Edición 350 - 25/06/2007

 

Editorial

Se veía venir

La incertidumbre de los últimos años en el sector de los hidrocarburos le ha extendido su primera factura al Gobierno, la producción de gas natural parece lanzar la primera alerta roja, de lo que en poco tiempo más puede constituirse en un mayúsculo dolor de cabeza para el mandato de Evo Morales, incapacidad de cumplir con los volúmenes pactados en los contratos de compra - venta de gas natural con las Repúblicas de Brasil y Argentina y para atender el suministro al mercado interno. ¿Las razones?, se pueden barajar muchas, pero una comienza a brillar con luz propia, falta de inversiones en desarrollo de reservas, exploración y producción. Esto es grave.

Sin ser alarmistas ni agoreros -porque no es ni será nuestro estilo- creemos que todo el manoseo político del que fue objeto el sector de los hidrocarburos en los últimos cuatro años aplica su primera estocada mortal. ¿La víctima? La buena fe del Estado. Porque ya está comprometida, ¡sí señores!..... desde el momento en que el suministro de gas a Cuiaba (Brasil) y a la Argentina son objeto de recortes, el país está incumpliendo la palabra comprometida contractualmente. No interesa la cantidad, sino la responsabilidad de ser un suministrador creible, piedra angular de este negocio.

La incertidumbre es el mejor caldo de cultivo para la inseguridad jurídica, y donde esta reina nadie arriesga un centavo, eso es lo que ha pasado en los últimos años, no se ha invertido en el desarrollo de las reservas que hoy podrían dar al país la tranquilidad de saber que los compromisos externos e internos están respaldados e incluso se podría hablar de un superavit para cualquier eventualidad.

Las palabras mesuradas del vocero de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, Yussef Akly, vertidas a un matutino nacional, en sentido que Bolivia no incumplirá los contratos de provisión de gas natural, pero no tendrá capacidad de atender la totalidad de la demanda externa, es una señal inequívoca de lo anteriormente expuesto, hemos llegado al límite de la capacidad de producción. Situación que podría complicarse mucho más con el pedido de Brasil de ampliar a mediados de julio a 30 millones de metros cúbicos diarios el volumen del gas adquirido a Bolivia y pactados en el GSA.

En ese contexto, el Gobierno, a través de YPFB, admite que las reservas probadas de gas han descendido de 28,7 a 19,3 trillones de pies cúbicos. Una cifra que, si bien nos mantiene como el segundo país con las mayores reservas de gas natural, después de Venezuela, demuestra que aquello de firmar nuevos contratos y buscar nuevos mercados para el energético estrella del país puede ser, en las actuales condiciones, una reverenda irresponsabilidad. Esperemos que no.

 

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