Edición 372 - 26/11/2007

 

Editorial

“Camarón que se duerme….”

 

El diario bombardeo de noticias vinculadas al sector energético, que se originan en la distintas agencias informativas, tienen a un protagonista que en los últimos años ha logrado colocarse en la palestra latinoamericana del sector de los hidrocarburos, nos referimos a la hermana República del Perú, un país, cuyo Presidente, Alan García, aspira que para 2011 "recupere su sitio agigantado de exportador de petróleo," tras registrar esa condición en la década de 1970.

 

No es para menos, porque Perú firmó con empresas privadas 18 contratos de exploración de petróleo y gas, con compromisos de inversión por 600 millones de dólares, un récord en la historia del país que lo convertiría nuevamente en un exportador de hidrocarburos, según dijo el Gobierno de la nación vecina.

 

Las empresas que firmaron los contratos son Vetra Energy Group LLC, BPZ Energy Inc, Hunt Consolidated Inc y Occidental Petroleum Corporation, todas con sede en Estados Unidos.

 

También figuran en la firma las canadienses Pacific Stratus Energy Ltd y Talismán Energy Inc, la colombiana Ecopetrol S.A, la rusa Samaraneftegas S.A.A., la irlandesa Pan Andean Resources Plc., la coreana SK Energy Co., Vietnam Oil and Gas Group y la local Petro-Tech Peruana S.A.

 

"Los compromisos de inversión mínima durante la fase de exploración mínima de los 18 contratos se estiman en 600 millones de dólares," dijo el Gobierno con sede en Lima.

 

Con la firma de esos contratos, Perú sumará un total de 24 pactos suscritos este año, un récord en la exploración de hidrocarburos del país.

 

Ni que decir en referencia al gas y las aspiraciones del vecino de convertirse, a partir de 2010, en exportador del codiciado energético a México y Estados Unidos, para lo cual, con la celeridad propia de los grandes emprendimientos, está construyendo la primera planta de licuefacción del continente y la segunda de la región, después de Trinidad & Tobago. A ello se suma el anuncio del tendido del gasoducto de 408 kilómetros que permitirá transportar el gas de Camisea hasta la costa del Pacífico, y la construcción de un polo petroquímico que cuenta con la asegurada provisión de gas natural.

 

¡Que buenas noticias!, dirán orgullosos los peruanos, quienes hoy dan una lección de seguridad jurídica a las inversiones, porque no se entendería de otra manera la masiva llegada de empresas interesadas en invertir en ese país, otrora castigado por el despiadado terrorismo de Sendero Luminoso.

 

Acá cabe preguntarse, ¿es casualidad que Perú se convierta en un pastel del cual todos quieren saborear?, en materia energética, por supuesto. Simple y llanamente no, porque lo que hoy hace Perú, es todo lo que contrariamente hace Bolivia. Ojo, que no vamos a poner en tela de juicio los beneficios de generar mejores ingresos al país en materia de hidrocarburos, sino destacar la “viveza criolla” de ofrecer todas las condiciones que paulatinamente llevan a Perú a ser protagonista en el negocio del gas, y quien diría con la mitad de las reservas probadas de gas natural que Bolivia al parecer todavía las tiene.  

 

Estamos seguros que cuando el mercado mexicano y el estadounidense, ávidos de gas natural, estén recibiendo el energético que emerge de las entrañas de Camisea, en Cuzco, acá seguiremos escuchando en las calles encendidos estribillos que traducen la oposición a todo y nada, para continuar sumidos en este letargo, del cual Perú despertó hace mucho tiempo, con resultados por demás espectaculares.

 

Por eso, “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”.

 

¿Seremos el camarón?

 

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