Argentina compra nuestro gas

 

Editorial 316

23/10/2006     

 

Compartimos la opinión de algunas personas en el sentido que estamos pasando por un momento apropiado para lograr importantes transformaciones en beneficio del país, pero colegiremos también que estamos haciendo mucho para dejar pasar este buen momento, sin saber como administrarlo en forma adecuada para lograr una plataforma de verdadero cambio y progreso.


Y es que el escenario para que el gobierno central pueda llevar adelante una política a nivel nacional para el conjunto de la ciudadanía, aprovechando una coyuntura post electoral nunca antes vista en la historia del país, se va diluyendo a medida que los discursos radicales van subiendo de tono, y las acusaciones del Ejecutivo que buscan victimas dentro y fuera de nuestras fronteras, atacando esquemas pasados, acometiendo contra personajes que ya no están, negando espacios a ideas y planteamientos que no comulgan con sus programas, cerrando filas en contra de todos los que no acompañan sus bocetos.


Pero la responsabilidad para lograr este cambio propuesto, es de todos, no solo del Gobierno y en este sentido, volvemos a sentir una profunda diferencia entre la forma de pensar de los bolivianos. Unos persistiendo en escudriñar el horizonte del pasado, sin plantear esquemas de trabajo y desarrollo, rogando por dádivas del cielo,  y otros arremetiendo contra el mundo, con la premisa de trabajar hoy,  un poco más fuerte que ayer. Unos manteniendo una inercia de pasividad enervante, por miedo a repetir errores del pasado y otros aceptando, compartiendo y apoyando ideas que plantean nuevas posibilidades y nuevos horizontes.


Es con este norte que debemos hacer escuchar nuestra voz, insistiendo en un mensaje de unión, confianza en nosotros mismos, seguridad en nuestras posibilidades y sobre todo,  de esperanza en un futuro mejor. El momento actual es único, de características muy particulares. No podemos volver a equivocarnos, no tenemos ese derecho, por nosotros mismos y sobre todo por las futuras generaciones.


El mejor proyecto para concretar nuestras aspiraciones de mejora, es el de diseñar una Bolivia abierta e integrada al mundo, comprometida con sus ciudadanos y asegurando el respeto a sus vecinos, pero también exigiéndolo. Reclamando el respeto de nuestros gobernantes a todos sus ciudadanos y nosotros comprometiendo ese respeto a nuestra autoridad, no por obediencia, sino por retribución a sus aciertos.


El punto de partida para esta concepción bien puede ser el contrato de compra - venta de gas a la Republica Argentina, que se firma gracias a la perseverancia de nuestro vecino para comprar nuestro gas, y cuyo contrato asegura al país y a las empresas asociadas a este macro emprendimiento, alrededor de los 50.000 millones de dólares en las próximas dos décadas. Momento para celebrar.


Este histórico contrato, nos deja algunas enseñanzas:

a) estamos aprendiendo a salir a vender nuestros recursos, no solo dejando que vengan a comprar, b) el negocio se puede concretar desde otros puntos de vista, distintos a los nuestros y c) tener la concepción que una decisión así, facilitará las definiciones en buenas condiciones el esquema general del sector.


Entramos en una nueva etapa de definiciones. Esperamos que nuestras autoridades actúen con la sabiduría que el momento exige y sepan responder con altura, las grandes expectativas que se están generando tanto hacia adentro de la nación, como hacia fuera, en instancias en que el mundo nos observa y que nos jugamos nuestro futuro. Y es que hoy, como nunca, el mundo nos sonríe, pues requiere de nuestros productos, pero también hoy como nunca, abandonamos nuestro país, pues es poco o nada lo que nos ofrece… y las condiciones están dadas para revertir esta fatalidad.


Estamos en un punto de inflexión de nuestra historia, solo esperamos que todos actúen con responsabilidad.

 

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