Relacionamiento con Chile

 

Editorial 317

30/10/2006     

 

En los últimos años se ha escrito mucho en todos los medios del país sobre nuestro gas, habiendo despertado diversas reacciones en la población. Unos lo han “bendecido”, otros lo han “maldecido”.  Hay quienes afirman que es un recurso que puede sacar de la pobreza al país, otros afirman que nos llevará al desastre total como nación. Esto no es exageración, basta repasar la prensa nacional para comprobar lo expresado. Se está lejos de haberse escrito o dicho todo con respecto a este energético.


Sin intentar bendecirlo y mucho menos maldecirlo, podemos afirmar que el gas es energía y energía es vida. Los países que cuentan con este recurso, pueden encarar su desarrollo con mayor facilidad que aquellos que no lo tienen. Hoy más que ayer, pero de seguro menos que mañana, la energía se ha constituido en algo imprescindible para la vida moderna. Así como el oxigeno lo es para respirar o el agua para vivir, la energía es la fuente motora de la vida misma, y el gas uno de las fuentes energéticas más económicas, limpias y respetuosas del medio ambiente que se conocen. De ahí su importancia y, cuando se dispone de este recurso, hay que saber administrarlo en forma apropiada y responsable.


Es un error pensar que el gas solo se lo puede relacionar como el  resultado de lo que se obtiene por su venta, menos lo que se gasta en su extracción y comercialización. Es mucho más que esto, es mucho más que números. Cuando su venta compromete a dos o más países, es mucho más que una operación de compra-venta. En estos casos, el gas es un energético que involucra relación e integración entre regiones y/o países, poder, estrategias y consideraciones geopolíticas que definen acercamientos entre las partes. Es uno de los componentes negociadores más importantes de cuantos se nos presentan en la actualidad.


Este el elemento no contemplado en nuestras negociaciones, este el elemento no comprendido por nuestro pueblo. No tener en cuenta este ingrediente, nos inhibe a plantear una estrategia negociadora de nuestro apreciado recurso,  inclusive con Chile. Aquí la vista se nos nubla, por anteponer otros sentimientos que no permiten iniciar negociaciones abiertas con nuestro vecino, menos idealizar avances, producto de ceder posiciones extremas, tanto de un lado como del otro. Para nosotros, en este caso,  el gas debe ser un medio, aunque entendemos que para Chile debe ser un fin.


Celebramos algunas negociaciones que se han realizado en este sentido, pero son negadas por las autoridades de ambos países y nadie quiere comentar sobre el particular, por el riesgo político que estas negociaciones conllevan. Aquí nos preguntamos ¿por que no dar vuelta la hoja y más bien tomar la bandera de la integración energética como el catalizador buscado para acortar el camino del buen entendimiento entre ambos pueblos? Estamos en presencia de mercados complementarios que ofrecen apoyos para las deficiencias del otro. La intencionalidad de un acercamiento está en el subconsciente de ambos pueblos, lo que falta es eficiencia, decisión, voluntad política, sabiduría y mucho valor de parte de ambos gobiernos, para llevar adelante una política de esta naturaleza. Hoy, ambos países tienen gobiernos que se han manifestado mutuas simpatías y cuentan con el respaldo masivo de sus bases. ¿Por que no animarse a plantear a sus ciudadanos una apertura política plena con su vecino? - ¿Por qué negar unas negociaciones que se repiten sin éxito de tanto en tanto, precisamente porque no se realizan de cara al pueblo? - ¿Porque negar la opción de lograr un éxito político, en la  concreción de las aspiraciones y necesidades de uno por el aporte del otro? Pero ya no en forma tímida, reservada y limitada, sino más bien, abierta, total y con el consentimiento del pueblo. Hay mucho que uno le puede ofrecer al otro, y viceversa.


A fin de año, se realizará la Cumbre Sudamericana de Presidentes en Cochabamba. Aplaudimos la intensión del Gobierno Nacional de realizar un recibimiento especial a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pero deseamos sinceramente que este recibimiento, sea algo más que un saludo protocolar. Lo importante es que se den pasos concretos de acercamiento entre dos naciones que tienen mucho que ofrecerse, teniendo en cuenta el pasado, pero fundamentalmente, mirando el futuro.
 

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