria se presenta en 1994 para dar lugar al ingreso de todas las compañías que desarrollaban sus actividades en las distintas fases de la industria petrolera, clasificando a las empresas en tres grandes grupos según la especialidad de su giro social.


En 2001, se realiza otra modificación importante al Estatuto Orgánico de la CBH, para adecuar el funcionamiento de la institución y sus afiliados a los cambios estructurales que se produjeron en el país en la década anterior, y fundamentalmente, a las repercusiones que tuvieron en el sector la ley de capitalización y la ley de hidrocarburos 1689, que animaron al capital externo a realizar grandes inversiones en el rubro de los hidrocarburos en el país, protegidos por la seguridad jurídica  que les proporcionaba la mencionada ley sectorial. Este panorama allana el ingreso de grandes compañías extranjeras y el fortalecimiento de muchas empresas nacionales para desarrollar su trabajo en este campo, agrupándose en el seno de la CBH, que las divide en cuatro grandes grupos de acuerdo a su actividad especifica: Upstream,  Downstream, Servicios y Suministros de Hidrocarburos y Servicios Auxiliares.


Este proceso dio  como resultado una nueva configuración energética nacional, producto de las grandes reservas de gas que se descubrieron en el país durante estos años, desempeñando la Cámara Boliviana de Hidrocarburos un importante papel en las relaciones entre el Estado, los inversionistas y las empresas del sector, además de buscar permanentemente el incremento y desarrollo de nuevas inversiones para el sector. El desempeño de la Institución, en este periodo, tuvo sus aciertos y falencias, con características de actuación propias al momento de cambio que se empezaba a vivir en el país a partir del 2003.


Hoy, el desafío de la CBH es distinto al que enfrentó en el pasado, pues si bien el ayer refleja una preocupación por la búsqueda de un crecimiento y reforzamiento institucional y coadyuvar el ingreso de inversiones externas para el sector, la mirada al futuro de la CBH, debe estar puesta fundamentalmente en saber relacionarse con la sociedad en su conjunto, consolidándose no solo hacia adentro, sino fundamentalmente hacia afuera.  Es imperioso generar un ambiente adecuado que permita al sector un acercamiento con el Estado y la sociedad civil en general. Es importante crear las condiciones para lograr un mejor entendimiento del alcance de las actuaciones de las empresas del sector,  convirtiendo a la CBH en un puente de unión entre el Gobierno, las empresas y la sociedad. En definitiva, lograr que la sociedad admita a la Cámara como el verdadero portavoz del sector.


Este es un trabajo difícil y de largo aliento, que debe ser encarado en un horizonte de largo plazo. Afortunadamente, percibimos vientos de cambio al interior de la Cámara, donde tanto su Directorio como sus altos ejecutivos, están desplegando una política de comunicación y explicación a la ciudadanía, que permitirá tener un mejor conocimiento de esta actividad tan sensible en el sentir de la población. Tarea por demás delicada, pero necesaria, dada la complejidad del momento político que vivimos y de la importancia económica y social que esta actividad representa para el país.

 

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