“Camarón que se duerme….”
El diario bombardeo de noticias vinculadas
al sector energético, que se originan en la
distintas agencias informativas, tienen a un
protagonista que en los últimos años ha
logrado colocarse en la palestra
latinoamericana del sector de los
hidrocarburos, nos referimos a la hermana
República del Perú, un país, cuyo
Presidente, Alan García, aspira que para
2011 "recupere su sitio agigantado de
exportador de petróleo," tras registrar esa
condición en la década de 1970.
No es para menos, porque Perú firmó con
empresas privadas 18 contratos de
exploración de petróleo y gas, con
compromisos de inversión por 600 millones de
dólares, un récord en la historia del país
que lo convertiría nuevamente en un
exportador de hidrocarburos, según dijo el
Gobierno de la nación vecina.
Las empresas que firmaron los contratos son
Vetra Energy Group LLC, BPZ Energy Inc, Hunt
Consolidated Inc y Occidental Petroleum
Corporation, todas con sede en Estados
Unidos.
También figuran en la firma las canadienses
Pacific Stratus Energy Ltd y Talismán Energy
Inc, la colombiana Ecopetrol S.A, la rusa
Samaraneftegas S.A.A., la irlandesa Pan
Andean Resources Plc., la coreana SK Energy
Co., Vietnam Oil and Gas Group y la local
Petro-Tech Peruana S.A.
"Los compromisos de inversión mínima durante
la fase de exploración mínima de los 18
contratos se estiman en 600 millones de
dólares," dijo el Gobierno con sede en Lima.
Con la firma de esos contratos, Perú sumará
un total de 24 pactos suscritos este año, un
récord en la exploración de hidrocarburos
del país.
Ni que decir en referencia al gas y las
aspiraciones del vecino de convertirse, a
partir de 2010, en exportador del codiciado
energético a México y Estados Unidos, para
lo cual, con la celeridad propia de los
grandes emprendimientos, está construyendo
la primera planta de licuefacción del
continente y la segunda de la región,
después de Trinidad & Tobago. A ello se suma
el anuncio del tendido del gasoducto de 408
kilómetros que permitirá transportar el gas
de Camisea hasta la costa del Pacífico, y la
construcción de un polo petroquímico que
cuenta con la asegurada provisión de gas
natural.
¡Que buenas noticias!, dirán orgullosos los
peruanos, quienes hoy dan una lección de
seguridad jurídica a las inversiones, porque
no se entendería de otra manera la masiva
llegada de empresas interesadas en invertir
en ese país, otrora castigado por el
despiadado terrorismo de Sendero Luminoso.
Acá cabe preguntarse, ¿es casualidad que
Perú se convierta en un pastel del cual
todos quieren saborear?, en materia
energética, por supuesto. Simple y
llanamente no, porque lo que hoy hace Perú,
es todo lo que contrariamente hace Bolivia.
Ojo, que no vamos a poner en tela de juicio
los beneficios de generar mejores ingresos
al país en materia de hidrocarburos, sino
destacar la “viveza criolla” de ofrecer
todas las condiciones que paulatinamente
llevan a Perú a ser protagonista en el
negocio del gas, y quien diría con la mitad
de las reservas probadas de gas natural que
Bolivia al parecer todavía las tiene.
Estamos seguros que cuando el mercado
mexicano y el estadounidense, ávidos de gas
natural, estén recibiendo el energético que
emerge de las entrañas de Camisea, en Cuzco,
acá seguiremos escuchando en las calles
encendidos estribillos que traducen la
oposición a todo y nada, para continuar
sumidos en este letargo, del cual Perú
despertó hace mucho tiempo, con resultados
por demás espectaculares.
Por eso, “camarón que se duerme, se lo lleva
la corriente”.
¿Seremos el camarón?
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