Saturación del sistema energético nacional

 

Editorial 313

02/10/2006     

 

En nuestra edición 248 y en el editorial de la edición 250 de julio del pasado año, se analizaba la falta de planes e inversiones en la generación de energía eléctrica en el país, lo que representaría un desfase entre la oferta versus la demanda que estaba creciendo, motivando en esa fecha que la Superintendencia de Electricidad se pronuncie al respecto, señalando enfáticamente “que la falta de inversiones en el sector, podría generar un racionamiento en el suministro de electricidad”.

Recordemos que en el periodo 1995 - 2003, el sistema recibió inversiones del orden de los 724 millones de dólares,  satisfaciendo los requerimientos de la demanda, presupuestándose una inversión de 658 millones de dólares para el periodo 2004 - 2007, lo que no esta sucediendo, pues solo se han realizado inversiones en el sector de la distribución, pero no así en la generación de electricidad.

Actualmente se registra un equilibrio entre la oferta y la demanda de energía, gozando el sistema de un suministro estable y confiable, pero estamos por ingresar a un periodo de alto crecimiento de la demanda, calculada en un 9% anual para los próximos cuatro años por el Comité Nacional de Despacho de Carga (CNDC), sin embargo la oferta no responde a este requerimiento, ya que salvo Guaracachi en Santa Cruz, ninguna otra generadora ha presentado algún plan de inversión o expansión.  La regulación en vigencia, no obliga a las generadoras a invertir en el rubro, liberando esta necesidad a las condiciones laterales imperantes en el mercado.

La presión en el sistema, se verá incrementada, cuando grandes proyectos mineros como San Cristóbal y San Bartolomé inicien operaciones y Tarija y Trinidad ingresen al Sistema Integrado Nacional (SIN), con lo que se estima que se requerirán por lo menos unos 400 MW adicionales a los actuales,  hasta el año 2010, fijando la demanda, para ese entonces,  en unos 1.420 MW.

El hecho que no se conozca ningún proyecto hidroeléctrico para la generación de energía en los próximos años, implica que el parque generador deberá ser atendido por nuevas turbinas a gas, lo que nos trae una paradoja increíble, pues actualmente no se cuenta con disponibilidades en la producción de gas para estos fines,  además de requerirse nuevas inversiones para la construcción de gasoductos para el transporte de este energético que alimentará a las nuevas plantas generadoras, ya que el sistema de gasoductos existentes, ha llegado a su limite de capacidad de transporte.  Dependiendo el lugar donde se instalen las nuevas turbinas, se requerirá también, de nuevas inversiones en el sistema de transporte de energía, para tener un SIN equilibrado y confiable en sus distintos componentes.

Dadas las características del problema, sumados a las características políticas y socio - económicas por las que atraviesa el país, no se debería dejar que solo las fuerzas del mercado regulen la situación, sino que se debería contar con un plan a mediano plazo, donde también participen las instancias gubernamentales (ofreciendo entre otros, seguridad jurídica), junto a las empresas del sector, para encarar a futuro los requerimientos de la demanda.

Lo cierto es que todo el sistema energético nacional, está alcanzando su máxima capacidad y esto  involucra tanto a la generación y transmisión de electricidad, como a la capacidad de transporte de gas (gasoductos), estimándose que se necesitará por lo menos de unos 500 millones de dólares de inversión para cubrir estas necesidades hasta el 2010. No hacerlo traerá grandes problemas al sistema. Los pasos que se puedan dar, dependerán en gran medida, de las condiciones en que se termine de negociar los nuevos contratos con las empresas petroleras, lo que marcará un norte a las relaciones contractuales entre las empresas privadas, de este y otros rubros, y el estado boliviano.

Esto en el país que aún pretende mantener su status de suministrador energético del Cono Sur.

 

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