Editorial

 Edición 391 - 14/04/2008

 

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El gas hoy, el gas mañana

 

Como es bien conocido, la industria de los hidrocarburos enfrenta en el presente y lo seguirá haciendo en el futuro, grandes desafíos.


Pero por sobre todo, está la mayor eficiencia energética, producto de la incorporación de nuevas tecnologías. A ello se suman las nuevas herramientas gerenciales, así como también la implantación de políticas económicas orientadas a promover inversiones y valorizar los recursos naturales con el propósito de convertirlos en instrumentos de desarrollo sostenible.


La exploración y producción exigirán enormes aportes de capital, innovaciones tecnológicas y conocimiento gerencial para producir los volúmenes de petróleo y gas que el mundo requerirá en los próximos 20 años.


El mercado energético internacional se proyecta conforme al crecimiento de la economía mundial estimado en un 3,8% anual, el más acelerado desde el año 2000, según fuentes como el JPMorgan Economic Research.


Diversos analistas ubican el crecimiento de la economía de los Estados Unidos en un promedio de 3% anual, razón por la cual se mantiene entre las economías de más alto crecimiento junto con los mercados emergentes asiáticos, donde destacan China e India. Más del 60% del aumento en la demanda mundial de energía primaria entre el 2000 y el 2030, provendrá de los países en vías de desarrollo, especialmente de Asia.


De acuerdo con nuestros análisis de escenarios y con base en diversas fuentes especializadas, se espera que la demanda mundial de petróleo aumente, de 78 millones de barriles diarios en el presente, hasta 118 millones de barriles diarios en 2025.


En cuanto al gas natural, el consumo mundial mantendrá un índice de crecimiento entre 2,4% y 2,8% anual entre los años 2000 y 2030, según distintas fuentes. En todo caso, el gas natural es considerado como la fuente de energía primaria de más rápido crecimiento en los próximos años, en comparación con los promedios anuales de 1,8% para el consumo de petróleo y de 1,5% para el carbón.


De modo que la proyección del consumo de gas natural prácticamente podría duplicarse al pasar de 90 billones de pies cúbicos en 2001 a 176 billones de pies cúbicos en 2025, sobre todo como combustible para la generación eléctrica, aunque hay que considerar también la emergente demanda de plantas GTL (“gas-to-liquids plants” o “gas a líquidos”). Esto significa que la participación del gas natural en el total del consumo de energía mundial pasará de 23% en 2001 a 28% en 2025.


En el caso específico de Estados Unidos, se prevé que el requerimiento de gas natural aumentará en un promedio de 1,4% anual, desde unos 23 billones de pies cúbicos en 2002 a poco más de 31 billones de pies cúbicos en 2025; mientras que su producción crecerá al 1% anual, de 19 a 24 billones de pies cúbicos.


La globalización del mercado del gas natural está generando ya algunas preocupaciones geopolíticas, alimentadas, principalmente, por la confluencia de intereses diversos y la necesidad de establecer relaciones interdependientes entre países productores y consumidores. Ya se han producido “alertas” por parte de algunos analistas con respecto a la posibilidad del surgimiento de una Organización de Países Exportadores de Gas: la OPEG (con “G” al final); una versión de la OPEP que entraría en el juego del negocio gasífero internacional.