Sur, Centro y Norteamérica están íntimamente ligadas por
la geografía y la historia. Nuestra relación es ciertamente compleja, pero
también es promisoria, fuente de enorme oportunidad y grandes retos. Todos los
países que hacemos parte de este continente vivimos hoy circunstancias inéditas
que nos permiten capitalizar, como nunca antes, estas oportunidades y enfrentar
de manera novedosa y constructiva los desafíos presentes y futuros.
Cada uno
de los rasgos que deseamos imprimir a la nueva relación entre estados exigirá
una estrecha colaboración y un compromiso para alcanzar las metas que nos hemos
propuesto.
La
relación plena que queremos construir exige que las autoridades de todos los
países trabajen juntas para encontrar soluciones a asuntos bilaterales tan
complejos como los acuerdos en materia energética, pero que también podamos
discutir temas regionales e internacionales de interés mutuo.
La
relación madura que pretendemos establecer en temas vinculados a la energía en
todas su vertientes, implica la libertad de expresar claramente las diferencias
y las coincidencias. Por ello, la trasparencia y la confianza deberán de
prevalecer en el trato cotidiano entre gobiernos que buscan objetivos comunes de
largo plazo.
No
olvidemos que el desarrollo de políticas energéticas en la región sólo será
sostenible y sólido si se logra concensuar los proyectos e iniciativas tanto
públicas como privadas.
Qué mejor
lugar que la oportunidad que ofrece el Foro de Integración Energética Regional (FIER
I), promovido por OLADE, para impulsar una nueva etapa de desarrollo y
prosperidad compartida entre nuestros países.
Esta es
una buena forma de dejar atrás los años de malentendidos y la desconfianza
mutua, para concentrarnos en una relación más cooperativa y acorde con el ritmo
de los cambios ocurridos en nuestras naciones.
También
esperamos con entusiasmo que la XXXVIII reunión de ministros logre los
resultados que se espera.
Esta
realidad nos debe alentar en el esfuerzo de encontrar mejores mecanismos de
cooperación en todos los ámbitos energéticos. Impulsados por el motor comercial,
los demás aspectos de la relación podrán integrarse en una matriz de prosperidad
si los abordamos de manera plena, madura y equitativa.
El trabajo
que realicemos de manera conjunta, para tratar el tema energético será
fundamental no sólo para todos nuestros países sino para establecer una guía de
largo plazo ante un fenómeno que, sin duda, ha adquirido una enorme importancia
mundial.
Con la
mirada puesta en el futuro y sin dejar de reconocer los aciertos y los
desaciertos, aprovechemos la oportunidad para colaborar en este asunto desde
todos los frentes, con base en visiones realistas.
Los
bolivianos nos sentimos orgullosos de los logros de nuestro país en materia
energética, particularmente el referido a la exportación de gas al Brasil y
Argentina. Sin embargo, estamos concientes que ningún país, por sí solo, podrá
desarrollar planes de integración energética.
Para
lograrlo, requerimos de la cooperación fluida, en todos los niveles, para
fortalecer las cadenas de exploración, explotación, producción, transporte y
distribución en todos los países.
La
cooperación entre nuestras sociedades favorece claramente el logro de este
objetivo; las medidas unilaterales y la falta de confianza y de comunicación lo
impiden.
Nuestros
países cuentan con importantes recursos energéticos, renovables y no renovables,
cuya generación recae muchas veces en zonas limítrofes y áreas compartidas. No
perdamos de vista las necesidades estratégicas de la región en la búsqueda de
nuevos mecanismos de producción, venta o intercambio de energía. Busquemos ser
socios cercanos y eficaces para enfrentar los problemas que generan la escasez
de los recursos o las imperfecciones del mercado.
Nuestro
objetivo debe responder con eficacia a las necesidades del crecimiento
económico. Tenemos el interés de sumar esfuerzos, evitar cualquier rezago,
tomando en cuenta la preservación del medio ambiente y la preeminencia de una
visión integral y de largo plazo.
Construyamos un futuro común, trabajemos juntos para la prosperidad energética
de nuestras naciones.