Edición 347 - 04/06/2007

 

Editorial

Exportar gas e importar GLP

La pronosticada crisis de provisión de GLP en el mercado nacional dejó de ser un nubarrón en el horizonte y se ha convertido en una tormenta, para la cual el Gobierno, a través de la cartera de Energía e Hidrocarburos, ha desplegado un paraguas anunciando la compra de 45 toneladas diarias del energético de Argentina, Perú y Venezuela, durante tres meses.

 

Desmenuzar las causas que han acarreado al país que hoy se precia de tener las segundas mayores reservas de gas natural del Continente, luego de Venezuela, a esta crisis, no es el motivo del presente editorial, sino más bien destacar que este tipo de medidas tienen que ser vistas en lo inmediato como un paliativo necesario para remediar un mal que ya la tenemos muy bien instalado en casa.

Claro, como sucede con cualquier problema que involucra al Estado, la situación se hace oportuna para que la oposición, política en este caso, se desgarre las vestiduras y de al problema un tinte de escándalo nacional, sin asumir conciencia que el mismo es una bola de nieve que fue creciendo incontrolablemente desde la época en que les tocó gobernar. Ojo que no estamos justificando al actual Gobierno que también suma errores.

 

Que Bolivia importe gas, cuando es el principal suministrador de Brasil, la primera potencia suramericana y la octava economía del mundo, pareciera un argumento digno de Ripley. Sin embargo, “la necesidad tiene cara de hereje” reza una frase popular, y vistas así las cosas no debe extrañarnos el saber que Venezuela, quinto productor mundial de petróleo y dueño de las mayores reservas de gas de Sud América, acaba de firmar un contrato para comprarle gas natural a su vecina Colombia.

 

La firma del contrato de suministro de gas entre la República de Colombia y la República Bolivariana de Venezuela, forma parte del desarrollo del Gasoducto Transoceánico, tramo Antonio Ricaurte. La primera fase de esta infraestructura gasífera tendrá una longitud de 225 kilómetros, con tuberías de 26 pulgadas de diámetro y se extenderá desde Maracaibo, Venezuela, hasta Campo Ballenas, en la localidad colombiana de Santander.

 

Venezuela ha recurrido a dicho camino para poder suministrar gas a una región de su territorio que actualmente precisa del energético. Consideramos que se trata de soluciones que, como en el caso boliviano con el GLP, son respuestas inmediatas y prácticas a un problema de fuerza mayor.

 

Cabe recordar que la demanda de GLP alcanzó a 1.036 toneladas diarias y la producción se ha mantenido en 990 toneladas. El resto es cubierto con saldos que generan las refinerías.

 

La producción aumentará en diciembre próximo, ha dicho el Ministro Carlos Villegas, pero la principal apuesta del Gobierno es la inversión de 400 millones de dólares que hará Argentina para instalar una planta separadora de líquidos del gas natural en el sur de Bolivia, pero que no estará lista antes de 2009. Sin embargo, también debemos aguardar con optimismo el compromiso de Venezuela de invertir en Bolivia en plantas de separación de líquidos, lo que a mediano plazo podría determinar que la producción del combustible sature la demanda y genere excedentes para la exportación; pero, de igual manera, debemos pensar en poner fin a la subvención al GLP, una de las causas de su permanente escasez debido al contrabando de que es objeto, principalmente hacia Perú y Paraguay, países donde su precio es ampliamente superior al de Bolivia.

 

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