Editorial

 Edición 387 - 17/03/2008

 

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YPFB, la silla eléctrica

 

Cinco presidentes (a.i.) han ocupado la silla mayor en el antiguo edificio de la estatal petrolera en la calle Bueno de la ciudad de La Paz, ¿cuántos más lo harán?, vaya a saber, pero como están las cosas no sería extraño que terminemos el año con la media docena en cerca de tres años de gobierno del MAS.


Hagamos memoria, no sin antes decir que estamos seguros de las buenas intenciones con las que llegaron cada uno de ellos a tan importante cargo.


Revisando la historia sabremos que el primer presidente de YPFB en la gestión Morales fue Jorge Alvarado, quien terminó involucrado en el escándalo por la venta presuntamente irregular de petróleo a Brasil a través de la empresa Iberoamérica, aunque esto no se comprobó.


El lunes 28 de agosto de 2006 le sucedió en el cargo Juan Carlos Ortiz, el hombre que el 27 de octubre del mismo año estampó su firma en los 12 contratos firmados con las petroleras que aceptaron las nuevas reglas de juego impuestas por el presidente Evo Morales bajo la nacionalización de los hidrocarburos. Pero la “luna de miel” duró pocos meses. En enero de 2007, las discrepancias con Manuel Morales Olivera -hijo del ex senador del MAS- lo obligaron a presentar su renuncia irrevocable.


El 29 de enero de 2007, el presidente Evo Morales designó a Manuel Morales Olivera como presidente ejecutivo interino de YPFB, pese a que su nombramiento estaba en contra de los estatutos de la compañía. El cargo le duraría poco, puesto que el escándalo de los contratos petroleros enviados con errores al Congreso y con documentos diferentes a los firmados por las petroleras salió a la luz para dar lugar a su dimisión el viernes 23 de marzo del pasado año.


El mismo día de la salida de Manuel Morales Olivera, juraba como cuarto presidente de YPFB Guillermo Arequipa Copa. El militante “masista”, de profesión técnico en informática, es hombre de confianza del senador Santos Ramírez Valverde, con quien participó en la elaboración y tratamiento de la Ley 3058 de Hidrocarburos, cuando era asesor de la Comisión de Desarrollo de Diputados.


A escasos once días de cumplir un año en la presidencia de YPFB, la noche del pasado miércoles 12 de marzo, Santos Ramírez desplaza a Aruquipa y es nombrado titular (a.i.) de la estatal petrolera, constituyéndose en el quinto presidente de la era Morales y en el tercero que violenta los estatutos de la compañía.


El artículo 24 del citado reglamento, aprobado mediante Decreto Supremo 28324, señala que la persona que ocupe ese cargo debe “ser profesional de probada experiencia no menor a diez años y tener reconocida capacidad ejecutiva”. El cargo no distingue entre funcionarios interinos y titulares porque la responsabilidad es la misma.


En ese contexto, las promesas de hacer de YPFB una corporación modelo parecen caer en saco roto, puesto que una empresa sin estabilidad en su cúspide o mando directriz, no puede aspirar a ningún cambio estructural, dicho de otra manera es un equipo de fútbol sin DT.


Ya nos imaginamos que dirá el señor Gabrielli, presidente de Petrobras –nuestro principal cliente del gas- cuando le toque reunirse con el quinto presidente de YPFB en lo que va de su gestión. Creemos que el mismo Gobierno está conciente de ello, por eso que el ministro de Hidrocarburos y Energía, Carlos Villegas –cuya capacidad negociadora ha sido intachable- es la cara visible en toda reunión o negociación del más alto nivel para evitar los papelones de quienes llegaron al cargo por recomendación política, como es el caso de Morales Olivera y Arequipa Copa.


Esperemos que Santos Ramírez borré esa mala imagen y sea el timonel que el país espera para YPFB.


Todos tienen el derecho a una oportunidad, esperemos que Santos Ramírez Valverde tenga estabilidad y demuestre al país que no solo es un patriota consecuente con sus principios, sino un técnico al que la silla eléctrica no electrocutará.