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Mutún, la punta del iceberg
De un iceberg sobresale del agua sólo una
octava parte de su volumen total, por lo que
estas masas gélidas constituyen un peligro
para la navegación, ya que pueden alcanzar
dimensiones enormes. En otras palabras, el
navegante sólo observa la punta del iceberg,
porque el resto está debajo del agua.
Valga la analogía para comparar un iceberg
con la importancia que, a partir de ahora,
tendrá el colosal yacimiento del Mutún,
gigante de hierro que por siglos ha dormido
para despertar y rugir anunciando la buena
nueva que va a significar para la provincia
Germán Busch, el departamento de Santa Cruz
y toda Bolivia su explotación.
Decimos que es la punta del iceberg, porque
todavía no estamos viendo la cadena de
proyectos paralelos que vendrán tras de él,
independientemente de estar vinculados el
uno con el otro. Proyectos que harán de la
zona el Polo de Desarrollo del Sudeste que
por tantas décadas vieron postergado los
hijos de aquella región de inconmensurable
belleza natural.
Comencemos a enumerar: Complejo Minero
Siderúrgico para la producción de 5.000.000
de toneladas métricas de pellets; 2.000.000
de toneladas métricas de hierro de reducción
directa y 1.730.000 toneladas métricas de
acero.
Polo Petroquímico para la producción de
600.000 toneladas de polietileno, un
proyecto que involucra a Braskem, Petrobras,
Repsol YPF e YPFB con una inversión de 1.500
millones de dólares.
Planta de producción de Biodiésel, un reto
del Grupo Gravetal, que sólo aguarda las
condiciones necesarias para ser
implementado.
Planta Termoeléctrica para la generación de
electricidad, proyecto liderado por Pan
American Energy.
Planta de producción de Urea, con capitales
chinos y bolivianos y una inversión cercana
a los 1.000 millones de dólares.
No estamos hablando del boom chino, nos
estamos refiriendo a lo que seguramente será
una pronta realidad a partir de la firma del
contrato entre la Empresa Siderúrgica del
Mutún y la empresa Jindal Steel Bolivia
S.A., acuerdo que obliga a la compañía india
a cumplir un cronograma de inversiones, cuyo
plan será presentado en un plazo de 90 días
después de protocolizado el acuerdo, y
comenzará a producir acero a partir del
quinto año de ejecución del proyecto minero.
Nos alegra saber que Bolivia participará en
toda la cadena productiva, es decir, desde
la exploración, explotación minera,
concentración, peletización, reducción
directa, aceración, industrialización y
comercialización de productos metalúrgicos y
siderúrgicos obtenidos del hierro.
Pero también somos cautelosos al asumir
conciencia que todos esos proyectos tendrán
como combustible el gas natural, energético
cuya producción debe crecer para satisfacer
la demanda de los mismos. Se habla de la
expansión del Gasbol (ver nuestras páginas
centrales) para satisfacer dicha necesidad,
pero también debe quedar claro que la
inversión para que ello suceda precisa de
condiciones favorables, que bien sabemos
cuales son.
En ese contexto, que estamos seguros será
superado, surge un anuncio que también es
una buena nueva, nos referimos a la
Cooperativa Rural de Electrificación (CRE),
que acaba de anoticiarnos sobre su proyecto
de generación para contribuir al Sistema
Interconectado Nacional y al proyecto Mutún.
Una buena noticia que no nos extraña venga
de una compañía emblemática que estamos
seguros llegará a convertirse en lo que un
día soñó nuestro dilecto amigo Juan Carlos
Antelo, una Corporación Energética.
Si señores, no nos equivocamos al decir una
vez más: Mutún, la punta del iceberg.
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