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El viento de la energía eólica
Entre tantas malas noticias
como las que cada día proporciona el mundo de la energía, casi siempre con los
precios desbordados y con la amenaza de la escasez a la vuelta de la esquina, la
energía eólica acaba de dar algunas muestras de su potencial futuro como
proveedora de electricidad autóctona.
Por ejemplo, la potencia instalada de electricidad en base a los molinos de
viento en España equivale a más de 20 centrales nucleares, si bien su grado de
eficiencia (horas de funcionamiento anual) es bastante menor, de la misma forma
que su conflictividad es mucho más baja, habida cuenta de la inexistencia de
residuos radiactivos y de los numerosos problemas de seguridad que plantean las
plantas nucleares. El papel de la energía eólica se supone creciente de cara a
los próximos años, ya que encaja muy satisfactoriamente en todos los esquemas de
los defensores de la lucha contra el cambio climático.
No es posible, sin embargo, depositar muchas esperanzas en una energía como la
eólica, cuya actividad está muy supeditada a la climatología (la de estos días
pasados ha sido especialmente favorable para producir electricidad de esta
procedencia), en especial en un país como España, con condiciones naturales poco
apropiadas para este tipo de generación eléctrica. Una de sus ventajas es
indudablemente la diversificación que aporta a la cobertura de las necesidades
internas de energía, además de su carácter de energía limpia si bien algunos le
achacan sus escasas virtudes estéticas.
La proliferación de parques con molinos de viento, aunque estén ubicados en
zonas por lo general bastante alejadas de los grandes núcleos de población, ha
contribuido a modificar sustancialmente el aspecto de muchos espacios naturales,
casi siempre en detrimento del necesario equilibrio de la Naturaleza.
Pero el sector eólico español ha mostrado un enorme dinamismo en los últimos
años en su doble vertiente, aportando por un lado una producción energética
autóctona que ya ocupa un espacio significativo en el catálogo de las fuentes
energéticas y, por el otro, convirtiéndose en una industria dotada de un gran
dinamismo exportador, que ha alcanzado en algunos momentos cifras del orden de
los 3.000 millones de euros.
Las grandes empresas españolas del sector generador de este tipo de energía, en
especial Iberdrola y Acciona, se han convertido en líderes mundiales, con
notable presencia en mercados exteriores, como el de Estados Unidos, en los que
ocupan una posición muy destacada. No hay precisamente muchas tecnologías
novedosas en las que empresas españolas ocupen puestos de vanguardia a nivel
internacional. Junto a las empresas especializadas en la generación de
electricidad, las fabricantes de aerogeneradores, como Gamesa, ocupan también
posiciones destacadas en la primera fila de los fabricantes mundiales.
En ese contexto, y vaya que España es un buen ejemplo, el mes de noviembre,
Guadalajara, la atractiva ciudad mexicana, será escenario de la primera
Conferencia y Exposición de Energía Eólica y Renovables WIND EXPO LAWEA
GUADALAJARA 2008, organizado por la Asociación Latino Americana de Energía
Eólica, evento que hará evidentes las riquezas renovables de esta región y nos
ayudará a develar el poder del viento en Latino América.
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