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YPFB, la silla eléctrica
Cinco presidentes (a.i.) han ocupado
la silla mayor en el antiguo edificio de la estatal petrolera en la calle Bueno
de la ciudad de La Paz, ¿cuántos más lo harán?, vaya a saber, pero como están
las cosas no sería extraño que terminemos el año con la media docena en cerca de
tres años de gobierno del MAS.
Hagamos memoria, no sin antes decir que estamos seguros de las buenas
intenciones con las que llegaron cada uno de ellos a tan importante cargo.
Revisando la historia sabremos que el primer presidente de YPFB en la gestión
Morales fue Jorge Alvarado, quien terminó involucrado en el escándalo por la
venta presuntamente irregular de petróleo a Brasil a través de la empresa
Iberoamérica, aunque esto no se comprobó.
El lunes 28 de agosto de 2006 le sucedió en el cargo Juan Carlos Ortiz, el
hombre que el 27 de octubre del mismo año estampó su firma en los 12 contratos
firmados con las petroleras que aceptaron las nuevas reglas de juego impuestas
por el presidente Evo Morales bajo la nacionalización de los hidrocarburos. Pero
la “luna de miel” duró pocos meses. En enero de 2007, las discrepancias con
Manuel Morales Olivera -hijo del ex senador del MAS- lo obligaron a presentar su
renuncia irrevocable.
El 29 de enero de 2007, el presidente Evo Morales designó a Manuel Morales
Olivera como presidente ejecutivo interino de YPFB, pese a que su nombramiento
estaba en contra de los estatutos de la compañía. El cargo le duraría poco,
puesto que el escándalo de los contratos petroleros enviados con errores al
Congreso y con documentos diferentes a los firmados por las petroleras salió a
la luz para dar lugar a su dimisión el viernes 23 de marzo del pasado año.
El mismo día de la salida de Manuel Morales Olivera, juraba como cuarto
presidente de YPFB Guillermo Arequipa Copa. El militante “masista”, de profesión
técnico en informática, es hombre de confianza del senador Santos Ramírez
Valverde, con quien participó en la elaboración y tratamiento de la Ley 3058 de
Hidrocarburos, cuando era asesor de la Comisión de Desarrollo de Diputados.
A escasos once días de cumplir un año en la presidencia de YPFB, la noche del
pasado miércoles 12 de marzo, Santos Ramírez desplaza a Aruquipa y es nombrado
titular (a.i.) de la estatal petrolera, constituyéndose en el quinto presidente
de la era Morales y en el tercero que violenta los estatutos de la compañía.
El artículo 24 del citado reglamento, aprobado mediante Decreto Supremo 28324,
señala que la persona que ocupe ese cargo debe “ser profesional de probada
experiencia no menor a diez años y tener reconocida capacidad ejecutiva”. El
cargo no distingue entre funcionarios interinos y titulares porque la
responsabilidad es la misma.
En ese contexto, las promesas de hacer de YPFB una corporación modelo parecen
caer en saco roto, puesto que una empresa sin estabilidad en su cúspide o mando
directriz, no puede aspirar a ningún cambio estructural, dicho de otra manera es
un equipo de fútbol sin DT.
Ya nos imaginamos que dirá el señor Gabrielli, presidente de Petrobras –nuestro
principal cliente del gas- cuando le toque reunirse con el quinto presidente de
YPFB en lo que va de su gestión. Creemos que el mismo Gobierno está conciente de
ello, por eso que el ministro de Hidrocarburos y Energía, Carlos Villegas –cuya
capacidad negociadora ha sido intachable- es la cara visible en toda reunión o
negociación del más alto nivel para evitar los papelones de quienes llegaron al
cargo por recomendación política, como es el caso de Morales Olivera y Arequipa
Copa.
Esperemos que Santos Ramírez borré esa mala imagen y sea el timonel que el país
espera para YPFB.
Todos tienen el derecho a una oportunidad, esperemos que Santos Ramírez Valverde
tenga estabilidad y demuestre al país que no solo es un patriota consecuente con
sus principios, sino un técnico al que la silla eléctrica no electrocutará.
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