Edición 366 - 15/10/2007

 

Editorial

Desarrollo con energía

Un repaso a la historia económica nos señala como un factor clave en todo proceso de desarrollo el impulso dado por la energía y los cambios producidos en las materias utilizadas a tal fin.

Nuestro progreso científico, facilidad de comunicación, mayor movilidad, riqueza de conocimientos o mejor acceso a la cultura, bienestar o sanidad, dependen de un uso creciente de energía y de mayor calidad.

Son fundamentales la investigación y desarrollo de nuevas fuentes energéticas y el buen uso y desarrollo de las existentes. Pero todo eso tiene un costo. No podemos cerrar los ojos e imponer trabas a determinadas fuentes de energía y creer que ello no tiene consecuencias. Y, sobre todo, no podemos propugnar como objetivos políticos deseables el progreso o la modernidad y no querer afrontar los costos.

Bolivia puede encontrar en los biocombustibles una solución valedera para frenar la escasez de ciertos combustibles en determinadas épocas del año. Si bien existe una Ley sobre la materia, aparece como una barrera infranqueable las declaraciones del Presidente Evo Morales, quien sostiene que la producción de biocombustibles puede ahondar el hambre en la región y en el mundo.

Difícil la tendremos con ese pensamiento, más aún ahora que esta fuente de energía surge como una avalancha en Latinoamérica. Así quedó expresado en diferentes foros realizados en nuestro país. ¿Deberemos nadar contra la corriente?, esperemos que no, porque ahora la premisa debe ser Desarrollo con energía.

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