|
El gas hoy, el gas mañana
Como es bien conocido, la
industria de los hidrocarburos enfrenta en el presente y lo seguirá haciendo en
el futuro, grandes desafíos.
Pero por sobre todo, está la mayor eficiencia energética, producto de la
incorporación de nuevas tecnologías. A ello se suman las nuevas herramientas
gerenciales, así como también la implantación de políticas económicas orientadas
a promover inversiones y valorizar los recursos naturales con el propósito de
convertirlos en instrumentos de desarrollo sostenible.
La exploración y producción exigirán enormes aportes de capital, innovaciones
tecnológicas y conocimiento gerencial para producir los volúmenes de petróleo y
gas que el mundo requerirá en los próximos 20 años.
El mercado energético internacional se proyecta conforme al crecimiento de la
economía mundial estimado en un 3,8% anual, el más acelerado desde el año 2000,
según fuentes como el JPMorgan Economic Research.
Diversos analistas ubican el crecimiento de la economía de los Estados Unidos en
un promedio de 3% anual, razón por la cual se mantiene entre las economías de
más alto crecimiento junto con los mercados emergentes asiáticos, donde destacan
China e India. Más del 60% del aumento en la demanda mundial de energía primaria
entre el 2000 y el 2030, provendrá de los países en vías de desarrollo,
especialmente de Asia.
De acuerdo con nuestros análisis de escenarios y con base en diversas fuentes
especializadas, se espera que la demanda mundial de petróleo aumente, de 78
millones de barriles diarios en el presente, hasta 118 millones de barriles
diarios en 2025.
En cuanto al gas natural, el consumo mundial mantendrá un índice de crecimiento
entre 2,4% y 2,8% anual entre los años 2000 y 2030, según distintas fuentes. En
todo caso, el gas natural es considerado como la fuente de energía primaria de
más rápido crecimiento en los próximos años, en comparación con los promedios
anuales de 1,8% para el consumo de petróleo y de 1,5% para el carbón.
De modo que la proyección del consumo de gas natural prácticamente podría
duplicarse al pasar de 90 billones de pies cúbicos en 2001 a 176 billones de
pies cúbicos en 2025, sobre todo como combustible para la generación eléctrica,
aunque hay que considerar también la emergente demanda de plantas GTL (“gas-to-liquids
plants” o “gas a líquidos”). Esto significa que la participación del gas natural
en el total del consumo de energía mundial pasará de 23% en 2001 a 28% en 2025.
En el caso específico de Estados Unidos, se prevé que el requerimiento de gas
natural aumentará en un promedio de 1,4% anual, desde unos 23 billones de pies
cúbicos en 2002 a poco más de 31 billones de pies cúbicos en 2025; mientras que
su producción crecerá al 1% anual, de 19 a 24 billones de pies cúbicos.
La globalización del mercado del gas natural está generando ya algunas
preocupaciones geopolíticas, alimentadas, principalmente, por la confluencia de
intereses diversos y la necesidad de establecer relaciones interdependientes
entre países productores y consumidores. Ya se han producido “alertas” por parte
de algunos analistas con respecto a la posibilidad del surgimiento de una
Organización de Países Exportadores de Gas: la OPEG (con “G” al final); una
versión de la OPEP que entraría en el juego del negocio gasífero internacional.
|