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Electricidad, con pronóstico reservado
No vamos a decir que nos cayó como un balde
de agua fría, desnudos, a la intemperie y
con un sur que llega cada 30 años, las
conclusiones del 1er Foro “Energía,
Integración y Responsabilidad Social”,
celebrado bajo la organización de la
Fundación Amérida, en Santa Cruz de la
Sierra. “Si no se realizan inversiones
inmediatas en generación y transporte de
electricidad, el año 2009 llegará el
racionamiento del servicio”.
Tales conclusiones ubican en su verdadera
dimensión una cadena de informaciones que se
han venido publicando, a partir de análisis
realizados por diferentes especialistas de
nuestro país. “Habrá racionamiento de
electricidad en La Paz”, “Occidente corre
riesgo de quedar sin energía”, “Si no se
invierte en generación y transporte de
electricidad llegará el racionamiento”, son
algunos de los titulares”, que desde hace
varios meses se han venido repitiendo en los
distintos medios de comunicación.
Pero, está claro que en el sector
energético, cuando sucede un racionamiento,
este refleja las consecuencias de decisiones
y políticas de un par de años atrás. Un
racionamiento es fruto de una improvisación
y desconocimiento de la realidad del sector
de la energía. Si no se planifica a futuro,
el futuro se ajusta y solo nos damos cuenta
de ello cuando ya es tarde.
En el caso de la generación de energía
eléctrica, esto viene dado por la falta de
implementación de nuevas plantas de
generación, cuyos periodos de instalación
oscilan entre 2 a 8 años, dependiendo de la
fuente primaria de energía.
Actualmente, el parque generador de Bolivia
tiene un 53 por ciento de plantas
termoeléctricas y un 47 por ciento de
plantas hidroeléctricas.
La ausencia o la presencia de señales
políticas e incentivos inadecuados para
nuevas inversiones en ambos sectores, son
factores de peligro para pensar en futuros
racionamientos de energía.
En ese contexto, surge una pregunta
ineludible, ¿cómo andamos en inversión en
generación? Creemos que la respuesta surgirá
a partir del siguiente planteamiento: En la
parte termoeléctrica, si no hay fuentes
seguras de gas, el periodos de consolidación
de nuevos proyectos de generación puede
oscilar alrededor de tres años como mínimo.
Aquí es fundamental señales claras de parte
del sector de los hidrocarburos. Ello
significa que no solo es necesario saber
cuanto gas existe en el subsuelo, sino
cuanto gas puede aflorar con inversiones
para poder realmente hacer algo con este
hidrocarburo.
Ahora bien, la inseguridad coyuntural que
transita a inseguridad estructural gracias
al proceso de transformación que vive el
Estado Boliviano, entiéndase Asamblea
Constituyente, Nacionalización, Estado
Comunitarios, Monopolio Estatal en el
aprovechamiento de los Recursos Naturales y
estatización del sector estratégico de la
energía, pinta un panorama de incertidumbre
para lograr aliados confiables decididos a
actuar en el sector.
En el caso del sector de electricidad e
hidrocarburos, esta incertidumbre es
creciente, y afecta a la cadena de la
producción, generación y transporte de
energía, alertando sobre una inminente
crisis energética con el consecuente
racionamiento de energía en la población.
Lo paradójico en comparación con otros
países, cuyas razones radican en un
desarrollo económico acelerado o falta de
recursos energéticos propios, en el nuestro
se deberán a la falta de inversiones y a la
falta de una planificación y políticas de
Estado.
Un Estado que pierde su seguridad
energética actúa de espaldas a necesidades
básicas de su población e impide su
desarrollo futuro.
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