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Biocombustibles:
la solución o el problema
Los biocarburantes pueden ser
solución o causa del cambio climático, pero no son la mano negra que se oculta
tras la subida de precios de los alimentos en todo el mundo. En los últimos
meses algunos países de la Unión Europea, como Reino Unido, han lanzado una
campaña en contra de los biocombustibles aludiendo que su fabricación no era
todo lo sostenible que debiera.
La critica señalaba a aquellos biocarburantes a partir de tierras de cultivo
ganadas tras la tala de bosques primarios y que debían atravesar grandes
distancias hasta llegar a su destino final. El balance energético no cuadraba:
se trata de biocombustibles que emiten la misma cantidad de gases de efecto
invernadero que algunos combustibles fósiles. Los productores europeos que
fabrican sus combustibles con garantías ambientales y cuyo deseo es que se
vendan en el mismo país de fabricación aseguran que la crítica es injustificada.
La Unión Europea propugna que todos los biocombustibles que se produzcan en el
continente cuenten con un certificado que impida que la materia prima usada para
su elaboración provenga de áreas deforestadas. Sin embargo, un reciente informe
de la ONG Amigos de la Tierra asegura que los intentos de utilizar esquemas de
certificación para reducir los problemas sociales y ambientales causados por el
creciente volumen de cultivos destinados a la producción de combustibles están
“condenados al fracaso”. Puede ser discutible o no el papel como parte de la
solución al cambio climático pero en todo caso seria secundario en el aumento
del 130% del precio del trigo en los últimos 12 meses.
En 2001 la Unión Europea ha dedicado menos de un 2% de toda la producción de
cereales a la producción de bioetanol, según un informe de la Comisión Europea,
mientras que a escala mundial solo el 1.2% de la producción mundial de trigo,
cebada y maíz se destino a la fabricación de este carburante. En España, el
porcentaje aumenta ligeramente hasta algo mas del 5%. Sin embargo, el 75% del
grano español se dedica a la alimentación animal, debido al aumento de la
demanda de productos cárnicos y lácteos que se ha producido en los últimos años
a escala mundial. La ganadería ya ocupa el 70% de las tierras agrícolas de todo
el mundo. Ante estos porcentajes, resulta aventurado asegurar que los
biocombustibles son los responsables de un aumento tan espectacular de los
precios del trigo o del maíz.
Sea debido a la alimentación del ganado o a los biocombusiíbles, la realidad es
que extensas tierras boscosas tropicales están siendo taladas para aumentar las
zonas de cultivo. Brasil ha perdido entre 1990 y 2005 una superficie boscosa del
tamaño de España entera, según la FAO.
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