Edición 343 - 07/05/2007

 

Editorial

Libertad para la libertad de expression
 

La libertad de prensa es la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados por los poderes del Estado.

En Bolivia éste derecho está garantizado por la Constitución Política del Estado; sin embargo, durante sucesivos gobiernos que, por supuesto, no eximen al actual, el libre ejercicio de esta prerrogativa constitucional ha sido objeto de duros cuestionamientos por los atropellos de que son objeto los periodistas en su trabajo cotidiano, principalmente en la cobertura de la información que esta ligada al aparato gubernamental.

Es en ese escenario que el Día Mundial de la Libertad de Prensa viene a recordarnos a todos -gobiernos, organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y sociedad civil- el papel decisivo que desempeña la libertad de prensa en el fortalecimiento de la democracia y el fomento del desarrollo en todo el mundo.

Este Día, que fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, se ha venido celebrando desde entonces cada 3 de mayo.

Su celebración en nuestro país ha tenido este año un sabor muy especial por el reconocimiento, a través del denominado “Premio Libertad 2007”, en la persona del Cardenal Julio Terrazas, a la defensa de la libertad de expresión, puesto que en momentos críticos y, cuando el Gobierno demostrando una conducta autoritaria quiso desvirtuar el ejercicio de este derecho, fue la palabra, mesurada y atinada, del Cardenal Terrazas, la que fijo una posición para que prime el entendimiento y el libre derecho a informar que tienen los medios de comunicación.

Este reconocimiento, en su primera versión, ha sido instaurado por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), institución de la cual nos honra formar parte, y es un justo homenaje a la autoridad religiosa pero, de igual manera, es un reconocimiento a todos aquellos, hombres y mujeres, que a diario construyen, a través de su silenciosa labor, el camino para que los bolivianos sean ciudadanos bien informados.

“Deseamos seguir trabajando por la paz y la libertad, para que la libertad sea un orgullo y así poder frenar las imposiciones”, es la frase vertida por el Cardenal Julio Terrazas después de recibir tan justo reconocimiento.  Creemos, sin equivocarnos, que en tan pocas palabras se encierra un mensaje que cada uno de nosotros deberá interpretar a cabalidad.

Todavía resuenan los ecos de lo que planteaba hace 25 años por el Informe MacBride, que descubría la lógica de funcionamiento de los medios masivos: la falta de pluralismo de las fuentes informativas, su concentración vertical y horizontal, la trasnacionalización... Sin embargo, a la par de esta cultura creció otra: la de los nuevos medios, con su propias desigualdades pero más descentralizada, participativa y reticular.

Decía el informe MacBride que “la comunicación es un intercambio permanente entre interlocutores iguales o al menos recíprocamente responsables. La comunicación basada en un intercambio y un diálogo libres, no solamente es más auténtica y más humana, sino que además constituye una mejor salvaguarda de la armonía social”.

 

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