Bajo un mismo cielo

 

Editorial 309

04/09/2006     

 

Sur, Centro y Norteamérica están íntimamente ligadas por la geografía y la historia. Nuestra relación es ciertamente compleja, pero también es promisoria, fuente de enorme oportunidad y grandes retos. Todos los países que hacemos parte de este continente vivimos hoy circunstancias inéditas que nos permiten capitalizar, como nunca antes, estas oportunidades y enfrentar de manera novedosa y constructiva los desafíos presentes y futuros.


Cada uno de los rasgos que deseamos imprimir a la nueva relación entre estados exigirá una estrecha colaboración y un compromiso para alcanzar las metas que nos hemos propuesto.
La relación plena que queremos construir exige que las autoridades de todos los países trabajen juntas para encontrar soluciones a asuntos bilaterales tan complejos como los acuerdos en materia energética, pero que también podamos discutir temas regionales e internacionales de interés mutuo.


La relación madura que pretendemos establecer en temas vinculados a la energía en todas su vertientes, implica la libertad de expresar claramente las diferencias y las coincidencias. Por ello, la trasparencia y la confianza deberán de prevalecer en el trato cotidiano entre gobiernos que buscan objetivos comunes de largo plazo.


No olvidemos que el desarrollo de políticas energéticas en la región sólo será sostenible y sólido si se logra concensuar los proyectos e iniciativas tanto públicas como privadas.
Qué mejor lugar que la oportunidad que ofrece el Foro de Integración Energética Regional (FIER I), promovido por OLADE, para impulsar una nueva etapa de desarrollo y prosperidad compartida entre nuestros países.


Esta es una buena forma de dejar atrás los años de malentendidos y la desconfianza mutua, para concentrarnos en una relación más cooperativa y acorde con el ritmo de los cambios ocurridos en nuestras naciones.


También esperamos con entusiasmo que la XXXVIII reunión de ministros logre los resultados que se espera.
Esta realidad nos debe alentar en el esfuerzo de encontrar mejores mecanismos de cooperación en todos los ámbitos energéticos. Impulsados por el motor comercial, los demás aspectos de la relación podrán integrarse en una matriz de prosperidad si los abordamos de manera plena, madura y equitativa.


El trabajo que realicemos de manera conjunta, para tratar el tema energético   será fundamental no sólo para todos nuestros países sino para establecer una guía de largo plazo ante un fenómeno que, sin duda, ha adquirido una enorme importancia mundial.


Con la mirada puesta en el futuro y sin dejar de reconocer los aciertos y los desaciertos, aprovechemos la oportunidad para colaborar en este asunto desde todos los frentes, con base en visiones realistas.


Los bolivianos nos sentimos orgullosos de los logros de nuestro país en materia energética, particularmente el referido a la exportación de gas al Brasil y Argentina. Sin embargo, estamos concientes que ningún país, por sí solo, podrá desarrollar planes de integración energética.


Para lograrlo, requerimos de la cooperación fluida, en todos los niveles, para fortalecer las cadenas de exploración, explotación, producción, transporte y distribución en todos los países.
La cooperación entre nuestras sociedades favorece claramente el logro de este objetivo; las medidas unilaterales y la falta de confianza y de comunicación lo impiden.


Nuestros países cuentan con importantes recursos energéticos, renovables y no renovables, cuya generación recae muchas veces en zonas limítrofes y áreas compartidas. No perdamos de vista las necesidades estratégicas de la región en la búsqueda de nuevos mecanismos de producción, venta o intercambio de energía. Busquemos ser socios cercanos y eficaces para enfrentar los problemas que generan la escasez de los recursos o las imperfecciones del mercado.


Nuestro objetivo debe responder con eficacia a las necesidades del crecimiento económico. Tenemos el interés de sumar esfuerzos, evitar cualquier rezago, tomando en cuenta la preservación del medio ambiente y la preeminencia de una visión integral y de largo plazo.


Construyamos un futuro común, trabajemos juntos para la prosperidad energética de nuestras naciones.

 

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