Recientemente ha sido posesionado el tercer presidente
de la Corporación Petrolera Estatal YPFB, en apenas un
año de gestión de la actual administración
Gubernamental. Esta designación recayó en la persona de
Manuel Morales Olivera, militante del Movimiento al
Socialismo (MAS), quien presenta un perfil mucho más
político que técnico, a quien se le atribuye una
participación directa en la formulación de la Ley 3058,
asesor principal de todo el proceso de “nacionalización”
del sector de hidrocarburos, además de haber liderado el
equipo que negoció los contratos suscritos con las
empresas petroleras.
Se entiende, por lo
trascendido, que el Señor Morales ocupa el cargo en
forma interina, lo que presupone que en un periodo no
muy largo, se nombrará al cuarto presidente de la
estatal, en vista que el actual no reúne los requisitos
exigidos por ley para desenvolverse como presidente de
la Estatal.
Los desafíos a corto plazo del flamante presidente de
YPFB son, continuar con el proceso de nacionalización,
asegurar los contratos de abastecimiento de gas para el
mercado interno y los mercados de exportación a Brasil y
Argentina, fiscalizar los contratos petroleros
recientemente renovados, continuar con el proceso de
refundación de YPFB, con la participación de esta en las
empresas capitalizadas del sector como ser Andina, Chaco
y Transredes, además de recuperar para el Estado la
empresa CLHB y las refinerías de Cochabamba y Santa
Cruz, para permitir que YPFB participe en forma directa
en toda la cadena productiva de los hidrocarburos,
renegociar los precios de exportación a Brasil, además
de incrementar las cantidades a exportar a este país y,
finalmente, iniciar el largamente anunciado proceso de
industrialización del gas en territorio nacional -
¡Interesante agenda, para un presidente interino u
oficial!
Esta nueva
estructuración de la cúpula ejecutiva de YPFB nos
recuerda los vaivenes y sobresaltos sinusoidales con que
se inició, en el actual gobierno, las definiciones de
políticas en el sector. Ya pasamos por todas, y se vivió
un veranito esperanzador con la firma de los contratos y
la apertura del mercado argentino, que esperamos no se
rompa, y se logre continuar con este trabajo iniciado,
donde quedaron en el camino, personalidades de diversos
matices.
Se entiende que el
Gobierno intenta darle a las actuaciones de YPFB un
tinte muy Estatal, para lo cual tendrá que adecuar las
reglas que definen estas actuaciones, empezando por los
cambios y/o adecuaciones a la ley 3058 que el actual
ministro del ramo, Carlos Villegas pretende realizar,
buscando para ello, los consensos con los distintos
sectores y regiones, que pretenden mantener algunos
contrasentidos de esta ley como lo referido a la
participación de los pueblos originarios o el
desmembramiento técnico - gerencial que se hace a YPFB,
repartiéndolo por toda la geografía nacional, amén de
otros.
Pero lo que más
preocupa, sin duda, es la causal del alejamiento del
anterior presidente, Juan Carlos Ortiz, quien pretendió
aplicar criterios modernos en el manejo de la empresa,
los que no son compartidos con sectores dentro del
Gobierno, especialmente en lo que a contratación de
personal se refiere. Esta lucha al interior del
Gobierno fue ganada por estos, logrando la sustitución
de Ortiz y posesionando a Morales a la cabeza de YPFB.
Ya se escucha en todos
lados la inquietud ciudadana, que se pregunta si
volverán los tiempos en que YPFB era la caja del
Gobierno de turno, lo que originó el resquebrajamiento
de la empresa, motivando la capitalización de YPFB junto
a otras empresas del Estado.
Estamos en un proceso
de cambio, que duda cabe. Lo que no está claro, es el
norte que el Gobierno ha trazado para YPFB, y mucho
menos, como se piensa llegar. En contrapartida, está muy
claro que lo que se baraja es mucho, pues gran parte del
futuro económico del país se juega en este sector. La
incógnita si volverán las injerencias políticas a YPFB
preocupa a más de uno. Esperamos que las aguas revueltas
decanten una vez más.