Editorial

 Edición 384 - 25/02/2008

 

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Contrato sí, pero irresponsable y político

 

Una soleada mañana de un mes de 2007, mientras planificabamos la edición semanal de Energy Press, un compañero de trabajo cuestionaba lo fácil que es asumir un compromiso y lo difícil que, las más de las veces, es cumplirlo cuando se lo hace a sabiendas de ello.

 

“La ExxonMobil me invitó a ser socio de esta compañía”, decía el colega. “Agradecido les dije que era un honor”, continuó. “Sin embargo, ¿con que saco (dinero) puedo aceptar incorporarme a una de las trasnacionales más poderosas del planeta?”, peguntó.

 

Con el recuerdo de aquel breve diálogo iniciamos nuestro editorial 384, y vaya como pasa el tiempo, para llegar a una similitud con lo que viene sucediendo hoy, que no es otra cosa que la inminencia de un conflicto generado por un contrato de compra venta de gas natural que Argentina y Bolivia, a través de ENARSA e YPFB, firmaron en un momento en que nuestro país no terminaba de conmocionarse por la nacionalización de los hidrocarburos, mientras que la Argentina vivía un clima pre-electoral muy favorable a la señora Cristina Kirchner, hoy presidenta de la nación hermana.

 

Y fue eso, nada más que eso, un contrato irresponsable y político. Irresponsable porque bien sabían quienes lo redactaron que a Bolivia los plazos de cumplimiento del mismo -incremento de 7.7 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) a 27,7 MMmcd en porcentajes graduales- no le alcanzarían. Por supuesto que no le alcanzarían, porque no se tenía certeza -como ahora- de inversiones en exploración y producción y en desarrollo de campos existentes. Y no nos emborrachemos con Huacaya y Tacobo, porque dista mucho para verlos en la plenitud de su producción.

 

Político porque el por entonces presidente Néstor Kirchner, de quien se dice que con un ojo lee y con el otro repasa, encontró en la ingenuidad de Bolivia (tipical país) un argumento demagógico para fortalecer la campaña electoral de su consorte Cristina. Recordemos que durante un discurso en nuestro país le dijo a Evo Morales: “Presidente, si las petroleras que operan en Bolivia no quieren invertir en exploración y producción, usted solo tiene que levantar el teléfono y hablarme para que la Argentina venga a hacerlo”. Como si no supiéramos que ese país pasa por el mismo problema hace muchos años. Es para no creerlo, pero es la realidad que rodea a un contrato que hoy comienza a pasar la factura. Claro, Don Néstor ya no está para dar la cara, y a nuestro Presidente sólo le resta confiar en Carlos Villegas, un hábil negociador cuando las papas queman, y en el Vicepresidente García Linera.

 

A tal efecto, una frondosa comitiva viajó a Brasilia y Río de Janeiro, sede de Petrobras, para pedirle a ese país ceda unos millones de metros cúbicos a favor de Argentina. La respuesta no se dejo esperar y fue categórica “ni una sola molécula”, parafraseando a Don Carlos D. Mesa.

 

Ahora el panorama se complica y Argentina comienza a jugar sus últimas cartas amenazando recortes a la producción de gas de Petrobras en ese país, fundamentalmente para proyectos petroquímicos, si la estatal brasileña no le cede algunos volúmenes para hacer frente a la demanda del próximo invierno.

 

Lo cierto es que el panorama es más incierto que nunca, por eso no nos cansamos de repetir la frase que la dijimos a diferentes radios y publicaciones de Argentina, que nos llamaron para conocer nuestra opinión sobre este nuevo culebrón: Contrato sí, pero irresponsable y político”…