Editorial

 Edición 375 - 17/12/2007

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Huacaya y Petrobrás, dos buenas noticias

 

Cuando los medios de comunicación son portadores de buenas noticias, la sociedad tiene argumentos para manifestar su aprobación y complacencia por las buenas nuevas, más aún si estas son una señal de augurio de mejores días para un país que, como el nuestro, vive hoy la voracidad de los caníbales de la política o de los oportunistas de turno que se autoproclaman salvadores de la patria o las regiones que hacen a este concepto cultural y geográfico tan heterogeneo llamado Bolivia.

 

No vamos a descender a los conciábulos de camarillas para elogiar o reprochar tal o cual medida propuesta por los nuevos o viejos demagogos de campanario.

 

Hoy queremos ser optimistas y hacernos eco del descubrimiento de Huacaya, una noticia que, merced a un artículo de opinión de un distinguido profesional tarijeño, el Ing. Daniel Centeno, anunciamos en nuestra Edición 370 - página 9 del pasado 12 de noviembre, destacando que su descubrimiento, por parte de Repsol YPF y sus socios, tendría la magnitud de Margarita, en Tarija, también atribuible a la hispano - argentina. Dos éxitos que la enorgullecen, como en su momento lo hizo Total con Incahuasi.

 

Claro, con más de ocho millones de expertos en hidrocarburos, fútbol y física cuántica, no es de extrañarse que se minimice la importancia de un pozo que puede ser la cabecera de playa, no nos referimos a Utah u Omaha del Día D en Normandía, Francia, sino a aquella que posibilitará cumplir, se anuncia en parte, con el mercado argentino de gas.

Si bien no ahondaremos en los detalles técnicos del Huacaya X - 1, estamos seguros que se constituirá en un verdadero megacampo, portador de frutos para Chuquisaca y el país.

 

Otra buena noticia, no cabe duda, es el anuncio de Petrobrás de invertir en Bolivia en exploración y producción junto a YPFB, se habla de más de 750 millones de dólares, cifra respetable por cierto que puede permitir el desarrollo de las reservas de gas para atender sin sobresaltos a Brasil, Argentina y por ende a Chile.

 

Se habla también de reactivar el proyecto de un polo gas-químico en la frontera, donde Braskem, Petrobrás, YPFB y Repsol YPF serán sociedad. Claro, su viabilidad estará atada a mayores volúmenes de gas a través del Gasoducto Bolivia - Brasil (Gasbol), lo cual significa la expansión del mismo.

 

Pero, ¿dónde radica la verdadera importancia de que Petrobrás decida invertir nuevamente en Bolivia? Simple y llanamente en que será un buen ejemplo para otras empresas que sólo esperan la patada inicial para hacerlo. Demás está decir que Petrobras es un buen ejemplo.

 

Basta de vivir de los dichos, pasemos a vivir de los hechos. Huacaya y Petrobras son dos hechos concretos, ora buenas noticias, ora la antesala de un año 2008 promisorio para el sector petrolero, aunque esto sea pecar de demasiado optimismo, ese optimismo que para unos es tan enervante y para otros un bálsamo que alivia ver tanta desazón en un pueblo hastiado de ser el trampolín de quienes defraudando al Estado y pisoteando las leyes cimentaron fortunas y hoy se sienten dueños de nuestro destino…..por favor.